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Fútbol – Primera B Almirante volvió a perder
Fue 2 a 0 en Adrogué * Andrés Montegreno
fue el autor de los goles * El equipo no logró recuperarse de la goleada
sufrida contra Talleres *
Por Pablo Albornoz
Un equipo sin confianza. Esa es la realidad de los jugadores del plantel mirasol. Es sabido que el equipo de Casanova no viene realizando un buen campeonato y la derrota contra Talleres por 5 a 1 caló hondo en el seno del plantel. Era una incógnita saber cómo estaría Almirante para este partido, cómo estaban sus jugadores tanto futbolística como anímicamente. La respuesta llegó rápido pero lamentablemente no fue lo que se esperaba. Alcanzaron con sólo 19 minutos para darse cuenta que el partido ya estaba liquidado porque, en ese tiempo, después del gol de Brown de Adrogué, el equipo se vino a pique. El Tricolor tampoco llegaba bien a este partido, venía de perder con Tigre por 4 a 1 y con Sportivo Italiano por 3 a 1, derrota que significó el alejamiento de Vicente Stagliano. Sin embargo, el local se recompuso más rápido en la semana y llegó más armado anímicamente que los de Isidro Casanova. El partido comenzó siendo dinámico, los dos atacaban y buscaban los arcos de enfrente. Almirante estaba bien plantado. Flavio Fernández, en su vuelta como titular, era lo mejor de la visita y de su mano creaba peligro sobre el arco de Lucas Cordero. Lo tuvo en tres oportunidades el mirasol de cabeza pero no pudo definir. A los 18 minutos llegó la más peligrosa para Almirante: centro desde la derecha, salió mal el arquero y Lino Arce no pudo meter la pelota al centro del área para que alguien la empuje al gol. Inmediatamente, en la contra, Mario Ayala desborda por la derecha, envía un centro atrás, y Andrés Montenegro, con todo el tiempo del mundo, inexplicablemente no le salió ningún defensor, clavó su derechazo en el ángulo superior derecho de un Ezequiel Bustos que se estiró lo más que pudo pero no logró evitar la caída de su arco. A partir de ese momento, todo fue desconcierto, desazón y sobre todo fastidio por parte de los dirigidos por Ricardo Johansen. En varios pasajes de estos primeros 45 minutos se pudo ver a varios jugadores del mirasol discutiendo entre ellos cuando la jugada no salía. Así se fue el primer tiempo, con un Almirante desorientado y sin respuestas y a un tricolor que de contra podía liquidar el partido cuando quisiera. Del segundo tiempo no hay mucho para decir, simplemente que fue un monólogo del local, que manejó el partido a su antojo pero no podía meter el segundo para liquidar el encuentro. Por el lado de Almirante, atacaba sin ideas ni peligro para Lucas Cordero, que terminó siendo un espectador de lujo dentro del campo de juego. Parecía que el Mirasol atacaba por obligación, solamente por estar abajo en el marcador, iba tímidamente en busca del empate, pero se veía que salvo un error de Brown de Adrogué el empate no iba a llegar por una sola razón: los jugadores de Almirante Brown no tienen confianza de sí mismos, ni entre ellos, varias pelotas se perdieron porque algunos jugadores no fueron a buscar la pelota que le tiraba un compañero porque creían que el pase no les iba a llegar. Y cuando se intentaba y no salía volvía el fastidio entre ellos. Juan Carlos Ferreyra fue quizás el más molesto de los jugadores y uno de los más alterados. Es por eso que Johansen lo tuvo que sacar, porque estaba más tiempo discutiendo que jugando y porque estaba en la cuerda floja de una expulsión. Los minutos fueron pasando y con ello las diferentes chances que desperdició el local para aumentar la diferencia. Pero de tanto ir e ir, el Tricolor obtuvo su premio: en tiempo de descuento, Mauricio Suigo fue a buscar una pelota por la derecha desbordó tiró el centro por abajo y Montenegro, que le ganó a Luis Gómez y a la salida de Bustos, puso cifras definitivas en el marcador. Cuando Rietti marcó el final del partido hubo empujones y algunas peleas entre los jugadores de los dos equipos. La bronca de los jugadores aurinegros era contra Darío Ceballe, quien en los instantes finales del partido estuvo cargando a los jugadores de Brown. Afortunadamente la cosa no pasó a mayores por intervención de Grioni y de Johansen que separaron a sus jugadores. Esto muestra dos cosas. La primera, que Almirante está muy alterado a raíz del mal momento que está viviendo. La segunda, que cualquiera se ríe hoy con Almirante. La derrota contra Talleres dejó grandes marcas en el plantel y cuerpo técnico. El objetivo en Adrogué era limpiar la imagen del último martes y eso no se logró. Hoy Almirante futbolística y anímicamente está en la lona, o para ser más realistas, está tratando de subir a ella.
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