La pelea en el PJ


No hay artillería pesada

La interna en La Matanza se encamina a ser dialéctica y con “balas de fogueo”


 

            “Chiche” Duhalde no rozó a Balestrini en su discurso de lanzamiento y golpeó directamente a Felipe Solá * El intendente, por su parte, dice por estos días que no habla de política * Y los rumores de pases y vueltas siguen siendo rumores * 

 

La visita de Hilda “Chiche” Duhalde al distrito, fue el detonante que marcó un cambio de estrategia en los altos mandos del duhaldismo. El acto tuvo una organización prolija pero no logró concitar una convocatoria ni cualitativa ni cuantitativa por encima de lo que ya se conocía desde la firma de la solicitada de la línea Lealtad.

A esto se sumó que, aún dentro de un marco aceptable para los observadores, se produjeron dos hechos relevantes que luego repercutieron en el riñón duhaldista.

El primero: la poca aceptación al dirigente Alberto Brito Lima, ya no por cuestiones de pasado de alineación política -Isabel Perón y luego Carlos Menem- sino por la irritabilidad que podría producir en un hombre por el que Eduardo Duhalde tiene respeto y bregó por sumar, el dirigente de Ciudad Evita Andrés Bevilaqcua.

La otra cuestión fue la queja de agrupaciones y/o dirigentes que hicieron llegar sus quejas al mismísimo Duhalde por no haber sido mencionados sus nombres o adhesiones durante el encuentro realizado en el Centro de Panaderos de San Justo.

La conclusión es que no alcanzaba sólo con Baldomero Álvarez como gerenciador. Eso apresuró la bajada inminente de Juan José Álvarez, que ya anunció su fin de ciclo en Capital, para atender la organización, sector por sector, de una dirigencia imposible de sentar en una sola mesa.

Esto no sólo por los ejes de discordia preexistentes entre Daniel Martínez-Juan Carlos Piriz; Aníbal Stella-Raúl Mathiú; Andrés Bevilacqua-Alberto Brito Lima; y Andrés Bevilacqua-Aníbal Stella, sino por la dificultad de sumar a algunos otros potenciales y reconocidos dirigentes que prefieren mantener sus autonomías y cerrar sus acuerdos directamente con instancias superiores a esta mesa, o con el mismo Duhalde en persona.

De tal forma que ya un sector importante, que comandan dos dirigentes con bunker en 20 de Junio, estaría a punto de cerrar su acuerdo pero en forma directa y por afuera de la mesa lanzada en la semana última.

Otro sector conformado por militantes y liderado por ex balestrinistas como Carlos Celza y Daniel Luque impulsan un duhaldismo desde la base y con interrelación directa. Mientras que por los kilómetros, el dirigente Héctor Di Tata también fue tentado por miembros de “la mesa” pero el virreypinense prefiere hacer acuerdos en niveles superiores y por eso aún no se sumó.

 

¿Una operación política o un pase de campanillas?

 

Fuertes rumores corrieron en las últimas horas sobre la posibilidad de que un importante dirigente gremial pudiera cruzar la vereda pero también manteniendo una autonomía en su estructura y futuro armado.

Aunque hasta ahora los pases desde el oficialismo hacia las filas duhaldistas no hicieron temblar el tablero del denominado balestrinismo puro, el rumor que corrió en el ámbito político de La Matanza generó incertidumbre y sorpresa. Es que en este caso se trata del líder del Sindicato Municipal Juan Carlos Sluga.

            El miércoles por la noche, fuentes ligadas al duhaldismo advirtieron que el diputado nacional ya estaría convocando a dirigentes de líneas intermedias para sumarse a las filas del mandamás bonaerense.

Este Diario se comunicó con un estrecho allegado de Sluga y el análisis dejó más dudas: “No lo puedo confirmar -dijo- pero puede ser porque está haciendo cosas que a mí no me gustan”.

            Lo extraño es que, el mismo miércoles, el legislador acompañó a Alberto Balestrini durante un encuentro oficial por la entrega de ambulancias. Allí se los vio amigables y no hubo señales de distanciamiento.

            Aunque no suena raro una jugada del hasta ahora rival del duhaldista Alfredo Attanasof -ambos lideran las dos Federaciones de municipales de la provincia- ya que ni los pesos pesados del oficialismo saben qué rumbo tomará Sluga.

            “Está apoyando a Kirchner pero por una línea externa y no dentro del oficialismo”, le dijo semanas atrás a NCO un funcionario de vasta experiencia en el terreno político del distrito: “no sabemos lo que va a hacer”, reconoció.

Por su parte, conspicuos duhaldistas con asiento en la ciudad de las diagonales descalificaron el rumor que sonó con tanta fuerza en el distrito.

“Tendrían que haber cambiado diametralmente las cosas para que Sluga pueda representar a Eduardo Duhalde y mucho menos tener acceso a acercarle compañeros”, aclararon.

“Si bien nada es improbable en política -continuaron- deberíamos tener alguna información al respecto y lo que manejamos es que Sluga ya advirtió hacia adentro su estrategia”. La idea del diputado sería no jugar nada en esta instancia y no romper lanzas con nadie.

Esto tiene para él una lógica: el síndrome de los dos períodos que nadie rebasa en La Matanza, afirmada en que si Balestrini termina siendo la prenda de unidad entre “el flaco y el cabezón (Sic) la sucesión junto al desgaste sería de acceso muy abordable en el 2007”. Aunque anticiparon que, si por el contrario, se desatara la interna y Balestrini tuviera que ponerle el pecho “su cansancio, desgaste y potencial pérdida de poder dejaría el sillón de Almafuerte servido”.

“Esto no implica que piense concretamente en una candidatura pero sí en tener una incidencia directa en la elección por la intendencia” finalizaron las fuentes.

 

¿Cada vez esta más cerca la interna en La Plata y se diluye en La Matanza?

 

Es incierto en nuestro distrito y casi inevitable en la octava sección electoral.

La diferencia la marcan el peso que representan para el Gobierno nacional ambos territorios y, para decirlo sin hipocresías, sus respectivos intendentes.

Mientras Julio Alak se debate a capa y espada con un peso pesado como Alfredo Attanasof y toda la logística duhaldista, La Matanza sigue adormecida entre amagues de  ‘ya vamos’, ‘ya armamos’, ‘ya bajamos’, pero no se ve ni una pintada.

Desde el almuerzo de hace dos semanas con el Presidente, el jefe comunal  se llamó a un significativo silencio y salió de la línea de confrontación: “de política no hablo”, señaló Alberto Balestrini a este medio cuando se lo quiso consultar en el último acto oficial frente al palacio, aunque se mostró súper permeable para el tratamiento del resto de los temas alejados de la interna.

Sin embargo, Néstor Kirchner sigue muy comprometido con él. Sus gestos son permanentes y ya se habla de una nueva presencia en los próximos días del primer mandatario en el distrito.

Sugestivamente Hilda “Chiche” Duhalde siguió una dirección similar a la de la no confrontación directa en el distrito. En el lanzamiento de la línea Lealtad Bonaerense golpeó sobre Felipe Solá lo más fuerte que pudo, tanto que levantó polvareda con sus palomas y la tortuga adoptada.

Pero ante un ‘pequeñísimo coliseo que bramaba por sangre’ no rozó siquiera la gestión municipal, ni la figura del intendente Balestrini.

La estrategia inicial de lograr que La Matanza sea un terreno neutro donde todo se dirima pero nadie se pelee ya no aparece como una utopía para el que de acuerdo al inexorable resultado del paso del tiempo resulto ser el D’Artagnan de los ya disueltos mosqueteros.

Duhalde no puede permitirse una derrota en La Matanza, ni Kirchner puede propiciarla. La ecuación termina inevitablemente en un impass para el duhaldismo que todo lo que podrá proponerse es preparase para venir por todo en el 2007. Aunque si Balestrini, a futuro, cobrara en la potencial reelección de Kirchner una vieja deuda y fuera su compañero de fórmula, esta historia de postergaciones forzadas volvería a repetirse. 

 

Ir arriba