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La tragedia de Cromagnón  

La madre de Liz interrumpió a Aníbal Ibarra y lo calificó de “cadáver político”


  

            La madre de la joven de González Catán interrumpió la sesión en la que el jefe de Gobierno respondía ante la Legislatura * Dijo que Ibarra es un “cadáver político” y advirtió que “la sangre derramada no se plebiscita” *  

 

            Indignada, impotente, con bronca. Así se la vio ayer a la madre de Liz, la joven de González Catán muerta en el incendio de la disco República Cromagnón. Mariana Márquez interrumpió al jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra cuando avanzaba en su explicación ante la Legislatura.

El momento de tensión se produjo cuando la mujer interrumpió las palabras del jefe del gobierno porteño, a quien calificó de “cadáver político”. En consecuencia, la Legislatura porteña tuvo un breve cuarto intermedio que duró dos minutos. Después de retirarse la mujer, se retomó la sesión, tras lo cual Ibarra reconoció que la madre de Liz “tiene razón” en sus expresiones.

Igual, la mujer aclaró que no culpa "sólo a Ibarra, sino a todos los funcionarios".

"Mi hija es un cadáver, pero Ibarra es un cadáver político", dijo la mujer, quien afirmó que su paciencia "llegó al límite". De esta manera se retiró de lugar y advirtió que "la sangre derramada no se plebiscita".

La madre de la chica ya había sido dura con el Gobierno porteño cuando dijo que “la necesidad de la gente es mucha y hay varios que van a aceptar la plata que ofrece el Gobierno, que es una coima explícita, un soborno que no tiene nombre”.

“(Aníbal) Ibarra no es quién para decir cuánto valen nuestros hijos: acá tiene que haber un juicio que lo determine”, agregó la mamá de Mariana y afirmó que pese a la necesidad “su familia no va a aceptar ninguna indemnización.

Al cumplirse un mes de la tragedia de Cromagnón, en el acto de Plaza de Mayo, la mujer fue la primera en hablar, recordando que su hija “fue asesinada junto a sus amigos y un montón de chicos”.

“Comenzamos a organizarnos en el cementerio, en la morgue y en las marchas”, relató conmovida desde el improvisado escenario. Agregó que llamó a otros familiares a participar de la comisión independiente compuesta por padres de las víctimas y a no “dejarse dividir y desmoralizar”.

 

Quién era Liz

 

Mariana Elizabeth de Olivera es una de las tantas jóvenes que murieron durante el incendio. Liz tenía 17 años y trabajaba como recepcionista en una remisería. Su papá está desocupado, su mamá enferma de cáncer y su hermana menor tiene 8 años.

            Culta, responsable y solidaria. Era terriblemente alegre, solidaria, independiente. Así recuerda a Liz su madre: “una vez, a los siete años, -contó- se metió con las amigas en el taller de mi papá y jugaron a la comida con las herramientas. Terminaron comiendo soda cáustica… Era el payaso de todas las fiestas familiares”.

La mujer recuerda que para ayudar a sus amigos más pobres vendía cosméticos, ropa y dulces. Se había anotado para estudiar Relaciones Laborales, porque en la Universidad de La Matanza a los dos años obtenía un título intermedio que le permitía salir a trabajar.

La familia de Liz vive en el barrio Villa Scasso, de González Catán. "Ella quería irse a vivir sola, porque yo no pude sacarla de acá", se lamentó Mariana en un artículo periodístico.

Liz era fanática de Les Luthiers, y le gustaba mucho el buen cine. Cuenta su familia que vio mil veces la copia de “Tiempos Modernos” que le habían regalado.

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