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Serie Objetivos del Milenio 4: Reducir la mortalidad infantil
En el mundo, cada día mueren más de 30.000 niños por causas que se podrían prevenir (deshidratación, hambre, diarreas, etc). En Sierra Leona, un país de urgente prioridad, el 18% de los niños no llega a celebrar su primer cumpleaños. Se estima que de cada 100 bebés nacidos en el año 2000, 30 padecerán malnutrición durante sus primeros cinco años de vida, 26 no serán inmunizados contra las enfermedades infantiles más comunes, 19 no tendrán acceso a fuentes de agua potable limpia, 40 no dispondrán de sistemas de saneamiento adecuados y 17 no asistirán nunca a la escuela. Cada año mueren casi 11 millones de niños y niñas (aproximadamente unos 30.000 por día) antes de su quinto cumpleaños, la mayoría por causas evitables. De estos niños y niñas, cuatro millones mueren durante su primer mes de vida. Las principales causas de mortalidad en los menores de 5 años se deben a infecciones respiratorias, diarreas u otras condiciones producidas durante el nacimiento. Los factores de mayor riesgo son la malnutrición, el agua y el saneamiento deficiente. Muchas de las muertes infantiles se deben a enfermedades relacionadas con el ambiente y a problemas tales como diarreas, enfermedades respiratorias, malaria y lesiones no intencionales. Muchos niños y niñas se ven afectados por esas enfermedades o viven con problemas crónicos relacionados con su ambiente, desde alergias hasta discapacidad mental o psíquica. Este sufrimiento no es inevitable, hay soluciones: la mayoría de las enfermedades y las defunciones relacionadas con el ambiente pueden prevenirse mediante instrumentos y estrategias eficaces, poco costosas y sostenibles. Las mayores amenazas para la salud de los niños acechan precisamente en los lugares que deberían de ser los más seguros: el hogar, la escuela, y la comunidad. Peligros como el agua contaminada, el aire contaminado, la falta de saneamiento básico, los insectos transmisores de enfermedades y diversos productos químicos representan riesgos para la salud que afectan desmedidamente a los niños y niñas. Tanto en los países ricos como en los países pobres, la malnutrición repercute en la capacidad de los niños y las niñas de aprovechar las clases y reduce la capacidad productiva de las personas en su trabajo. En algunos países, la falta de acceso a agua potable y la falta de condiciones de salubridad trae consigo grandes riesgos para la salud. Además, la ausencia de una infraestructura sanitaria adecuada y la pobreza generalizada desalientan al personal cualificado. Todos los niños y niñas tienen el derecho a sobrevivir y desarrollarse. Se debe de garantizar que la infancia goce de unas condiciones óptimas durante sus primeros años de vida. Así lo refleja la Convención sobre los Derechos del Niño, compuesta de una serie de normas y obligaciones aceptadas por todos que no son negociables. La Convención estipula los derechos humanos básicos que deben disfrutar los niños y niñas en todas partes, sin discriminación alguna: el derecho a la supervivencia, al desarrollo pleno, a la protección contra las influencias peligrosas, contra el maltrato y la explotación, y a la plena participación en la vida familiar, cultural y social. Todos los derechos descritos en la Convención se ajustan a la dignidad humana y el desarrollo armonioso de todos los niños y las niñas.
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