La pelea en el PJ  
 

Se movieron y ahora tienen que esperar  

Concejales que quedaron colgados de un globo que parece pincharse


 
Por Claudio Kappeler.-
 

            Son cuatro y dos fueron tocados pero se quedarían en el balestrinismo * Un armado que quebró el recinto y ahora parece poner en jaque a los ediles que se cambiaron la camiseta *

 

            Se terminaba el 2004 y en el Concejo Deliberante y se veía la división que venía en medio de la interna a la que entraban Eduardo Duhalde y Felipe Solá. Esa homogeneidad conseguida por Alberto Balestrini durante un período y medio parecía quebrarse, aunque la balanza seguía inclinada con fuerte peso hacia el oficialismo.

            El encargado de tirar la primera piedra dentro del recinto, una vez finalizada la última sesión del año, fue el siempre rebelde Jorge “Catola” Rego: “es importante que haya una verdadera confrontación interna” dijo y pidió no “subestimar” al ex presidente. El edil nunca se sintió demasiado cómodo dentro del balestrinismo y cuando finalizaba el primer mandato del intendente ya amenazaba con hacer rancho aparte, pero más tarde desistió y en se hablaba de una simple “jugada política” de “Catola”.

            No tan sorpresiva fue la posición del justicialista Raúl Mathiú, un dirigente que se hizo fuerte y llegó a la presidencia del Concejo Deliberante pero desbarrancó en una caída sin freno que lo llevó a perder en todos los enfrentamientos que tuvo contra el intendente.

            En la línea duhaldista, también asomó la cabeza la presidenta del bloque Buenos Aires Rosa “Cuca” Lobo. Asumió en el 2003 con un discurso opositor a la intendencia pero la mayoría aplastante del oficialismo la opacó.

La posibilidad de una interna provincial en el PJ le abrió una puerta a ese sector que Lobo integró junto a Juan Carlos Piriz y otros dirigentes en las generales de 2003. Pensar en que los resultados de aquella compulsa los dejó como segunda fuerza en el peronismo local los llevó a sospechar que el paraguas duhaldista sería el empujón que faltaba para ganar espacios en un distrito que no deja lugar para fuerzas alternativas.

Otra de las concejales que se fregaba las manos pensando en renovar su mandato fue la siempre predispuesta Amelia Zapata. Su primer período pasó desapercibido y en el balestrinismo “no la pueden ver” por lo que se le hace imprescindible buscar otra vereda para seguir jugando.

            Aunque siempre en amplia minoría, a esa altura ya eran tres los ediles con el mote de duhaldistas dentro del recinto y era la hora de intentar sumar. Por eso uno de los primeros llamados fue para el laferrerense Carlos Estévez. Mientras se rumoreaba que el edil ya estudiaba la posibilidad de abandonar el oficialismo, fuentes allegadas a Estévez desmintieron la versión en diálogo con este Diario: “no va a tomar ninguna decisión hasta febrero”, se limitaron a decir.

           Otro que entró en la operación fue Hugo “Cacho” Suárez. La chance de incorporarlo sería casi nula porque su relación con el balestrinismo es buena y no parece tener intenciones de cambiar de jefe en una pelea que, como están las cosas, volverá a afianzar y potenciará el poder de Alberto Balestrini

 

Desde afuera

 

            Con ese panorama dentro del HCD, los únicos dirigentes de mayor peso que se pusieron el saco duhaldista fueron el diputado nacional Aníbal Stella y el ultraopositor Juan Carlos Piriz, candidato a intendente en el 2003.

            La pelea entre Stella y los oficialistas tuvo un toque distinto en la movida del PJ: “el peronismo no perdona”, decían los afiches anónimos que inundaron la ciudad de San Justo en alusión al legislador.

Por esos días el duhaldismo ya se mostraba más que interesado en dominar La Matanza y el ex presidente Duhalde en persona se puso al testeo de los ánimos de su tropa. Así llegó la reunión de la que se habló entre el hasta ahora mandamás bonaerense y Aníbal Stella, junto a los concejales Rosa Lobo y Raúl Mathiú, y los dirigentes Alberto Brito Lima y Juan Carlos Piriz.

“De La Matanza me encargo yo”, había desafiado Duhalde animando a los dirigentes locales. Pero las declaraciones que el ex presidente realizó ayer (Ver P. 3) pusieron en jaque al sector que se armaba, sobre todo a los ediles. Es que los dirigentes que pretenden pelearle el poder a Balestrini pueden esperar otra oportunidad sin demasiados costos, pero en el Concejo Deliberante la historia es otra: el oficialismo tiene identificados a los que pudieron un pie afuera y a todos les queda entre uno y tres años de gestión.

Ir arriba