Por la preservación de Monumentos 

El surtidor del viejo Masolo


 Por Alfonso Corso

 

            Hay pautas inmodificables dentro del accionar de la historiografía y, una de las más importantes es la de no escribir nada que no sea documentada y visualmente accesible, una pauta que siempre empleamos y en especial en este caso en el cuál N.C.O. está en la hermosa tesitura de recordar (y por ende salvar) todos los lugares históricos del Partido de La Matanza. Son muchos, pero había que comenzar y en este camino estamos.

            Hoy nos referiremos al “Antiguo Surtidor del Viejo Masolo”, sus reliquias se encuentran en la esquina de Villegas y Entre Ríos que si bien a veces pasa desapercibido durante el trajín diario, vale la pena historiar su origen debido a que actualmente “es el más antiguo que se visualiza en nuestro pago matancero”, pero vayamos a la historia del mismo.

            Este “surtidor”, como decimos, el último en su estilo, pertenecía a la empresa “West India Oil Company” que vendía gasolina por medio de sus representantes. Fue fabricado en Francia y su ubicación era estratégica: frente al almacén de los hermanos Masolo que lo trabajaban y surtían a los propietarios de vehículos automotores matanceros o a los que pasaban por San Justo (en las cercanías del Camino Real). Aunque, si bien había otro surtidor en la esquina de las calles Buenos Aires y Matanza (Arieta e Hipólito Irigoyen), éste de Masolo, es el último que queda de la época.

            La fecha de la instalación del mismo la debemos ubicar a fines del año 1929 cuando comienza el auge de Y.P.F., por lo que las empresas extranjeras rebajan los precios y tratan de ganar mercados con los comerciantes que le habían sido fieles y Masolo lo era de “la West”.

            En esos momentos, en San Justo, había tres vendedores de automóviles, los tres eran muy conocidos. Uno de ellos era el Sr. Crescio, que vendía Chevrolet, además, de proporcionar toda la gama de repuestos “a granel” para los mismos. El otro era Ferrando que vendía Ford y, como todo vendedor, debía ofrecer algo más, en este caso Ferrando ponía a disposición de los clientes su afamado taller mecánico. Por último tenemos al “familiar” equipo de los Satragno que vendía los automóviles marca Rugby y nafta, pero no en surtidores, sino como era habitual hasta el momento, en “tambores” o “latas” de 10 o 20 galones, a un precio “casi unificado” de $ 0,20 el litro.

            Para hablar un poco de la fecha en que se instala el “surtidor de Masolo” en La Matanza, comenzaremos por decir que, el primer surtidor que se instala en el país fue en el año 1922. Por tres años fue el único del país. En 1925 se instalaría otro en Capital Federal.

            No olvidemos tampoco que en el año 1922 se vendían en el país 6 millones de litros de nafta y ya en el año 1925 se vendieron más de 20 millones de litros a un precio que como decimos giraba en torno a los 20 centavos. Eso sí, en San Justo, el precio era muy diferente. Costaba $ 9,30 “El Cajón” porque lógicamente aquí no había surtidor. Sin embargo, no debía pasar mucho hasta el momento en que llegara a instalarse, no debemos olvidar que, el 30 de diciembre de 1928, el primer “colectivo” del mundo comienza a circular en La Matanza y, su primer punto de salida era Salta y Buenos Aires -a dos cuadras del almacén de los Hermanos Masolo-.

            Pero sigamos con la história. En 1926 se produce el “boom” y se instalan en el país 680 surtidores (12 en Capital Federal) y, cinco años más tarde, cuando estaba en su apogeo el “surtidor de San Justo”, había más de 14.500 en total, de los cuáles más de 5.000 eran de la compañía que surtía Masolo; 5.000 de Shell y, en tercer lugar Y.P.F. con 2.520 surtidores. El resto se lo repartían compañías menores como ITACA S.A., Mignaquy y Cia., Tide Oil Water Export, Mercantil Energina y Citles Serv. Oil Com. Of. Arg.

            Recordemos además que las compañías de naftas no actuaban de “Motu Propio”, por ejemplo, la Y.P.F. actuaba con la concesionaria AUGER y con ella en el año 1926 vendía poco más de 56.500 litros por mes para pasar en 1931 a más de 2.100.000 litros por mes, claro está que ya hacían su peso los surtidores del interior entre los que se contaban los surtidores de San Justo.

            Además del inolvidable y heroico comercio matancero, de aquel incipiente “Parque Automotor”, de aquellos vistosos surtidores y de “este surtidor” que, mediante la Ordenanza N` 7886 emanada en el H.C.D. de La Matanza en el mes de noviembre del año 1991 se ha convertido en lugar histórico a la espera que siga conservándose inamoviblemente como tal.

 

 

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