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Por
la preservación de monumentos
Jabón Federal: Un hito
histórico que perdimos
“...Lo argentino se va.
Es urgente salvarlo, antes que se pierda para siempre...”
Martiniano Leguizamón
Por
Alfonso Corso.-
1939 no habrá sido un año
fácil para la Argentina, ni para La Matanza, tampoco habrá sido un año muy
difícil, no olvidemos que ese año fue el “año de la guerra”, una guerra que
si bien parecía de rápida terminación, desgraciadamente no fue así: cinco
años de sufrimientos, penas y muertes nos esperaban.
En ese mismo año murió Pio XI y asumió como Papa un amigo del
país PIO XII. En ese mismo año se suicidó un patriota: don Lisandro de La
Torre y allí nomás en las costas de Punta del Este, la famosa batalla naval
que terminó con el hundimiento del Graf Spee y el suicidio de su comandante.
Aquí, en La Matanza, las cosas aparentemente transcurrían más
calmas, apenas 50.000 habitantes con menos de 9.000 en Madero desarrollaban
sus labores mayoritariamente agrícolas, chacaderiles bajo el gobierno de don
Agustín De Elia que había tenido una magnífica idea: que toda industria
nueva que se radicara en La Matanza gozaría de exenciones impositivas por
períodos que podían ser de 5, 10 o 20 años, según la importancia de la
misma.
Ya los periódicos “El Eco del Oeste” y “El Mirador” se alegraban
con esta noticia cuando comenzaban los movimientos de tierras “en frente” de
“los Carrara” allí nomás en la esquina de las calles Campana y Avenida
General Paz, en la cuasi Villa Scasso que estaba comenzando a ser mejoradas
y a pocos metros de Villa Circunvalación y del sector que ampulosamente
comenzaba a ser mejoradas y a pocos metros de Villa Circunvalación y del
sector que ampulosamente comenzaba a ser realmente las fábricas.
La elección del predio para instalar la fábrica Federal
no era fortuita, a poca distancia estaba el Río de La Matanza y, de acuerdo
a estudios e informes “oficiosos”, por el mismo un día no lejano circularían
incluso barcos de pasajeros (y algún puerto) y esa “famosa avenida” que nos
uniría rápidamente con todo el partido, todo podía ser o todo alguna vez
será.
Mientras tanto, los Delbene estaban contentos: en mayo de 1939
el pedido de instalar una fábrica había sido aprobado e incluso se le había
otorgado algunos beneficios. Todos los Delbene participaban de la alegría
por la empresa que nacía, pero con la “simpática apartada” del artista
Floren Delbene que en esos días tenía tres trabajos en carpeta -“Cita en la
Frontera”, “Chímbela” y “Ambición”-, esa fue “una apartada” que no quería
decir que no apoyaba, más de una vez lo vimos “desenchufarse” en la fábrica
y el tiempo inexorablemente pasaba. La fábrica se iba convirtiendo en un
“símbolo” y su nombre base “Federal” traía a los memoriosos reminiscencias
de momentos de la Historia que para nuestro Partido seguían siendo gratos y,
salvo unos pequeños “traspiés” ¿se acuerda don Delbene del talco en el jabón
o de la glicerina de la guerra?, todo fruto de las enormes ganas de hacer y
de ser útiles a la Patria, el resto fue un avance continuo.
La eximición de impuestos municipales era por diez años a partir
de 1939 y llegaría al año 1949, a don Cattaneo, Medone, Planisi y Agustín I.
De Elia, seguirían Pontieri y Iannone. A la fábrica en si se acoplarían las
famosas “casas alegres” del sector (reminiscencias del accionar maderense en
California) y, si bien los antiguos Madero habían sido Unitarios, no caía
mal al sector (en las cercanías de las tierras de los Madero) los Federales.
Pero, todo llega y todo termina en este mundo, a despecho de un
pedido que formuláramos de considerar parte del lugar como Lugar Histórico,
ante la miopía de algunos “licenciados”, “capos” de juntas y de gente que
debía escuchar al pueblo y su sana memoria y respeto, desoyendo a la voz del
pueblo.
Federal fue como, lástima decirlo, fue y sin remordimiento de
los culpables por acción o por omisión, fue sin escuchar a nadie, olvidando
incluso a la prensa libérrima como N.C.O. que luchaba para salvarlo de su
total destrucción, y Federal fue y hoy, aquel magnífico monumento emotiva y
estéticamente bello e histórico, es un simple y doloroso potrero. (1)
Seguimos perdiendo identidad y la seguiremos perdiendo hasta
tanto los que vean estas cosas sean los que piensen en matancero y no que
solamente duren o medren o duerman en La Matanza. ¿Costará mucho encauzar
este pensamiento?, mientras tanto nos vamos quedando vacíos de historia
afectiva.
(1) En el año 1975 tuve el honor de asesorar al señor Alfredo Delbene para
el remozado y mantenimiento del artístico frente de Federal.
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