| La
basura, un problema de alto riesgo
Presionado por el costo político,
el gobierno volvió a prometer el cierre de la Ceamse
Entre
quienes dicen que generó enfermedades en la población
de González Catán y hasta se cobró vidas, y
quienes defienden a ultranza al gran basurero de La Matanza, 2.100
toneladas diarias de basura siguen ingresando al predio que la Ceamse
tiene en una de las localidades más pobres del distrito.
Unos pocos
vecinos se propusieron allá por 2003 pelear contra el funcionamiento
del relleno. Con tímidas protestas en las puertas del basurero
lograron que el presidente provincial del organismo Carlos Hurst,
se comprometiera a su cierre a fines de aquel año. Pero la
promesa del funcionario sólo buscó enfriar el clima
de bronca porque sabía que el gobierno no estaba dispuesto
a hacerse cargo del problema.
Tiempo después
se armó el sector conocido como Vecinos Autoconvocados en
la lucha contra la Ceamse. Se trataba de un grupo de pobladores
de los barrios que rodean al relleno y comerciantes que empezaron
a reunirse en la Sociedad de Fomento de la ciudad para analizar
cada paso a seguir, cada protesta, con la clara idea de hacer entender
al gobierno que no estaban dispuestos a seguir siendo el tacho de
basura de capital y otros distritos del conurbano.
A ese sector
se le alinearon militantes del Partido Obrero (PO) que quisieron
copar la parada, pero enseguida entendieron que tenían que
alinearse a las decisiones de cada asamblea dejando de lado las
intenciones partidarias.
Llegado el
2006, en la Justicia de Morón avanzaba una causa en diciembre
del año anterior para investigar las denuncias por la contaminación
provocada por la Ceamse y los efectos del problema en la salud de
la población.
Hasta que el
29 de junio último, el juzgado N° 3 de ese distrito emitió
un fallo tajante: se supo que el agua de González Catán
no es apta "ni para lavarse los dientes".
Las pericias
fueron realizadas por personal de Gendarmería y el Instituto
Nacional del Agua (INAL). Se tomaron muestras de agua y suelo de
algunas viviendas de barrios lindantes a la Ceamse y así
la Justicia constató que “el agua no es apta para el
consumo humano, pero que tampoco lo es para bañarse o lavarse
los dientes siquiera”.
Cuando tuvieron
acceso al expediente, los autoconvocados aseguraron que “no
sólo el agua estaba contaminada, sino también el aire
con gases como tolueno y benceno y el suelo con cromo”.
Las muestras
fueron extraídas, entre otros puntos de la zona, de la casa
de la familia Álvarez, de la calle Croacia y Tunuyán,
a unas seis cuadras del predio de la Ceamse. También el terreno
de una casa situada sobre la avenida Scarlatti, frente al mal denominado
cinturón ecológico, fue utilizado para los estudios.
En las dos familias que habitan esas viviendas, hay personas con
enfermedades terminales, alergias y problemas bronquiales.
En el radio
de una manzana de la calle Scarlatti, se detectaron cinco tipos
de cánceres en diferentes partes del cuerpo. Ana Carabajal
es una de las vecinas autoconvocadas que pide el cierre de la Ceamse.
Es que la mujer apunta al predio como causante de la muerte de su
hijo Nahuel, de tan sólo 13 años, afectado por una
leucemia fulminante.
La
gente contra el gobierno
El fallo del
juez Pablo Salas no sólo fue la confirmación de la
contaminación provocada por la Ceamse. Fue la herramienta
más poderosa que podía encontrar la gente para ponerse
firme en la decisión de no permitir su funcionamiento.
Ya no eran
algunos vecinos los que pensaban cómo hacerle frente al basurero.
En las escuelas se comenzaba a distribuir comunicados para los padres
advirtiendo sobre el riesgo que generaba el relleno, la gente de
Catán se sumaba en gran número a cada protesta y desde
otras localidades llegaba apoyo con la idea de defender el medio
ambiente.
La primera
gran protesta fue en el puente que une las rutas nacional 3 y provincial
21. Una larga caravana de broncas, angustias y paciencia terminada,
partió de la plaza central de González Catán
con frases que conducían a un sólo pensamiento: "la
Ceamse mata".
Las marchas
se multiplicaron y el conflicto ponía incómodo al
gobierno municipal. La intendencia reconocía los perjuicios
provocados por el predio, pero no era buena idea una pelea política
con el gobernador bonaerense.
Por ese entonces
Felipe Solá visitaba San Justo para encabezar un acto. Durante
su discurso, no habló del aluvión de críticas
recibidas por esos días. Cuando se iba, sólo se limitó
a decirle al Diario NCO que estaba "trabajando en el tema".
Se refería a las supuestas conversaciones que mantuvo con
intendentes de distritos del interior para instalar la Ceamse. Pero
no hubo ninguna acción concreta y los tiempos de la gente
se acotaban.
A fines de
octubre se inició la protesta más fuerte de los Autoconvocados.
En una de las tantas asambleas que realizaron en la Sociedad de
Fomento de la ciudad, la decisión fue unánime: iban
a bloquear las puertas del predio al menos durante tres días
y no descartaban que sea por tiempo indeterminado.
Días
después unas dos mil personas se concentraron otra vez en
la plaza y desde allí marcharon hacia el predio de Scarlatti.
Llegaron caminando, en autos, con banderas, con termos, y hasta
una casa rodante había frente al gran basurero. Desde ese
día, González Catán ya no podía ser
el destino de cientos de camiones de basura llegados desde varios
distritos y Capital Federal.
Dos días
de protesta bastaron para que el tema se volviera a convertir en
un serio problema para el Gobierno bonaerense. Llegó la tercera
jornada de piquete y la gente decidió mantenerse en el lugar.
Hasta que la Justicia aprovechó la poca cantidad autoconvocados
que se quedaban por la noche y desalojó el lugar.
Días
después Solá volvió a San Justo en un acto
encabezado por el Presidente Kirchner. Prometió no terminar
su mandato -en diciembre del año próximo- sin antes
cerrar la planta que la Ceamse tiene en Catán, y en el distrito
se formó una mesa de seguimiento. Ahora habrá que
esperar para ver si La Matanza sigue siendo la parte trasera de
la provincia donde se tira todo lo que no sirve o si el gobierno
bonaerense resuelve antes de las elecciones de 2007 un tema que
perjudicaría la campaña oficialista.
Textual
-
“Estoy convencida que este basurero es el factor que determinó
que a mi hijo (Nahuel) se le despertara una enfermedad así,
porque no hay antecedentes genéticos como para que a mi hijo
lo pudiera afectar esto” (Ana Carabajal, vecina del predio)
-
"Estas son acciones ilegales de los vecinos que presionan,
pero que además producen un daño ambiental muy grande"
(Carlos Hurst, presidente de la Ceamse, hablando del bloqueo en
el predio)
-
"El gobernador no consiguió ningún terreno porque
los otros distritos no quieren recibir la basura" (Silvia Suárez
Arocena, secretaria de Política Ambiental bonaerense)


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