| Opinión
La
construcción de una Patria grande y un Pueblo feliz
Por
Fernando Espinoza (*).-
Expresar lo
que ha significado mi primer año al frente del municipio
de La Matanza, es referirme a los tres ejes que signan mi gestión:
recuperación de la dignidad, la solidaridad y la participación
popular en nuestro territorio. Trabajar por una comuna al alcance
de la mano de todos los vecinos, e instrumentar las medidas indispensables
para promover el desarrollo y la justicia social a la que aspiramos
los habitantes de esta querida tierra, en la que he nacido y crecido.
Este puñado
de palabras constituyen el espíritu de lo que entiendo que
es mi compromiso y mi obligación con los matanceros y con
la Argentina.
Mis herramientas
para llevar adelante el gobierno de este inmenso territorio poblado
por dos millones de almas luchadoras y resistentes ante la adversidad,
son las que me ha dado la militancia junto al pueblo peronista que
inicié en mi adolescencia; el inapreciable aprendizaje adquirido
junto a Alberto Balestrini, y el ejemplo inextinguible de la compañera
Evita y del general Juan Domingo Perón.
Recuperar la
dignidad que nos merecemos como seres humanos, trabajadores, mujeres,
hombres, jóvenes, niños y adultos mayores, es recuperar
la posibilidad de tener igualdad de oportunidades en la vida.
Es tener un
trabajo digno, un oficio, una profesión, es acceder a la
educación, a la salud, a la vivienda, a un medio ambiente
saludable, al deporte, a la cultura, a la recreación. Es
ponernos de pie como seres libres, pensantes, con capacidad y posibilidades
de elección. Es dejar atrás la violencia, el delito,
la impunidad y la corrupción. Nadie tiene derecho en una
comunidad organizada a avasallar al prójimo, sus bienes,
su vida, su integridad física, psicológica y moral.
Nadie tiene derecho a amedrentar y violentar. Eso y no otra cosa
es el pleno ejercicio de los Derechos Humanos.
Marchamos hacia
la construcción de una comunidad en paz, con equidad, con
organización, cuyo valor supremo es el bien común.
Eso es la recuperación de la dignidad.
Para que esto
sea posible es imprescindible que esté ligado a la solidaridad
y al respeto por nuestros vecinos, hermanos, semejantes, cualquiera
sea su origen, ideología, religión, condición
social y económica. Cada vida es única e irrepetible.
Y si hay algo que hace a la solidaridad es valorar la vida del que
tengo a mi lado, es entender que vale tanto como la mía.
Es comprometerme a tenderle la mano a los más necesitados,
a los que sufren en cualquier aspecto, para juntos, con la participación
de todos, aportar a la construcción de una comunidad con
justicia social e igualdad de oportunidades.
Sin dignidad
y sin solidaridad es imposible alcanzar el desarrollo y el progreso,
pues ambos son requisitos indispensables de la condición
humana para que prospere un proyecto de construcción y avance,
de superación y esperanza.
Estamos en un
momento histórico único en más de treinta años.
Estamos firmemente empeñados, comprometidos desde un primer
momento con el modelo de nuevo país encarnado en el presidente
Néstor Kirchner y compartido por quienes lo acompañamos
a lo largo de sus tres años de gobierno. Estamos construyendo
presente y porvenir, una oportunidad que pocas veces se presenta
de este modo en la historia de las naciones.
En La Matanza,
tierra a la que ningún otro presidente desde la recuperación
de la democracia, ha mirado como Néstor Kirchner, con sensibilidad
y solidaridad, se refleja como en un espejo el resultado de esa
concepción política, social, humana.
Luego de tiempos
de devastación y políticas que nos llevaron a una
de las peores crisis que hemos conocido hace cinco años atrás,
hoy vemos el municipio sembrado de obras: nuevas escuelas, viviendas
en construcción, remodelación de barios enteros, rutas,
redes de agua potable, salas de salud, hospitales, reactivación
de empresas e industrias, cooperativas y fábricas recuperadas
por sus trabajadores, una flamante Oficina de Empleo que reorientará
la oferta y la demanda de trabajo genuino y capacitará, a
través de un Seguro de Capacitación y Empleo, a quienes
no tienen un oficio para alcanzar un trabajo digno y remunerado.
Hoy tenemos actividades deportivas, culturales y recreativas para
nuestros vecinos de todas las edades. Y proyectamos descentralizar
el municipio para acercarlo más aún a nuestros habitantes,
hacerlo más eficaz, más transparente, más participativo
y más sensible a las necesidades de todos los sectores sociales,
especialmente a los del segundo y tercer cordón, los hermanos
más postergados del territorio.
Podemos avanzar
así porque tenemos el instrumento indispensable, el factor
sin el cual es imposible emprender cualquier proyecto, un pueblo
luchador con coraje en la adversidad, y esperanza y fuerza en la
superación, en la voluntad de terminar de revertir esos tiempos
nefastos que tanto dolor y daño produjeron a nuestra patria.
Sabemos que es mucho lo que queda por hacer, pero tenemos la convicción
y decisión de hacerlo entre todos, como hasta ahora.
Los matanceros
somos así, tenaces, custodios de la memoria de los mejores
años de nuestra historia, comprometidos en la construcción
de una patria grande y un pueblo feliz. Este Intendente nació
y se formó en esta tierra, se debe a ella, ocupe el lugar
que ocupe su compromiso es siempre el mismo, trabajar por el bien
común, codo a codo con los matanceros.
Un abrazo cálido
y fraternal; un recuerdo para quienes ya no están entre nosotros;
y el deseo de que pasen felices Fiestas y que el próximo
año traiga paz, alegría, prosperidad para todos.
(*)
Intendente municipal de La Matanza


|