[ Fecha: / Hora: / visitas / el tiempo ] [ staff ] [ anteriores ] [ escríbanos] [ buscar en el NCO ] [ número: 3630]

A modo de Editorial

Por Fabián Banga.-

Un nuevo fin de año nos encuentra unidos como siempre; pero esta vez, singularmente, en otro contexto, con otros desafíos. Humildemente hay que reconocer, el Diario ha crecido enormemente y su bautismo de fuego fue, precisamente, una meta de siempre y para siempre: cómo nadar los cambios de las nuevas épocas. Desafió no solamente local, sino inserto en una realidad global que une San Justo con Ciudad de México, La Matanza con California. A mediados de año, esta cuadrilla idealista se propuso salir a ver hasta dónde llegaba en el Internet. Si bien ya había una página NCO y un Diario de papel, las limitaciones eran evidentemente nutridas porque sobre todo en el mundo grafico, ganan los recursos. Pero el Internet es otro mundo y la meta era, desde un primer momento, esa área virtual. Reconociendo otros proyectos similares, los intentos locales han sido numerosos y sin éxitos mayores; pero es bien sabido que en nuestra cancha, mosca es lo que falta pero quijotismo es lo que sobra.

En este marco salieron las muchachas y muchachos del diario a mediados de año. En su salida los rodeaban las miradas burlonas de los mil y uno, que desde sus free-servers te quieren ver abajo. Los que desmedran a los "perucas", y se quieren nortear poniéndole levita a su realidad matancera. Al salir remontando vuelo, las peleas por insignificancias, fotitos y territorios ridículos quedaron atrás. La meta era hacer algo que sea generoso, sólido y con una visión de futuro poco presente en nuestro territorio. Salieron a buscar la ruta con lo que había y no con lo que se quería tener. Arremetieron con la exagerada meta de poder mostrar La Matanza al mundo, darle un lugar, tratarla como lo que es. Así se tiraron al océano virtual, en la carabelita NCO, en busca de mares y horizontes. El mensaje era y es simple: esto es lo que somos tal cual es y se ve. Somos esto no por fidelidad a un patriotismo maniático, sino por reconocernos a nosotros mismos. No levantamos banderas self-centered, sino que nos construimos junto a la foto del Gauchito, con unos verdes en la mano.

Algunos en su eterno positivismo líder, cuando despegamos, veían factible en nuestra página virtual las mil visitas diarias y aún más. Acepto que yo con la calculadora en la mano pedía coherencia y cálculo. En meno de dos meses, las mil visitas diarias de meta se tuvieron que cambiar a dos mil. Hoy, esa carabelita NCO va en hombro de titanes superando las cuatro mil visitas diarias y más de 50 mil páginas leídas por día. Al NCO lo leen desde España hasta Guanajuato, desde Tokio hasta Valparaíso. No se detiene ni da síntomas de detenerse. La inclusión del blog fue la jugada audaz que mezcló la sistematización cotidiana del diario con la crónica actual personal de los mil bloggers que hoy en día nutren el Internet. Pero el diseño ya implementado por diarios como el New York Times, requería un blog interno, dinámico, interconectado y siempre abierto a la respuesta pública automática y coherente. Ahí salió a flote las ganas y los recursos del ingenio. Maravilloso fue ver como los chicos se adaptaban en su forma de trabajo, y como desde recursos locales mínimos, se llegó a crear algo que hoy en día es historia en La Matanza. Cundo hicimos eso, nos salieron a leer los matanceros desparramados desde todas partes del mundo. Vinieron a buscar lo que otros no daban, noticia actual, constante de lo que está pasando en La Matanza. Se agregaron los RSS feeds y los lectores locales con estas tecnologías se multiplicaron.

Hoy en día, guste o no, el NCO, es la ventana a La Matanza. Su apuesta continúa siendo meter y meter más tecnología y texto, cargar gratuitamente de información matancera. Contar qué está pasando ahora mismo, este mismo día en Madero o Celina, en Ramos o Morón. Cuando se hizo eso, ya no en el puesto de diarios sino online, la gente vino a buscarlo. Es hora de que el NCO tome el lugar que le corresponde, el lugar que se le había predestinado y no había tomado conciencia. La tecnología con la que estamos saliendo es solamente eso, un montón de cables que van a estar ahí hoy, mañana y en cien años. Pero lo que hay que entender es que el NCO no es tecnología, es gente escribiendo, jugándose un lugar en la ruleta del tiempo. Es gente local escribiendo sobre lo local. Sin la menor ayuda gubernamental, sin capitales, sin padrinos, floreciendo como la madreselva a los costados de la ruta, así crece y hace historia el NCO.

Por esto y muchas otras cosas más, siempre, y esto lo comento en primera persona, me atrajo el NCO. Porque de última es lo más cercano a Roberto Arlt cuando dice: "Se dice de mí que escribo mal. Es posible. De cualquier manera, ya no tendría dificultad en citar a numerosa gente que escribe bien y a quienes únicamente leen correctos miembros de sus familias. [...] Han pasado esos tiempos. El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un 'cross' a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y 'que los eunucos bufen'. El porvenir es triunfalmente nuestro." (Roberto Arlt, Prologo de Los Lanzallamas)

 

aniversario 402

anuario 2005


Nuestra América



www.telesurtv.net

 

© 2000-2006 Noticias con Objetividad - La Matanza - República Argentina - Todos los Derechos Reservados