| "Se
viene Grossi, se viene la gente"
El MoSSol instaló un candidato en
Lomas de Zamora
Después
de una ardua tarea social que demando más de seis años
de asistencia y desarrollo social en cientos de barrios de la provincia
de Buenos Aires, en particular del conurbano bonaerense con claro
epicentro en Lomas de Zamora, la Organización que preside
Víctor Grossi (Movimiento Social Solidario) ha comenzado
a trasvasar su enorme convocatoria social, probada en más
de una oportunidad y con mayor potencialidad el 25 de Mayo en el
acto convocado en la histórica plaza de Mayo, donde conjuntamente
con Sergio Berni -que aportó una columna de zona norte- y
el MoSSol -que movilizó junto a fuerzas aliadas, según
sus voceros, más de diez mil personas- se convirtieron unidas
a la altura del Ministerio de Desarrollo Social, en la mayor columna
que accediera por 9 de Julio como representantes de Militancia Social,
con la adhesión de Alicia Kirchner, que intentó encabezar
la columna pero que luego de casi una hora de forcejeos producto
de la gente de otros sectores que pretendían saludarla, tuvo
que resignar ese deseo no sin antes instar a la cabeza de la columna
a “acompañar al presidente hasta el objetivo final”.
Quizás
este fue el punto inicial para que las bases de la organización
social comenzaran a demandar mayor inserción política,
los foros de salud y medio ambiente, las capacitaciones barriales,
la lucha por la salud universal, gratuita e igualitaria, que a posterior
de dos enormes abrazos al Hospital Gandulfo costara la dimisión
de todas sus autoridades y una profunda investigación a raíz
de las denuncias de corrupción del MoSSol y los Foros de
Salud, el permanente fogonear por una educación gratuita
y de excelencia para todos, no sólo se transformaron en las
banderas que levanto la organización junto a la tolerancia
cero al trabajo en negro, si no también en emblemáticos
estandartes de un proyecto político, que a poco de aceptar
lo que sus bases ya habían transformado en una exigencia
por aclamación (su precandidatura a Intendente de Lomas de
Zamora).
Como tal puso
en claro que sólo aceptaría si le permitían
ser artífice de una gran transformación: “de
ganar algo que descarto si la gente lo decide, quiero ejercer un
mandato de transición hacia el verdadero y difinitivo cambio
real de la política, una democracia participativa.
Donde el intendente,
su gabinete y todos sus funcionarios estén al servicio de
la voluntad popular y los ciudadanos lomenses fundamentalmente sus
trabajadores sean el verdadero sujeto social histórico, con
el que nos comprometamos en todo el mandato a sacar el mayor porcentaje
posible de la exclusión, la desocupación y la discriminación",
dijo.
Explícitamente
nadie habla para afuera de candidaturas, de la misma forma que subrepticiamente
nadie en Lomas de Zamora deja de pintar paredes, pegar afiches,
rosquear en reuniones, o disimular lanzamientos en actos de otro
tenor. Lo que se comienza a orejera es que este dirigente que nunca
ocupo espacios en la función publica, que supo perdonar sus
enemigos o detractores, pero que no amontona sino convoca ideas
y convicciones será un hueso muy duro de roer para el que
raye.
A nadie
a esta altura le sorprendería que un Rossi con el estigma
de perdedor le pase el sillón a un Grosi con “G”
de ganador.



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