| Víctor
Jorge D’Andrea, secretario General de ATSA, Hurlingham
“No
necesitamos barras bravas sólo un espacio para participar”
A modo
de resumen de lo que fue el 2006, el secretario General de Asociación
de Trabajadores de la Sanidad Argentina, Hurlingham (ATSA), Víctor
Jorge D’Andrea opinó sobre lo mejor y lo peor del año,
habló sobre la situación del Gremio y dejó
un mensaje para estas fiestas.
-¿Cuál
es su balance a nivel nacional de este año?
-Creo que lo
mejor es estar todavía en un sistema democrático,
republicano y federal. Creo que esto nos permite seguir debatiendo,
pensando, analizando y trabajando por un país mucho más
justo, con más equidad y con mucha más inclusión
social. Creo que esto es lo más lindo y seguramente quedan
deudas, objetivos que no se han logrado, que se postergan y lo mejor
que puede pasar en este próximo año es una gran reflexión,
pensando en nuestra gente, en aquellos que menos tienen, en nuestros
compañeros trabajadores, en nuestros compañeros jubilados
y por sobre todo, aquellos que lamentablemente todavía siguen
con un plan social, y creo, que hay que trabajar fuertemente para
que estén incluidos y volver a la cultura del trabajo. Esta
es la lucha que nos queda, pensando siempre en mejor salud, mayor
y mejor educación y mejor distribución de la riqueza.
-¿Y
lo negativo?
-Muchas cosas,
seguramente, en nuestro caso puntual fue tener que gastar dinero
en la demolición de parte del edificio donde funciona la
farmacia, que empezamos el 11 de diciembre. El costo político,
el sacrificio de los compañeros que hoy están trabajando,
creo que fue lo peor que nos pudo pasar. Y el hecho de no haber
logrado una paritaria para el mejoramiento de los salarios de nuestros
trabajadores, y para Argentina creo que hay que trabajar firmemente
para poder mejorar la calidad de vida de mucha gente que, lamentablemente
ha empeorado mucho.
-El 2006 significó
para ATSA Hurlingham la inauguración de su sede gremial,
la inauguración en el mes de Octubre de MEDISOL. ¿Cuál
es la propuesta para el 2007?
-Seguir trabajando
incansablemente como lo venimos haciendo desde el año 2000.
Esta piedra es un escollo que seguramente va a retrasar un par de
meses los proyectos que teníamos en mente. Pero, el tiempo
que nos lleve demoler lo que mal construyeron seguramente postergará
el anhelo que teníamos de comenzar la construcción
de nuestra propia escuela de educación y capacitación.
Que no solo beneficiará a muchos de nuestros afiliados, sino,
al conjunto de la sociedad.
-¿Hace
falta un cambio generacional o intelectual en 2007, en el orden
gremial de la dirigencia?
-Esto no es
un problema de edad, sino haríamos todo lo contrario que
decía el general Perón: ‘A los viejos no hay
que tirarlos por la ventana’. Si creo que necesitamos de dirigentes
con otra mentalidad. Necesitamos dirigentes que entiendan los problemas
de la gente. Seguramente muchos quieren volver, creo que el que
se fue es muy difícil que vuelva. Y más que nada aquellos
que se alejaron de la realidad de la gente, que no supieron escucharla.
Creo que se necesita cambiar a dirigentes que se olvidaron de la
gente. La gente los va a cambiar, lo que pasó en Misiones,
hizo que el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá,
haya declinado su candidatura. Creo que nos va a pasar en el conurbano
con intendentes que hace más de 16 años están
en el gobierno. Creo que esto se termina... es una cuestión
biológica en lo político que haya dirigentes que no
pueden poner más la cara y seguramente votarán a otros.
Aquellos que dicen querer al peronismo y lo sienten de alguna manera
tendrían que ser los primeros en dar el ejemplo y permitirle
a la sociedad algo diferente.
-¿Esto
implica un cambio en la CGT a nivel nacional?
-No
se si será así. Creo que no se pueden seguir cometiendo
los errores que se cometieron. No hace falta grandes intelectuales,
porque los tuvimos y le hicieron muchísimo daño a
nuestros compañeros. Hemos perdido muchos logros que seguramente
costaron mucho sacrificio, acá se firmaron muchas leyes que
perjudicaron al trabajador y su familia. Creo que tampoco sirve
la agresividad, el patoterismo, la falta de códigos que se
perdieron. Creo que hay que volver a la militancia. Los militantes
no necesitamos barras bravas, ni revólveres ni palos. Los
militantes necesitamos un espacio donde poder participar. Creo que
esta es la nueva dirigencia que nos pide la sociedad y aquellos
compañeros que lo interpreten den un giro de lo realizado
en los último 20 años, van a tener la posibilidad
de que la gente los reconozca. Y aquellos que sigan con las viejas
metodologías o estrategias gremiales, creo que los compañeros
le van a dar la espalda. Así que esto es lo que pienso como
militante, con la gran responsabilidad que tengo.



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