| Dos
frustraciones, dos
El Gallo cacareó, pero al final los
que cantaron fueron otros
Tras
la alegría de haber dejado afuera a Almirante Brown, claudicó
mal ante Defensa y Justicia * Estuvo a sólo cuatro minutos
de ascender a la B Nacional * La historia se volvió a repetir
seis meses después * Le ganó a su eterno rival y cuando
dependía de sí mismo para quedarse con el Apertura,
dejó pasar la chance * Hubo candombe, muchos cuestionamientos
y el entrenador confirmado * La sanción del Tribunal no conformó
al CoProSeDe *
Un año futbolístico para olvidar. O para recordar,
según el cristal con que se lo mire. Porque un equipo que
pierde dos finales, una para ascender y la otra para jugar un partido
para subir de categoría, es porque debe haber tenido sus
méritos y si bien la manera con que dejó en el camino
las dos oportunidades que se le presentaron son más para
el análisis de un psicólogo que para desmenuzarlo
periodísticamente, haber llegado a ambas instancias hace
dudar si mirar el vaso medio lleno o medio vacío.
No
hubo Defensa ni Justicia
La temporada
que se había iniciado en agosto de 2005 continuó en
enero de este año con un Deportivo Morón protagonista
y gran candidato a pelear los puestos de avanzada y si bien quedó
marginado de la lucha por el ascenso directo, que finalmente fue
para Platense, tuvo el mérito de haber clasificado con suficiencia
para el octogonal que determinaría un ganador para jugar
la Promoción con el segundo peor promedio de B Nacional.
En la etapa regular el conjunto del “Gato” Daniele fue
protagonista y vivió su día de más gloria cuando
en la última fecha visitó a Almirante Brown en el
Fragata Sarmiento y no sólo lo derrotó de manera inapelable,
sino que además lo marginó del octogonal propinándole
un duro golpe.
Posteriormente fue saltando las distintas etapas del Reducido con
actuaciones dispares, pero esos partidos sirvieron para que el equipo
se consolidara y tras consagrarse como ganador, debió dirimir
contra Defensa y Justicia y tras la victoria en el Francisco Urbano
debió viajar hasta Florencio Varela para confirmar el triunfo.
Un empate o una victoria lo ascendían a la B Nacional y cuando
el árbitro marcó cuatro minutos de descuento, todo
parecía definido. Ganaba 1 a 0 y sólo restaba el pitazo
final...
Pero, en menos de lo que canta un gallo, el “Halcón”
convirtió los dos goles que necesitaba para permanecer y
todo se derrumbó. Después vinieron los cuestionamientos.
Que los jugadores arrugaron, que se supieron manejar los tiempos,
que la hinchada debió haber invadido para festejar, total
el tribunal de la AFA -en estos casos- siempre da por terminado
los partidos, etcétera, etcétera, etcétera.
Lo cierto es que el “Gallo” quedó en la banquina,
perdiendo un ascenso que por la manera en que se produjo, seguramente
no tiene antecedentes y además, sembró en el seno
del club una decepción difícil de comparar con otra
circunstancia.
La
misma película
Sin
haber digerido la frustración, se inició el Apertura
con una serie de renovaciones dentro del plantel. Se fueron las
dos figuras del equipo: “Quique” Seccafien y Damián
Akerman y llegaron otros elementos equivalentes, como Mariano Tríbulo
(regresó al club), Mauro Conachiari y Emiliano Impalari que
sumados a la consolidación del “Chino” Ariel
Zárate como conductor, conformaron un conjunto de buena calidad
con el objetivo de tomarse rápidamente revancha.
Los de Daniele picaron en punta y a lo largo de las veinte fecha
siempre mantuvieron el protagonismo previsto y si bien perdió
algunos puntos inesperados, siempre estuvo a tiro de la punta, que
la recuperó nada más ni nada menos que ante Almirante
Brown, cuando en el Francisco Urbano le ganó por 1 a 0 descontando
los dos puntos que le llevaban los de Isidro Casanova.
Parecía que el Gallo se encaminaba a quedarse con el título.
Máxime cuando una semana después le ganaba a All Boys
en Caballito y en la última fecha dependía de sí
mismo para consagrarse. Pero otra vez sucedió lo imprevisto,
cuando Social Español provocó un verdadero “Maracanazo”
derrotándolo ante 20 mil moronenses atónitos que indignados,
invadieron el terreno de juego, agredieron a sus rivales y sembraron
el pánico dentro y fuera del estadio.
La sanción que el Tribunal de Disciplina (multa económica
y ocho amonestaciones) le impuso al club en su última reunión,
no conformó a las autoridades de Comité Provincial
de Seguridad y para este verano, antes del inicio del Clausura previsto
para el 27 de enero, se aguarda un gran debate y el seguro intento
de la gente que lidera Mario Gallina de propinarle a la entidad
del oeste un castigo ejemplar.


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