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No hay excusas
Deportivo Laferrere redondeó un año lleno de frustraciones y fracasos

El 8 de enero perdió a su ídolo máximo, José Luis Sánchez * En junio descendió de la B a la C en medio de la indignación de su gente * En julio cumplió las bodas de oro y no hubo ánimo para grandes festejos * Inició con ilusiones el Apertura en su nueva categoría y terminó cayendo estrepitosamente * Comenzó el Clausura con muchas perspectivas y ya no asusta a nadie * La inauguración de una nueva tribuna tratará de contener a las “fieras” *

Arrancó pésimo el 2006 para Deportivo Laferrere. Porque el 5 de enero, en víspera de Reyes, el ídolo máximo de la institución, el futbolista más destacado de la historia del villero, el estandarte del equipo, sufrió un accidente con su moto y el 8 del mismo mes fallecía en un nosocomio de Moreno y llenaba de luto y dolor no sólo a hinchas de Lafe, sino a todo el fútbol del ascenso.

Y lamentablemente, ése fue un mal síntoma, una fea señal para lo que luego se vendría para el verde del oeste en el año de su cincuentenario.

De mal en peor

Y si fue dura de sobrellevar la trágica desaparición de “Garrafa”, tan o más fuerte resultó aún lo que sucedió después, cuando los dirigidos primeramente por Claudio Zacarías y luego por el Gustavo Di Giuli, enhebraron una campaña desastrosa que ante la increíble levantada de Comunicaciones, los depositó directamente en la Primera C, sin escala en la Promoción como se habían ilusionado sus seguidores.

Pero es bueno recordar que antes de ese desenlace se escucharon voces triunfalistas que hablaban de un equipo competitivo y hasta de una utópica posibilidad de pelear por el ascenso a la B Nacional, cuando a ojo de buen cubero, era evidente que apenas se contaba con un plantel para lucharla, quizás no para perder la categoría, pero sí para no sufrir sobresaltos con ese tema, pero una escalada de derrotas, los nervios de todos, la escasa ayuda logística, el casi nulo peso en AFA y el revivir de los Carteros, les hizo morder el polvo y descender a una divisional, que por convocatoria, no merece estar.

En el medio también se sucedieron algunos otros hechos non sanctos que acompañaron ese descenso. Como la intolerancia de muchos de sus hinchas que derivó en tener que jugar lejos de su casa. La ida de algunos jugadores que cuando llegaron eran irremplazables y una serie de internas dentro del mismo seno del plantel que armaron un conjunto de circunstancias que coadyuvaron para que sucediera lo que sucedió.

Fue así que el festejo de los 50 años de vida encontró a Laferrere con el descenso concretado y pese a la desazón, el 8 de julio igual se armó una pomposa reunión en un conocido restaurante de la autopista Ricchieri, donde se homenajearon a ex jugadores y figuras ilustres de la institución, encuentro que sirvió para reunir a la familia verde, golpeada por la tragedia humana y deportiva, pero con el temple suficiente para intentar sobrellevar las pálidas y tratar de mirar el futro con algo de optimismo.

“Borrón y cuenta nueva...”

...dijo la dirigencia villera. “Ahora hay que armar un equipo competitivo para volver lo más rápido posible” fue el mensaje que se dio públicamente y se trató de renovar el plantel y con el histórico Esquivel Chamorro a la cabeza se dio inicio a una nueva temporada futbolística con muchas ganas de hacer una buena campaña, pero con poco sustento entre los deseos y la realidad.

Es verdad, la presencia de “Landucci” al frente del equipo le aseguraba a los dirigentes una contención extra, porque el “Flaco” es el que más espaldas tiene para bancar situaciones deportivas enojosas. Pero a la hora de analizar su capacidad como técnico y sobre todo su muñeca como conductor de grupo, su carácter endeble termina conspirando negativamente.

Y como en el fútbol el primer fusible que salta es el técnico, Chamorro se debió marchar y llegó el “Negro” Rodríguez, uno de los típicos entrenadores sanateros que abundan por estos días, cuya permanencia ya pende de un hilo, no por tan malos resultados (que evidentemente no son buenos) sino porque ya tiene de antemano un compromiso con la lista que seguramente accederá al poder en El Porvenir y de alguna u otra manera buscará la excusa para irse de Lafe y como sucede últimamente, otra vez sopa y a buscar otro conductor que hablará de trabajo, de proyectos, de equipo protagonista, de que Laferrere es un grande.. Y la gente que ya no “C” banca estar en una categoría que abandonará el día que haya coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Para el final queda el muy buen proyecto encarado por un grupo de dirigentes para dotar al estadio de una nueva tribuna cabecera que sería bautizada con el nombre de “Garrafa” Sánchez. De hecho, ya fue desmantelada la anterior y próximamente se colocarán las 36 bases para que la estructura premoldeada sea instalada a corto plazo, por lo que cuando Laferrere vuelva a actuar de local en su estadio (no se cuándo) inaugurará el nuevo sector, dando el envión necesario para que ojalá, la institución matancera comience una nueva etapa de logros deportivos y crecimiento institucional.

aniversario 402

anuario 2005


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