| Quiosquero
murió baleado
El riesgo de ser comerciante en una zona
cada vez más insegura
La
percepción de los vecinos del barrio La Gloria, de la localidad
de González Catán, es la de estar desprotegidos más
que nunca y asediados por la delincuencia. Y esa sensación
volvió a confirmarse cuando el dueño de varios quioscos
en esa ciudad fue ultimado por dos asaltantes que lo sorprendieron
al regresar a su casa y le exigieron la entregara del dinero que
supuestamente había recaudado ese día.
El comerciante llamado Alberto recibió un disparo en la cabeza
de una pistola 9 milímetros, cuando dos delincuentes le pidieron
la plata y él les contestó que no la tenía
encima.
El hecho ocurrió alrededor de las 23.15 y la medianoche de
ese domingo 10 de octubre. El hombre había llegado a bordo
de su camioneta a su domicilio de la calle Barrientos, casi esquina
Vírgenes, acompañado de la esposa quien ingresó
enseguida a la casa al advertir la presencia de los sujetos de contextura
mediana que en forma sospechosa se dirigían hacia allí.
En tanto Alberto, ni bien bajó del vehículo fue interceptado
por los asaltantes que a punta de pistola le ordenaron entregar
la plata.
La respuesta de que no tenía consigo dinero alguno, habría
desencadenado la bronca de los individuos por lo que terminaron
matándolo de un tiro en la cabeza. Advertido el crimen a
la comisaría 1ª La Matanza Sur, aseguraron, personal
policial se hizo presente en el lugar casi 40 minutos después.
Tras la agresión, el quiosquero fue trasladado de urgencia
en su propio vehículo a un hospital de la zona, donde murió
minutos después, ya que presentaba un tiro al costado de
la nuca, precisaron las fuentes.
Los voceros explicaron que, en principio, la víctima se habría
resistido a un intento de robo, aunque no se descarta ninguna otra
hipótesis ya que al comerciante no le robaron ni el dinero
que llevaba consigo ni su camioneta.
La investigación del caso, caratulado provisoriamente como
homicidio en ocasión de robo, fue iniciado por personal de
la comisaría de González Catán y el fiscal
Sergio Carrera Fernández, de la Unidad Funcional de Instrucción
(UFI) número 6 del Departamento Judicial de La Matanza.
Con el crimen de este comerciante, las sospechas de la gente de
estar viviendo en una “zona liberada”, como afirmaron,
volvieron a resurgir. Muchos han denunciado haberse vistos damnificados
por constantes robos en propiedades o en los comercios, muchos de
los cuales no son siquiera advertidos a la Policía.
Entre quienes han padecido la inseguridad en La Gloria, aseguran
que los delincuentes son conocidos por la población y a algunos
los han visto desde chicos crecer en el lugar, pero cuando las denuncias
efectivamente se hacen, pareciera no haber manera de probarles la
responsabilidad en los ilícitos.
Los comercios son el blanco ideal y en esos últimos meses
se sumó una veintena de negocios violentados por delincuentes
que se aprovechan de la “inexistente” vigilancia policial,
según indicaron.


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