| La
chiquita asesinada y violada
Estudios de ADN dieron la peor noticia para
la familia de Ruth
En
Villa Madero, todos se movilizaron este año buscando a Ruth
Valenzuela, la nena de apenas 10 años que desapareció
el 27 de junio cuando juntaba la basura de los vecinos del barrio
2 de Abril a cambio de algunas monedas.
La
primera hipótesis fue la de un rapto. Lo último que
se supo de ella fue que la vieron aproximadamente entre las 10.30
y 11.00 de ese martes, cuando acostumbraba sacar la basura de muchos
de los vecinos a cambio de algunas monedas para poder comprarse
útiles escolares o alguna que otra golosina a sus hermanitos
más chicos.
Al
cabo de un mes, el cuerpo de una menor fue encontrado en un canal
rectificador del río Matanza que atraviesa la localidad de
Transradio, en jurisdicción del partido de Esteban Echeverría.
Todos
pensaron que podía tratarse de Ruth, pero el padre confirmó
que no era ella y las esperanzas de encontrarla con vida se renovaban.
Pero, lamentablemente, el análisis de ADN confirmó
lo que se temía en un comienzo.
La
identificación del cadáver fue realizada por el gabinete
pericial de la Corte de La Plata, y los padres de Ruth recibieron
la terrible noticia de que efectivamente la nena muerta era su hijita.
De
a cuerdo a lo que establecieron algunas de las pericias, había
permanecido en el agua entre 12 y 14 horas, presentaba un fuerte
golpe en la cabeza, moretones en el cuello que podrían haberse
originado por estrangulamiento, y tenía un golpe en la cara.
El
sitio donde fue hallado el cuerpo está situado a 400 metros
de un puente, sobre la ruta 4. Si bien desde un principio se presumió
que fue asesinada, no se descartaría que la nena pudo haber
caído desde ahí o que el cuerpo haya sido arrojado
en el lugar tras ser muerta.
En
cuanto a su apariencia, trascendió que a la chica se la encontró
vestida con un pantalón de gimnasia azul y tenía la
campera de un colegio privado, el Instituto Juana Ibarburu de Gregorio
de Laferrere; aunque los investigadores establecieron que no era
alumna de ese establecimiento. Además, al momento de su desaparición
vestía campera de corderoy roja y pantalón de jeans,
de a cuerdo a lo señalado por la madre a este Diario.
El
caso sigue en investigación en la Justicia de Lomas de Zamora
y con intervención de la jueza del fuero de Menores de La
Matanza Susana Elena Gordiola.


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