[ Fecha: / Hora: / visitas / el tiempo ] [ staff ] [ anteriores ] [ escríbanos] [ buscar en el NCO ] [ número: 3630]

El crimen de “Piki”
Hizo sonar la alarma del auto de un policía y le dispararon en la cabeza

El caso ocurrió hace 8 meses en una calle de San Justo * Desde entonces están en prisión los cuatro procesados por la ejecución del joven de 15 años Miguel Cardozo * El sindicado como autor del disparo se desempeñaba en la Departamental de La Matanza, otro de los acusados era policía en un grupo especial de La Plata * La causa avanzó rápidamente y estaba pronta la elevación a juicio *

Al adolescente Miguel Eduardo Cardozo, llamado por todos sus conocidos como Piki, lo asesinaron en San Justo de un balazo en la cabeza, en mayo de este año, cuando al patear una botellita activó la alarma del auto de un policía que terminó ejecutándolo después de maltratarlo y golpearlo con la participación de otro uniformado y un civil.
Por las características del hecho, habiendo sido sometido antes de su ejecución a maltratos increíbles a esta altura de la historia del país cuando parecía que este tipo de prácticas habían quedado en el pasado, el caso horrorizó al barrio humilde Almafuerte de San Justo, donde vivía Miguel, considerado por sus vecinos como un “excelente muchacho”.

Las marchas organizadas después por la ciudad, con el acompañamiento de la APDH local y el párroco del lugar, mostraron la indignación de sus amigos y vecinos y el profundo desconsuelo de su familia que desde entonces hasta hoy no ha dejado de recibir amenazas telefónicas, con amedrentaciones de distinto tenor y hasta reiteradas agresiones físicas, pese a los constantes cambios de línea y los custodios personales asignados directamente por el ministro de Seguridad bonaerense León Arslanián.

El homicidio del adolescente Miguel Eduardo Cardozo, de 15 años, sucedió entre la noche del sábado 20 y la madrugada del domingo 21 de mayo. Inmediatamente se libró la detención de los tres presuntos implicados, dos de ellos oficiales de la policía bonaerense, y luego dictada la prisión preventiva acusados de “homicidio calificado por su comisión con alevosía, abuso de armas, apremios ilegales, vejaciones agravadas e incumplimiento de deberes de funcionario público, en concurso real”, mientras que el tercer implicado en calidad de partícipe.

La investigación judicial, seguida por los fiscales Elpidio González y Silvana Breggia de la UFI N° 2, marchó a paso acelerado. Con la prisión preventiva firme para los acusados, ahora la causa estaría próxima a ser derivada a juicio.

A Piki sólo le faltaba dos meses para ingresar al Ejército ni bien cumpliera los 16 años; quería llegar a ser militar como su tío, pero sus sueños quedaron truncos cuando junto a otros jóvenes salieron de un local de juegos electrónicos, ubicado en la calle Jujuy al 4500 de San Justo, y sucedió lo inesperado.

El grupo de chicos venía pateando una botella de plástico hasta que en un momento dado golpeó contra un automóvil que estaba estacionado, por lo que se accionó la alarma.

El propietario del vehículo y otras dos personas que estaban en su casa salieron a la calle. Asustados, los pibes huyeron corriendo, pero Piki, a quien su madre le aconsejaba no escapar en ese tipo de situaciones, se quedó e intentó explicarles lo sucedido.

Sin resultarles convincente, los hombres habrían comenzado a golpearlo por alrededor de veinte minutos, según se supo por varios testigos; lo arrastraron por el suelo y mantuvieron allí una hora, después, mientras se hallaba arrodillado en el piso, uno de ellos le descerrajó un tiro en la nuca.

Está sindicado autor del disparo el oficial de la Policía provincial Mariano Luis Arn, de 28 años, propietario del vehículo cuya alarma sonó y desencadenó la tragedia. En tanto sus dos acompañantes, el policía bonaerense Cristian Andrés García, de 23 años, acusado de coautor del crimen, y el colectivero Félix Víctor Alvarez, con un cargo más atenuado, de partícipe secundario.

Uno de los uniformados se desempeñaba en la Departamental de La Matanza, el otro en un grupo especial de La Plata. Al momento del hecho se supo que ambos pertenecían a la Unidad de Inspección Preventiva, la cual cumplía tareas de apoyo a los distintos grupos que conforman la Policía distrital, en procedimientos complejos y de alta peligrosidad. Con su situación procesal comprometida, fueron expulsados de la fuerza por orden del Ministerio de Seguridad. Según comentaron desde la familia de la víctima, Arslanián se mostró acongojado cuando los recibió y les transmitió su intención de que haría lo que estuviese a su alcance para que el caso tuviera una rápida resolución.

Amenazas después de la muerte

Los días que siguen a la pérdida de un ser querido, ya no se viven de la misma manera. En el caso de los familiares de Piki, sobrellevan esta ausencia en medio de permanentes amenazas que en un principio estaban dirigidas a generarles miedo y perjudicar el avance en el esclarecimiento de la causa.

Recientemente, su madre, Cristina Beatriz Vega, recibió una cuarta agresión mientras se dirigía a su trabajo en Capital Federal. En esta última oportunidad la habrían intentado lastimar dos hombres y una mujer en un vehículo que la sorprendieron.

El anterior atentado sucedió estando la mujer alojada en un centro para asistencia de las víctimas, dependiente del gobierno provincial, sin su custodia personal por decisión propia. El agresor le produjo varias heridas en una pierna, en brazos y el torso. Cristina lo pudo identificar como el mismo sujeto que la interceptó en San Justo junto a otro individuo para amenazarla, y que describió en el identikit aportado en aquella ocasión.

El segundo ataque le ocurrió al salir al patio trasero de su casa, mientras dos gendarmes permanecían de consigna custodiando la entrada del domicilio, en el barrio Almafuerte de San Justo. Allí, un hombre encapuchado le provocó dos lesiones leves en el rostro y en el abdomen.

También su hermano, Jorge Vega, sufrió una intimidación. Caminando en dirección a su casa, en Parque Chacabuco, fue interceptado por un vehículo con tres ocupantes, uno de los cuales vestía uniforme policial y apuntándole con un arma le ordenó entre insultos que se quedara quieto. La madre de los Vega (abuela de Miguel) fue otra familiar que recibió amenazas de un extraño mientras caminaba en la calle.

Estos lamentables incidentes, además de las casi diarias extrañas llamadas telefónicas, no han conseguido acobardar sus esperanzas de que sea ajusticiada cuanto antes la cruel muerte de Piki y así aplacar en cierto modo el tremendo dolor de su desaparición.

 

aniversario 402

anuario 2005


Nuestra América



www.telesurtv.net

 

© 2000-2006 Noticias con Objetividad - La Matanza - República Argentina - Todos los Derechos Reservados