| Tragedia
en Misiones
Una muerte absurda que puso en la mira al
turismo estudiantil
Pablo
Plaul era alumno del Colegio Parroquial de San Justo y se encontraba
en la ciudad de Puerto Iguazú realizando un viaje de estudios,
del que no regreso con vida * Un inocente juego en el patio del
hotel en el que se hospedaba junto a sus compañeros de curso,
termino de la peor forma, cuando recibió una descarga eléctrica
tras tomarse de una farola * Su familia insiste en hay responsables
directos del hecho y pide un “juicio justo” *
Pablo Plaul,
17 años, alumno del Colegio Parroquial de San Justo. Vivía
en Ciudad Evita con su familia. Era un chico como cualquier otro.
El 19 de octubre el adolescente se encontraba en Puerto Iguazú
en un viaje de estudios y mientras jugaba al voley con sus compañeros
en el patio del Hotel Raíces, encontró la muerte.
Había
ido a buscar la pelota, y al tomarse de una farola, recibió
una mortal descarga eléctrica. La encargada de dar la dolorosa
noticia a Héctor Plaul y Beatriz Manceli, padres de Pablo,
fue la directora del establecimiento educativo, María Laura
Marangoni.
Inmediatamente
el matrimonio viajó a la ciudad misionera para presenciar
la autopsia de su hijo. Es que desde un primer momento, su familia
sostuvo que la muerte del adolescente no fue un accidente, y que
hay responsables directos del hecho.
La noticia causó
consternación en el colegio y en la comunidad de La Matanza,
y puso en la mira, una vez, al turismo estudiantil. Según
contó Héctor, durante una multitudinaria marcha que
se realizó por las calles de San Justo y que culminó
en la catedral, ni bien arribó al Hotel Raíces observo
"serias irregularidades".
Una de ellas
fue que en el complejo habitacional se estaban realizando una serie
de obras de reforma sin los recaudos necesarios, y la farola de
la cual Pablo recibió la descarga eléctrica estaba
enterrada a solo 15 centímetros cerca de una pileta de natación.
Los trabajos no fueron suspendidos una vez que Pablo falleció.
Ni siquiera nos tuvieron respeto”, dijo indignado el papá
de Pablo.
La manifestación
se llevó a cabo la tarde del 22 de noviembre, con la consigna
"Por vos, por Pablo, por todos" y con el objetivo de reclamar
un "juicio justo" para el joven fallecido. “Esta
es la última muerte por la corrupción que invadió
a los viajes estudiantiles y a lo más preciado que tenemos,
que son nuestros chicos. No queremos ningún muerto más,
se terminó”, dijo Héctor en esa oportunidad.
Durante la marcha,
la familia de Pablo se encontró con el apoyo de la comunidad
educativa del Colegio Parroquial, amigos, vecinos y diversas entidades
que entregaron fueron entregando su adhesión a medida que
llegaban para sumarse a la inmensa columna que reclamó por
el esclarecimiento del caso.
"Quiero
aclarar para que no quede ningún lugar a dudas, que la muerte
no fue un accidente. A mi hijo lo mató la corrupción
estudiantil. Fue un homicidio y hay que decirlo con todas las letras,
moleste a quien moleste", manifestó notablemente consternado
el padre de la víctima.
Además,
Héctor sostiene que existe una cadena de responsabilidades
por el hecho, que involucra al hotel, a los funcionarios que lo
habilitaron, a la intendencia de Puerto Iguazú y a las empresas
RoaTur y ProTerra, y otros culpables que la Justicia deberá
determinar.
Las autoridades
del Hotel Raíces, habían dejado deslizar que el deceso
del adolescente podría haber sido a causa del golpe producido
por la caída o incluso, una especie de muerte súbita,
pero Plaul, quién es médico, dijo que “uno de
los chicos se acercó para ver que había pasado, y
cuando lo tocó (a Pablo) recibió una pequeña
descarga, así que no pueden decir que murió por el
golpe u otra cosa”.
Todavía
shockeado por la perdida de su hijo, el hombre manifestó
que “hay un agujero negro en el turismo estudiantil y aconsejo
a los padres que sus hijos no hagan viajes de estudios, que, por
ahora, no dejen que sus hijos viajen”.
En ese sentido,
Héctor comparó al turismo estudiantil con un "paquete
que te venden con un lindo moñito", y que una vez abierto
"puede salir cualquier cosa".
Los abogados
de la familia Plaul, trabajan en el inicio de una demanda que apunta
a lo que consideran una cadena de responsabilidades, desde quien
habilitó el hotel, siguiendo por el propio hotel y la empresa
que contrató el viaje.
Pablo
Nicolás Plaul, había viajado a Misiones junto a otros
38 alumnos y 3 profesores del Colegio Parroquial de San Justo. Antes
del hecho, tenían planeado descansar y realizar una tarea
solidaria con los guaraníes Mbyá de Fortín
Mbororé, una aldea aborigen cercana a las Cataratas, pero
de una forma absurda Pablo perdió su vida, causando un dolor
irreparable y gigante en todos sus allegados, a los que solo les
queda reclamar justicia.


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