| La
causa Díaz sigue esperando justicia
Un juicio retrasado con jueces de imparcialidad
cuestionada
La
muerte de Sergio Daniel Díaz fue conocida por haberse producido
en extrañas circunstancias mientras estuvo detenido por averiguación
de antecedentes en la comisaría de González Catán,
en 2001 * Hay dos policías detenidos que iban a ser llevados
a juicio el año pasado * Pero una serie de suspensiones del
debate sumado a una cadena de recusaciones de jueces fueron dilatando
la resolución del caso *
Ante la resignación
a la pérdida irreversible que provoca la muerte, la familia
de Sergio Daniel Díaz -asesinado en 2001, en extrañas
circunstancias estando detenido en la comisaría de González
Catán- tan sólo pide que se haga justicia, aunque
este proceso se vio interrumpido desde su inicio, en junio último,
cuando resultó recusado el Tribunal a cargo del caso, además
de haber sido puesta en duda también la imparcialidad y la
independencia de criterio de los jueces camaristas que debía
resolver este incidente.
El deceso de
Sergio -de 31 años y padre de dos hijos- habría sido
la consecuencia del maltrato y tortura policial, según se
desprende las investigaciones. El 1° de agosto de 2001, se había
olvidado las llaves al salir de su casa en la calle Da Vinci 4422
del barrio La Juanita, en la localidad de Gregorio de Laferrere,
y al saltar un paredón para volverse a buscarlas, fue advertido
por efectivos de la Comisaría 5° de González Catán
que pasaban en ese momento en patrullero y lo detuvieron por averiguación
de antecedentes, pese a que Sergio les indicó que esa era
su vivienda.
Nueve horas
más tarde, Díaz fue sacado de la seccional en estado
de coma profundo, con el cráneo fracturado, los vasos sanguíneos
rotos y hematomas, como consecuencia del flagelo que habría
padecido allí, según surgió de lo investigado
por la Unidad Fiscal de Instrucción N° 2 de La Matanza.
El hombre falleció cinco días después.
Las primeras
actuaciones en la pesquisa estuvieron a cargo de los mismos policías
quienes luego resultaron ser los principales sospechosos: el oficial
principal Jorge Oscar Díaz y el oficial subinspector Gustavo
Javier González. En ese entonces, estos uniformados estaban
al frente de la comisaría de González Catán,
ante la ausencia del comisario.
Los policías
Jorge Oscar Díaz y Gustavo Javier González están
detenidos desde 2002, imputados de “privación ilegal
de la libertad seguida de muerte” y un oficial quedó
acusado de falso testimonio, al haber declarado en la causa que
Sergio se cayó de un techo y por eso sufrió esas graves
lesiones.
Las reiteradas
suspensiones de la audiencia de debate, entre otra serie de obstáculos
como el difícil acceso a la causa o la negación del
préstamo de las actuaciones, fueron consideradas para la
familia Díaz como una situación desfavorable para
llegar a la verdad de la desgracia ocurrida a Sergio.
Por eso, a punto
de comenzar el juicio siete meses atrás, sus familiares plantearon
primero la recusación de dos de los jueces intervinientes
en el caso del Tribunal en lo Criminal N° 4, Gerardo Gallol
y Jorge Multedo. Además de requerir el apartamiento del fiscal
Miguel Froncillo por considerar que hizo un manejo de las pruebas
“en beneficio a las defensas”.
La recusación
del fiscal respondió a que dudó que el médico
forense de la policía bonaerense Carmelo Nápoli haya
dicho que Sergio Díaz estaba ubicado en tiempo y en espacio,
lúcido, respondía bien y estaba sin ninguna lesión
aparente, mucho antes de la lesión que le provocara su muerte.
Después
terminaron por recusar a todos los integrantes del jurado cuando
los mismos magistrados recusados plantearon que su propia separación
debía ser rechazada, mientras que el juez Franco Fiumara
resolvió con su único voto no hacer a lugar a esa
recusación de sus colegas.
Lo que continuó,
no dejó de indignar a los Díaz y sorprendió
a muchos en el ámbito judicial local. Esa recusación
debía ser resuelta por la Cámara de Apelaciones y
Garantías en lo Penal, reconformada en ese momento por dos
jueces camaristas en lo Civil, uno de los cuales es esposo de la
presidenta de ese cuerpo. Con esto, se consideró afectada
“la independencia y la imparcialidad del caso”, expresó
el abogado patrocinante de la parte damnificada, Gabriel González
Craham.
La Cámara
se había quedado sólo con la jueza Analía Puig
Dengolas, siendo que Daniel Radaelli se jubiló y Margarita
del Carmen Tropiano estaba de licencia. Entonces, fueron integrados
los jueces de la Cámara Civil (ante la falta de camaristas
penales) Sebastián Emilio Iglesias Berrondo y Luis Armando
Rodríguez Saiach, este último, marido de Puig Dengolas.
La reacción
llegó a Control Judicial de la Suprema Corte de Justicia
de la Provincia de Buenos Aires, donde Craham planteó que
“si existe vinculo de parentesco se debía haber sorteado
nuevamente retirado del mismo al doctor Saiach. En su defecto éste
al enterarse debía de haberse excusado de conformar un tribunal
con su esposa. Y el doctor Berrondo al tomar conocimiento debía
de haber actuado impidiendo u oponiéndose”.
Es por ello
que propusieron la recusación de la totalidad de ese Tribunal
“ya que ninguno obró conforme a derecho. Entendemos
que no se cumple con la ley 23.054 en sus artículos 1,3 y
8, tampoco con el artículo 14, inciso 1 del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos. No se da cumplimiento al
artículo 10 de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos. De esta forma se vulnera además el artículo
75 inciso 22 de la Constitución Nacional y 18 de la Carta
Magna”, especificó Craham.
Asimismo, el
letrado solicitó la nulidad de todo lo resuelto por la Cámara,
argumentando que nunca pudieron ver los incidentes peticionados
de nulidad con apelación y de recusación desde el
mismo momento en que ingresaron a la Cámara de Apelaciones
y Garantías de La Matanza, la semana anterior al receso invernal;
que nunca fueron notificados del por qué iba a intervenir
la Cámara Civil, así como tampoco de la fecha y la
hora del sorteo de los dos jueces de la Cámara Civil para
resolver, ni lo fueron previamente de la integración del
Tribunal.
Ahora, encargada
de terminar de resolver esta cadena de recusaciones, resultó
elegida la Sala I de la Cámara, compuesta por los magistrados
Eduardo Ángel Roberto Alonso, José Nicolás
Taraborrelli y Ramón Domingo Posca, quienes podrían
ordenar la asignación de un nuevo tribunal al frente del
juicio oral para el cual todavía habrá que seguir
esperando.
En
medio de este conflicto considerado de “gravedad institucional”,
y luego de sentirse “decepcionados y cansados”, la familia
Díaz vuelve a poner sus esperanzas en que por fin llegue
el bálsamo de la justicia que apacigüe el dolor de la
tragedia.


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