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casos de inocentes presos y otras irregularidades
La Justicia de La Matanza, bajo sospechas
de mal desempeño
La
Procuración General de la Suprema Corte bonaerense inició
una investigación * En agosto, representantes de la APDH
fueron presentados como testigos después que se registraron
numerosos casos afectados por fallas de la Justicia * También
llamaron a declarar a dos de los jueces a cargo de varios juicios
donde se descubrieron casos en que la imputación era sostenida
por testigos y pruebas falsas *
¿Qué
sucede con la Justicia en La Matanza? fue la pregunta recurrente
este año instalada en la opinión pública, al
ventilarse sucesivos casos de detención de personas declaradas
después inocentes, que generaron la presunción de
haber sido víctimas de causas “armadas” y de
un irregular funcionamiento sistematizado de la administración
en este Departamento judicial
El mismo cuestionamiento
parece haber causado efecto en la Procuración General de
la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires, donde se inició
una investigación a partir de la advertencia de una Fiscalía
de Juicio acerca de esta situación y por la cual fueron llamados
a declarar integrantes de la APDH local y dos jueces del distrito.
El área
de Control Interno del más alto organismo provincial de Justicia
llamó primero a declarar, a mediados de agosto último,
a dos referentes de la Asamblea por los Derechos Humanos (APDH)
de La Matanza, Pablo Pimentel, y la titular de la entidad Delia
Blanco, quien se excusó de presentarse por problemas de salud.
La intimación
se dio en el marco de la causa iniciada a raíz de una denuncia
del fiscal Guillermo Rafaniello por diferentes casos de absolución
de inocentes e irregularidades cometidas en general durante la investigación
preliminar preparatoria y reveladas en instancias de audiencia de
debate.
El 18 de marzo
de 2005, durante el juicio seguido a Eduardo Roberto Del Valle y
Sabrina Gisela Castañales, quienes resultaron absueltos del
cargo de robo agravado de un automotor en Ramos Mejía al
descubrirse que a estas personas se les adjudicaba un delito que
no había existido y finalmente terminaron siendo víctimas
de una oscura maniobra policial, el fiscal Rafaniello advirtió
al ministerio público que este era el tercer caso registrado
de esas características por esas semanas.
Al final del
juicio, el agente fiscal puso de relieve la llamativa reiteración
de casos detectados en esas dos últimas semanas y pidió
que se remitieran fotocopias del acta de la resolución al
Ministerio de Seguridad, a la Fiscalía General, a la Defensoría
General de la provincia de Buenos Aires, y a la Procuración
General y a la Suprema Corte de Justicia bonaerenses para que se
investigara “la actuación de los policías y
funcionarios públicos que trabajaron en el proceso”.
Como argumentación,
el funcionario judicial se apoyó en la intervención
hecha por la APDH y tomó varios casos de referencia como
el de “Acuña-Luna-Varela”. Es que esa organización
civil, en junio de 2002, en una reunión con legisladores
y funcionarios en la Cámara de Diputados de la Nación,
hizo entrega de quince denuncias sobre diferentes casos ocurridos
en La Matanza como “detenciones arbitrarias, gatillo fácil,
maltratos y torturas, enterrados NN, negación u ocultamiento
de paraderos, armado de causas e invenciones de pruebas y testigos”,
además de acusar a “la complicidad e inoperancia del
Poder Judicial provincial”.
Los detalles
de este encuentro y del pedido de esclarecimiento de esos casos
por parte de la APDH, fueron difundidos en la edición del
Diario NCO del 24 de julio de 2002, por lo cual lo expresado en
la publicación también fue materia de indagación
en la Procuración.
El último
25 de agosto, el secretario de la APDH local, Pablo Pimental, fue
interrogado precisamente respecto de su intervención en el
episodio publicado en el artículo de este Diario.
Mientras que
los jueces Alfredo Drocchi y Joaquín Berrenechea, del Tribunal
en lo Criminal N° 1 de La Matanza, que resolvieron el enjuiciamiento
de Del Valle y Castañales, fueron citados después
a comparecer y contestar, entre otras cuestiones, si existieron
fallas o delitos en alguno de los organismos de la Justicia.
“La APDH
viene sosteniendo hace muchos años que hay una práctica
que en vez de justicia es de injusticia”, sintetizó
Pimentel sobre la situación local
La
injerencia de la APDH
La intervención
de la APDH en ciertas causas que se tramitan judicialmente, se realiza
a través reuniones que mantienen con la Fiscalía de
Cámaras para analizar casos puntuales donde efectúan
su seguimiento a pedido expreso de los damnificados que buscan la
ayuda de la asamblea.
Según
destacó Pimentel, a partir de esa metodología han
logrado corregir algunas cosas, como por ejemplo, cuando no se llaman
a testigos presentados por la parte damnificada, y precisó
que “si las causas no evolucionan se solicita ayuda a instructores
judiciales”, aunque declaró que “pese al esfuerzo
de la APDH no se logró erradicar el problema del armado de
causas”, y esto también lo especificó casi con
idénticas palabras ante la Procuración.


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