| Planta
recuperada en Virrey del Pino
Un largo camino a la autogestión
El
Frigorífico La Foresta reabrió sus puertas luego de
siete años de transitar por manos de empresarios que llevaron
a la firma a la ruina y uno de estar paralizada * El proyecto de
conformar una cooperativa de trabajo nacía en marzo de 2005
* Tras la obtención de las habilitaciones, el 6 de octubre,
se presentaba ante toda la comunidad de La Matanza la “Cooperativa
de Trabajo La Foresta Ltda.” *
El frigorífico
La Foresta había nacido hace 50 años, a la altura
del kilómetro 36,800 de la Ruta Nacional N° 3 en la localidad
de Virrey del Pino, ocupando un predio de alrededor de 76 hectáreas.
La actividad productiva de la planta era la faena de animales, depostación
y elaboración de hamburguesas.
En sus inicios,
sus alrededores estaban prácticamente despoblados, pero con
el correr de los años, familias enteras se fueron instalando
y conformaron un barrio a su alrededor. Muchos de los nuevos habitantes
de Virrey del Pino se transformaron en operarios de la planta.
Luego de muchos
años de estabilidad laboral, el inicio del fin comenzó
en 1999, cuando La Foresta fue abandonada por sus propietarios y
transitó durante varios años por las manos de diferentes
empresarios que llevaron a la planta “a la ruina”, dejando
un tendal de deudas por millones de pesos con el personal, el Mercado
de Liniers y los servicios públicos en general.
La última
firma que se hizo cargo del frigorífico fue Meypacard S.A.,
a través del alquiler concedido por el síndico de
la quiebra Armando Serafín Cupito. Pero la historia se repitió
y a fines de 2004, también se desentendió de la empresa.
Los casi 200 operarios decidieron tomar las instalaciones y cuidarlas
de posibles saqueos.
“Ahora,
queremos que no venga ningún empresario a ‘jodernos
la vida’”, decían los obreros cansados de las
administraciones fraudulentas. Y a partir de ese momento se hicieron
cargo del cuidado de la planta; pero sobre todo de comenzar a reclamar
la expropiación de las maquinarias y el inmueble para hacerse
cargo de la explotación económica del frigorífico.
En marzo de
2005, los trabajadores se embarcaron a pleno en regentear ellos
mismos todas las tareas necesarias para el funcionamiento productivo
y administrativo del frigorífico. Constituyendo así
la “Cooperativa de Trabajo La Foresta Ltda.”, con la
aprobación del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía
Social (INAES) y el organismo provincial IPAC. “Decidimos
hacer una cooperativa porque veíamos que no teníamos
otra salida”, manifestaron en esa oportunidad los trabajadores.
Durante 2006,
los cooperativistas se toparon con varias trabas que parecían
alejar el sueño de reabrir las puertas del frigorífico.
Hubo problemas con los fondos necesarios para comenzar a faenar
y con una serie de permisos esenciales.
Una vez que
los trabajadores obtuvieron la habilitación municipal, medida
indispensable para conseguir otras autorizaciones ante el SENASA
y el ONCA, el avance fue a pasos agigantados.
El Gobierno
Nacional otorgó un subsidio de 300 mil pesos para poner a
producir el frigorífico, los operarios lograron acuerdos
con las empresas de servicios y el 6 de octubre, una nueva historia
comenzó a escribirse.
Con la habilitación
de servicios, los trabajadores dieron el punta pie inicial para
comenzar a insertarse en el mercado laboral con una de las actividades
económicas más importantes del país.
La Foresta,
es la octava empresa recuperada en el distrito y los obreros manifestaron
que “alentarán al resto de fábricas para que
empiecen a luchar por su fuente de trabajo”.
Una vez reinaugurada
la planta, a los trabajadores todavía les faltaba algo: una
habilitación abastecedora que les permita comprar animales
en pie y comercializarlos en gancho.
Más allá
de realizar las gestiones para obtener la habilitación, los
cooperativistas se pusieron en contacto con empresarios que tenían
matriculas abastecedoras para funcionar conjuntamente.
En
la actualidad, son alrededor de cien los trabajadores asociados
en la cooperativa. Para empezar a operar, necesitan una planta de
ciento cincuenta y dos personas. Para poder completar el cupo, los
obreros están convocando a vecinos de Virrey del Pino, ya
que es una zona que cuenta con cinco frigoríficos y tiene
más de tres mil hombres desocupados relacionados con el rubro.


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