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“Cuando los sumisos y obsecuentes más se someten al poder para buscar supuestos beneficios, más el poder los humilla y los desprecia. El poder desprecia la obsecuencia siempre y obtiene placer en humillar a los sumisos”. (Shakespeare, 1611



 







Caso Reiter
Al drama pasional devino la tragedia y una controvertida condena


En 2003 Sandra Ofelia Reiter pensaba seriamente en separarse de su novio Walter Oscar Monolo, y dejar atrás una relación de peleas y desavenencias * Un día que discutieron fuertemente, el muchacho la baleó por la espalda estando acostada * La Fiscalía había requerido la pena máxima al considerar que la víctima se encontraba en un estado de indefensión * Pero la Justicia sólo le dio 18 años de prisión *

El noviazgo entre los jóvenes Walter Oscar Monolo y Sandra Ofelia Reiter venía prácticamente en caída hacia la separación la trágica noche del 14 de febrero de 2003 en que el muchacho le quitó la vida a su novia de un disparo en la espalda mientras ella dormía.
Dos años después, en el juicio por la muerte de Sandra (25), el debate giró en torno a si Monolo (35) había planeado con anticipación ese final, o se trató de un simple homicidio como en definitiva así lo determinó el Tribunal Criminal 3 de La Matanza, por lo que sentenció al joven a 18 años de prisión, siendo que el fiscal de juicio Ariel Panzoni había pedido el cambio de carátula a la de “homicidio agravado por alevosía” y le aplicaran la condena de reclusión perpetua.
El crimen sucedió en la madrugada del 14 de febrero de 2003 en la casa donde convivía la pareja, en la calle Japón 76 de la localidad de Rafael Castillo, cuando Walter Monolo le efectuó un disparo de un arma de fuego en la espalda de su novia que le atravesó la médula a la altura del corazón.
La pareja había estado discutiendo fuertemente a raíz de la propuesta de separación que Sandra le había planteado a su novio. La relación no andaba bien, las peleas entre ellos eran frecuentes, y desde hacía unos meses Sandra tenía pensado dejar a Walter Monolo quien ya la había amenazado con quitarle la vida si decidía terminar el noviazgo.
Según Claudia Reiter, quien fue testigo presencial del asesinato de su hermana, después de la discusión Walter salió del domicilio a buscar el arma y cuando volvió, como habían cerrado la entrada a la casa, mediante un engaño la convenció para ingresar por la puerta de la cocina, se dirigió hasta la habitación donde estaba durmiendo su novia y le disparó.
En su alegato, el fiscal Panzoni había solicitado que a Monolo se lo culpara por “homicidio calificado culposo premeditado con alevosía”, argumentando que el imputado utilizó para entrar a la casa un procedimiento insidioso luego de lo cual rápidamente y sobre seguro le disparó a la espalda.
Para el abogado patrocinante de la familia Reiter, Miguel Ángel Racanelli, el acusado “preparó el hecho con mucha antelación porque la vino destruyendo moralmente a la víctima durante dos años”.
El Tribunal no entendió lo mismo: “ingresar a la casa, disparar a su pareja después de haber sostenido una fuerte discusión con ella inmerso en el contexto de violencia que lo relacionaba con la victima, no se desprende de esta secuencia un propósito pergeñado de actuar sobre seguro y sin riesgo”, acordaron en el veredicto emitido el 16 de agosto.
Los jueces Liliana Logroño, Jorge Van Staden y José Lecce, coincidieron que Monolo decidió ir por un arma de fuego que no se probó donde la recogió ni que tipo de arma utilizó. Además descartaron que Sandra se hubiera encontrado en situación de indefensión, por lo que consideraron incorrecto aplicar el agravante planteado por la Fiscalía.
Desconforme con la pena impuesta, Racanelli manifestó que “la condena tendría que haber sido la de prisión o reclusión perpetua o el máximo de la pena para el homicidio simple que es de 25 años, porque hubo demasiados elementos probatorios para certificar que se actuó con alevosía”.
Por eso, el letrado presentó un recurso de apelación, así como el fiscal de juicio recurrir el fallo al Tribunal de Casación, manteniendo el pedido original de reclusión perpetua.
Por su parte, el defensor público Sergio Babeli, también en desacuerdo, apeló el fallo para que a Monolo le otorguen una pena mínima de ocho años como había requerido, además de proponer su inimputabilidad “por el estado en que se encontraba en ese momento”, señaló.



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