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La
muerte de Brisa
La tragedia en el pelotero volvió a poner
en discusión la seguridad en lugares públicos
La
pequeña falleció al caerle encima una puerta que se
encontraba en el baño del local * El caso se dio el 5 de
marzo y ya fue elevado a juicio oral y público * Hay tres
imputados, el dueño, el gerente y la coordinadora del lugar
* Con el fatídico incidente se descubrió que ese establecimiento,
propiedad del sindicato municipal, no estaba habilitado *
No
hacía mucho que había ocurrido el fatal incendio en
Cromañón, que la muerte de una nena de tres años,
asfixiada al caérsele una puerta suelta en un pelotero de
San Justo, volvió a tocar hondo la sensibilidad de la gente
y a reavivar el tema de los requisitos de seguridad para el funcionamiento
de este tipo de establecimientos públicos.
La muerte de Brisa Vallejos se produjo el 5 de marzo en un pelotero
que funcionaba dentro del Sindicato Municipal de La Matanza, cuyo
líder Juan Carlos Sluga estuvo en el centro de la tormenta
durante las diferentes protestas que los familiares realizaron asiduamente
frente al lugar.
Era el cumpleaños del hijo de Carlos Carbone, un empleado
municipal que ese día había ido hasta la casa de su
hermana para buscar a Brisa Vallejos, su sobrina de tres años,
para llevarla al pelotero a participar de la fiesta de su primo.
El festejo comenzó con la presencia de tres madres y las
empleadas del local alrededor de las 14.00 de ese sábado.
Eran las 14.40 cuando el cumpleañero halló a su prima
Brisa, en el baño, aplastada por una puerta.
La puerta de unos 30 kilogramos estaba apoyada contra una pared,
debido a que se realizaban en el lugar obras de ampliación
de las instalaciones.
Iniciada la causa, en medio del dolor y las marchas organizadas
por los familiares, el fiscal interviniente Sergio Carrera Fernández
dispuso además del procesamiento para el cocinero, el concesionario
y la coordinadora del local, una profunda investigación sobre
las condiciones en las que se permitió el funcionamiento
de ese pelotero, sobre cuya habilitación se originó
una suerte de polémica.
El pelotero pertenecía al Sindicato de Municipales de La
Matanza y, como no tenía fines comerciales, el gremio sostenía
que no necesitaba habilitación. Pero la fiscalía indicó
que si allí había niños en guarda, aún
cuando no se tratara de un emprendimiento comercial, debía
contar con habilitación y supervisión de las autoridades.
Para el fiscal la tragedia pasó porque hubo “imprudencia”
por “dejar esa puerta apoyada allí y negligencia de
no hacer nada para sacarla de ese lugar”.
El juez de Garantías 1 Marcelo Dau, decidió elevar
a juicio la causa en el mes de mayo y tanto los acusados Vicente
Gargiulo, el gerente, y Paola Bianco, serán juzgados por
el delito de homicidio culposo, y llegarán libres al debate
al haber sido excarcelados por decisión de la Cámara.

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