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La
investigación no está cerrada
Asesinato de Beauvais: los indicios más fuertes
están ligados a su “actividad económica o sentimental”
Las
pesquisas coinciden en señalar que la muerte fue un crimen
perpetrado por un sicario * Está detenida la que fue su última
pareja, una joven paraguaya, y hay otras personas cercanas a ella
acusadas * Resta encontrar no sólo al autor sino al o los
instigadores y los motivos *
“Es
un homicidio claramente vinculado a su actividad y a su vida sentimental,
en principio. Esas son las dos líneas más fuertes
que nosotros estamos investigando”, había manifestado
Guillermo Morlacchi, el fiscal de la causa por la extraña
muerte del ex comisario Oscar Beauvais, ocurrida en agosto de este
año.
Con esta expresión contundente, Morlacchi abonó en
parte la teoría que en un principio se apresuraron a lanzar
los funcionarios nacionales y provinciales de seguridad, sobre el
homicidio pasional o económico, bajándole el tono
a las especulaciones sobre un crimen mafioso.
El ex jefe de la Policía Departamental de La Matanza, Oscar
Beauvais, estuvo desaparecido de su casa durante varios días,
y su cuerpo fue encontrado junto a un zanjón el 16 de agosto
cerca de una villa de Lomas de Zamora, con cuatro disparos de un
arma calibre 22. El hecho causó conmoción y las horas
posteriores a su hallazgo sirvieron para una serie de especulaciones
sobre su muerte.
Al principio, su asesinato estuvo cubierto de sospechas respecto
de una posible vinculación con alguna interna mafiosa dentro
de esa estructura de seguridad, pero hasta ahora los acusados por
el crimen son su concubina Liliana Costa -una joven de 19 años
que tuvo un hijo del ex jefe policial- y algunas personas cercanas
a ella.
A medida que avanzaba la causa, una nueva teoría se agregó
a la lista de sospechas: A Beauvais lo podrían haber matado
“por dinero”.
Esa nueva posibilidad comenzó a ser barajada por los investigadores
después de que en un allanamiento en la sucursal del banco
Comafi de San Isidro develara que Beauvais contaba con “más
de 70 mil pesos” guardados en su cuenta.
Además, se detectaron otras dos cajas fuertes, en las cuales
se hallaron pertenencias de Beauvais y una elevada cantidad de dinero.
En un cofre del banco Macro-Bansud de Temperley, cuya llave fue
aportada al fiscal por una mujer que mantenía relaciones
sentimentales con el ex jefe policial, se encontraron 250 mil dólares
y algunas monedas de oro de elevado valor, como así documentación
de la víctima.
En la última caja, que estaba a nombre de la última
pareja del comisario mayor retirado, y fue hallada en su casa, sólo
fueron hallados algunos relojes de marca y una bolsita con una pequeña
cantidad de cocaína.
La pesquisa, que fue ordenada desde la UFI N°14 de Lomas de
Zamora a cargo de Guillermo Morlacchi, orientó la suspicacia
de los investigadores hacia otro rumbo.
Basados en las declaraciones que reconstruyeron el estilo de vida
del ex comisario, la hipótesis tomó sustento: varias
mujeres -según los allegados de la víctima-, una importante
suma de dinero y ningún signo de maltrato comprobado en los
días que estuvo en cautiverio antes de que encontrara la
muerte.
En este contexto, se perfiló la teoría del móvil
económico que junto a la de un crimen de tinte mafioso acompañarán
hasta que el caso se resuelva, a las ya existentes -aunque poco
sustentadas- que hablaban de un posible secuestro extorsivo o un
crimen por encargo o pasional, vinculado con una supuestamente “desordenada”
vida amorosa.
El ex comisario retirado Mario Naldi -amigo y compañero de
Beauvais- aportó otro dato que apoyó al giro que tomo
la investigación. Naldi destacó que su colega asesinado
“tenía socios en vista” porque su idea “era
poner una pequeña empresa prestamista” destinada a
ofrecerle servicios a personal de la policía.
Un investigador precisó por su parte que a raíz del
cruce de llamados mediante el sistema informático VAIC se
detectaron las dos pistas firmes sobre las que se trabaja hoy.
Este polémico caso derivó más tarde en que
el segundo jefe departamental de La Matanza, inspector Daniel Brindo,
más un capitán y tres oficiales de una comisaría
de Lomas de Zamora, fueran pasados a disponibilidad los primeros
días de septiembre.
A los uniformados se los acusó de haber actuado con ineficiencia
en el comienzo de la investigación por la desaparición
de Beauvais, por “no dar intervención a la Justicia,
ni adoptar los recaudos mínimos para determinar el origen,
la titularidad y los motivos por los que fue hallado el auto (de
Beauvais) abandonado”, había mencionado una fuente
del Ministerio de Seguridad bonaerense.
“Si hubieran actuado como corresponde, se podría haber
ganado tiempo en la búsqueda de Beauvais, ya que hasta ese
momento ni siquiera se sabía que estaba desaparecido”,
dijo un jefe policial.
Después, se originó un largo silencio en la opinión
pública respecto del seguimiento de la investigación,
hasta que el 27 de noviembre un último suceso volvió
a poner el caso sobre el tapete: el fiscal Morlacchi fue atacado
a balazos por delincuentes cuando estaba con su familia en Banfield.
Con este sorpresivo incidente, del que afortunadamente salió
ileso, el funcionario judicial salió a criticar duramente
(en declaraciones radiales) el sistema de investigación que
se lleva a cabo en la provincia de Buenos Aires.
Además, admitió tener profundas diferencias con la
policía, al tiempo que reveló que se le presentaron
muchos jefes policiales sugiriéndole que les entregara la
investigación sobre la muerte de Beauvais.
Quién
era Oscar Beauvais
El
ex comisario tenía “una familia base inicial en la
ciudad de Temperley, con cuatro hijos, luego dos más (de
otra pareja), luego uno en camino -que ya nació- (de su última
concubina, una joven paraguaya de 19 años), y después
una serie de señoritas con las que tenía relación”,
describió el fiscal del caso.
De su carrera policial, muchos oficiales recuerdan su intervención
en el “operativo strawberry”, hace siete años,
el mayor golpe al narcotráfico dado en el país. Otros
estiman que en su paso por la Jefatura Departamental Dolores, la
Costa Atlántica registró los índices más
bajos de inseguridad de los últimos diez años. Mientras
que en La Plata, donde lideró el área de control y
gestión de comisarías, y luego secundó al jefe
de la fuerza local, Carlos Belén, algunos mencionan su investigación
del atentado a la casa de la titular de Abuelas de Plaza Mayo, Estela
de Carlotto, que quedó sin resolver.
Su último destino, la Jefatura Departamental La Matanza -uno
de los distritos más deseados por los integrantes de la fuerza-,
fue quizás el de menor vuelo, aunque algunos destacan su
acercamiento a la comunidad.
Beauvais fue pasado a retiro en diciembre del año pasado
luego de realizar declaraciones contra el presidente Néstor
Kirchner y otros funcionarios, a dos mujeres que se hicieron pasar
por estudiantes universitarias sin saber que iban a ser en la revista
Poder.
Ya sin placa, Beauvais conjugaba su estilo campechano con el estudio.
Su última actividad, transformada de hobby a una especie
de profesionalismo, se ubicó en el mundo del periodismo y
de la escritura. Desde las páginas de este Diario publicaba
columnas relacionadas a la seguridad, los secuestros y hasta los
derechos humanos. Mientras, ultimaba los detalles de su primer libro:
"Los patanegras. El principio del fin de la Policía
Bonaerense", que iba a ser lanzado por la editorial Dunken.

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