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Ocurrió en 2003 en Villa Luzuriaga
Una
familia que vive con un dolor irreparable y esperando justicia
Daniela
Hereu tenía 22 años y era estudiante de Universidad
Nacional de La Matanza * Fue embestida por un motociclista que conducía
a gran velocidad y al intentar esquivar un auto, terminó
subiendo a la vereda, en donde la víctima esperaba el colectivo
* Si bien ambos conductores están procesados por homicidio
culposo * La causa fue elevada a juicio, pero aún no hay
fecha para el proceso *
Daniela
Hereu estudiaba la carrera de Comunicación Social en la Universidad
Nacional de La Matanza, en dónde pertenecía al staff
de la radio de esa casa de estudios. Con sólo 22 años
y toda una vida por delante.
Pero el sábado 16 de agosto de 2003, su historia tuvo un
trágico fin. Eran las 8.10 y la joven esperaba el colectivo
en Ignacio Arieta (al 1000) y Bermúdez de la ciudad de San
Justo, para dirigirse a la Universidad a asistir a clases.
En ese momento, el conductor de la moto de alta cilindrada, que
circulaba a gran velocidad, perdió el control de la misma
al intentar esquivar un auto Volkswagen 1500, el cual estaba por
girar, y atropelló a la joven desplazándola al menos
a un metro de donde estaba.
Ambos conductores están procesados por el delito de “homicidio
culposo” y debido a esta calificación no se encuentran
privados de su libertad.
Para el abogado patrocinante de la familia de la víctima,
Luis Alberto Deuteris, ambos conductores contribuyeron a la producción
del hecho.
Liliana Busson se enteró del accidente de su hija prácticamente
después de ocurrido. Los dueños de una farmacia del
lugar donde la mujer trabajaba sintieron el ruido del impacto de
la moto con la chica y fueron a visarle que Daniela “estaba
descompuesta”.
Cuando la madre llegó al sitio se encontró con una
escena que no podrá olvidar: “Daniela estaba arriba
de la vereda con pérdida de conocimiento, su cabeza sangrando
en el piso. Estaba agonizando”, describió .
La joven fue llevada al Policlínico de San Justo en una ambulancia
en la que estaba el muchacho de la moto, según relató
la mujer. “Lo vi consciente, creo que sólo tuvo algunos
raspones”, dijo sobre el motociclista.
Después, Daniela, con su estado de salud delicado, fue trasladada
a la terapia intensiva de la Clínica AMEBPBA en Capital Federal.
Durante dos días diferentes especialistas médico le
practicaron ocho intervenciones, pero pese al esfuerzo de los profesionales
por salvarle la vida, Daniela falleció en la tarde del 18
de agosto.
Los familiares decidieron donar todos sus órganos porque
“Daniela nos concientizó, hacía mucho hincapié
en este tema”, comentó la madre.
Se supo que, al momento del impacto, el motociclista manejaba a
una velocidad de entre 70 y 80 kilómetros por hora, cuando
lo normal establecido por las leyes de tránsito es de 40
kilómetros por hora tratándose de un lugar poblado,
de fluido tránsito, y donde funciona un centro comercial
como lo es esa dirección de San Justo.
En principio, la Unidad Fiscal de Instrucción 2 de La Matanza
que intervino en el caso comprobó la responsabilidad de las
dos personas en el hecho y próximamente serán llevadas
a debate oral y público donde la familia pretenderá
demostrar que existió un “homicidio simple” cometido
con “dolo eventual”.
“Esto significa la representación del posible resultado
dañoso por parte de la gente que lo provoca con el consecuente
desinterés por ese resultado”, explicó Deuteris.
“Si yo voy en un vehículo a 80 kilómetros por
hora en una zona absolutamente urbana en un centro comercial, tengo
la necesidad de prever el resultado y si insisto en mi conducta
quiere decir que el resultado no me importa. Eso es lo que vamos
a tratar de probar”, explicó el abogado y agregó
que “la idea es demostrar los hechos tal cual fueron”.
Si bien la causa ya fue a elevada a juicio oral y público,
la familia aún espera la designación del tribunal
que dicte sentencia y la fecha de inicio del proceso.
“La gente no toma conciencia de cómo se desintegran
los que quedamos, las víctimas son ellos, nosotros no, pero
a nosotros nos destruyeron y Daniela no está y no se merecía
no estar por todo lo que había hecho antes con sus pequeños
22 años”, expresó la madre de la joven al límite
del llanto en su rostro.
“Es como que estas personas tienen su día de la madre,
del padre, su cumpleaños, y nosotros no; nosotros hacemos
lo que podemos. La que no vive más es Daniela y la que hoy
no pudo compartir con sus amigas el día del amigo es Daniela”,
manifestó la mujer que, ya sin poder contener su dolor, se
quebró.

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