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Intento
de asalto frustrado en Laferrere
Robo con toma de rehenes en Frávega: dos empleados
resultaron ser los entregadores
Un
espectacular despliegue policial fue montado para que terminaran
entregándose los tres jóvenes que mantuvieron por
más de dos horas cautivo al personal de esa cadena de electrodomésticos
* Dos empleados fueron detenidos sospechados de aportar el dato
de la existencia de miles de pesos en ese local ubicado en la zona
céntrica de Gregorio de Laferrere *
El
24 de agosto casi todo el país estuvo pendiente por al menos
tres horas de lo que sucedía en el interior de la sucursal
de la cadena Frávega, ubicada en pleno centro comercial de
Gregorio de Laferrere, donde tres jóvenes asaltantes mantenían
reducidos a punta de pistola a nueve empleados del local.
Todo se desencadenó alrededor de las 8.30 de la mañana,
en coincidencia con el horario de apertura de la sucursal de la
cadena Frávega, ubicada en la calle Soberanía Nacional
al 3.085, a media cuadra de la avenida Luro, y hasta pasadas las
10.30 continuó la tensa situación, con los rehenes
y los tres delincuentes dentro del comercio, en el cual irrumpieron
rápidamente portando armas de fuego y con intenciones de
alzar el dinero del lugar, cuya suma ascendería a más
de cinco mil pesos.
Desde un principio se sospechaba que el móvil no había
sido un robo ‘al boleo’ por las características
del accionar delictivo cometido antes de la apertura del negocio.
Pero no pasó mucho tiempo de que quedara confeso que se trató
de “un hecho entregado”.
Junto a los asaltantes, esa tarde se detuvo también a uno
de los entregadores del botín, de 22 años, de nombre
Sebastián, que estuvo entre los rehenes. Era un empleado
del sector de maestranza de ese negocio que habría ingresado
a la empresa hacía unos seis meses.
Al siguiente día, el 25 de agosto, se sumó la detención
del joven Lezama, de 20 años, quien había estado de
franco el día del robo.
Ambos jóvenes están en prisión preventiva en
carácter de “partícipes necesarios” por
haber proporcionado el dato de la existencia de una importante cantidad
de dinero en esa sucursal de Frávega.
Toda la Policía junta
Obtenida
la rendición de los ladrones, el por entonces subdirector
de la DDI de La Matanza, Gustavo Carreiras, relató que tomaron
conocimiento del hecho a través de llamados de los vecinos
que advirtieron una situación distinta a la cotidiana, por
lo que inmediatamente, la comisaría local desplegó
un primer operativo haciendo un cierre perimetral.
El negocio fue rápidamente rodeado por 200 efectivos, entre
ellos personal del grupo especial Halcón, mientras un helicóptero
sobrevolaba constantemente la zona.
También llegó hasta el lugar la fiscal de turno, María
Cecilia Revello, y el juez de Garantías 3, Raúl Ochipintti,
a pedido de los tres delincuentes que exigían para su entrega
la presencia de “un fiscal y un juez”.
La negociación fue llevada a cabo desde un comienzo por un
mediador de la Jefatura Departamental de La Matanza y luego la continuó
un negociador especializado del grupo Halcón que “logró
hacerlos entrar en razón y se entregaran”, señaló
Carreiras.
Lo que coronó el éxito de las tratativas, fue el diálogo
que tuvo en forma directa la madre de uno de los delincuentes donde
le suplicó que se entregara en forma pacífica.
Primero, fueron liberados ilesos dos empleados dado que estaban
descompuestos por la tensa situación vivida: una mujer y
el gerente administrativo de la sucursal Frávega, y después
fueron entregando de a uno los otros siete rehenes, según
informó el jefe Distrital Este, Roberto Fernández,
quien también mencionó que los delincuentes “en
todo momento estuvieron contenidos y manejados por personal del
grupo Halcón”.
El caso fue caratulado como “robo agravado por uso de arma
de fuego, privación ilegítima de la libertad agravada
por amenazas y portación ilegal de arma de guerra”.
El caso derivó en otra causa
A cinco
meses del asalto con rehenes, el caso tomó un sorpresivo
rumbo: familiares de uno de los jóvenes implicados en el
robo denunció a su abogado defensor. El letrado presuntamente
pidió dinero a sus representados para “mover los papeles”
asegurándoles que el muchacho detenido, acusado de ser uno
de los entregadores en el hecho, quedaría en libertad en
septiembre último.
Su defendido parecía tener chances de ser liberado, porque
al principio de la investigación -llevada a cabo por la fiscal
María Cecilia Revello de la UFI 7- su participación
estaba siendo evaluada. Y para que fuera “despegado”
del asalto, la propuesta del abogado habría sido “adornar
al juez”, como se suele denominar en la jerga a este tipo
de coima.
Pero para sorpresa de la familia del acusado, de apellido Lezama,
al joven se le dictó la prisión preventiva. Entonces,
en lo que fue una determinación casi inédita, los
familiares presentaron la queja contra su representante legal al
juez de Garantías 3 interviniente, Rubén Ochipintti.
Es así que el magistrado elevó una nota con lo manifestado
por los denunciantes a la Fiscalía General para que se investigue
la posible comisión de delito de acción pública
o cohecho.
La causa iniciada a raíz de esta denuncia estaba siendo tramitada
por la UFI N° 3 que preside el fiscal Guillermo Bordenave, por
ante quien ya prestaron declaración los familiares de Lezama.

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