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“Cuando los sumisos y obsecuentes más se someten al poder para buscar supuestos beneficios, más el poder los humilla y los desprecia. El poder desprecia la obsecuencia siempre y obtiene placer en humillar a los sumisos”. (Shakespeare, 1611)


 

 




 

Otra empresa, la misma historia
Industria contaminante en Villa Madero


Un nuevo caso de “envenenamiento” ambiental se dio a conocer por vecinos cansados del olor nauseabundo y los graves efectos que el funcionamiento de FACA produce en la salud de los habitantes de la zona * Luego de los reclamos, la Dirección de Industrias de La Matanza realizó una inspección en la que las irregularidades en el funcionamiento de la firma quedaron en evidencia *

La historia se repitió otra vez y un nuevo caso de contaminación ambiental producido por una empresa, se dio a conocer en el partido de La Matanza. Esta vez, fue en la localidad de Villa Madero.
FACA es una firma que produce aceite comestible y alimentos para perros. Sus instalaciones se encuentran en Avenida San Martín al 5800, entre las calles Agrelo -vía muerta- y Deán Funes, a unas 4 cuadras de la Avenida Crovara.
El tratamiento de ciertos componentes generaría un olor nauseabundo constante y este afectaría las vías respiratorias de las personas, al tiempo que produce cambios fundamentales en el medioambiente.
No son pocas las personas que ven sus vidas, y principalmente su salud, condicionada por el funcionamiento de esta empresa. El predio donde está ubicada la molienda, abarca unas seis manzanas y la región impactada por la contaminación está comprendida por las localidades de Lomas del Mirador, Tapiales y Villa Madero.
Los vecinos de estos puntos del partido tienen sus razones para pedir el cierre definitivo de la empresa. Es que no quieren ser un trágico antecedente más, como el que ellos mismos detectaron en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, en donde la firma FACA tenía otra planta industrial que habría provocado la muerte a unas 250 personas de la región. Por estas razones y las denuncias en su contra, esa planta debió cerrar definitivamente.
La planta funciona allí desde hace unos 40 años, aunque no con esa denominación, sino que se llamaba Bonfanti S.A. y producía sólo aceites. Luego, pasó a manos de FACA que extendió sus negocios con la producción de alimentos para perros y extendió también los impedimentos para que los habitantes de la zona puedan ejercer derechos básicos, como dormir o escuchar la radio.
Lo que sucede es que la contaminación acústica generada por la falta de preparación de las instalaciones de la empresa para el funcionamiento de grandes máquinas, hace imposible que los vecinos tengan tranquilidad en el seno de sus hogares.
La escuela tampoco es el mejor lugar. Los habitantes de la zona denunciaron que una cantidad importante de alumnos que asisten a un establecimiento en los alrededores del predio, sufrieron descompensaciones por el alto grado de contaminación generado por FACA. “Son normales los malestares estomacales y las nauseas”, dijeron con resignación aquellos que residen en los alrededores de la planta fabril.


Lo que se suponía

En señal de protesta, los vecinos se autoconvocaron el 9 de Mayo con barbijos y pañuelos blancos para realizar un abrazo simbólico en las puertas de FACA, en reclamo de la clausura de la industria contaminante.
Tras el reclamo, la Dirección de Industrias de La Matanza realizó una inspección en las instalaciones de la empresa. En esa oportunidad, quedaron en evidencia una serie de irregularidades en el funcionamiento de la firma.
Del informe emitido por los inspectores, se desprende que la planta no cuenta con un sistema que garantice la contención de polvos en suspensión en el proceso de descarga de granos. También advierte que la elevadora de granos debería ser acondicionada debido a la fuerte generación de ruidos hacia el exterior.
En la inspección, los responsables de la firma no exhibieron documentación de efluentes líquidos ni mediciones que indiquen la calidad de los mismos. Como así tampoco documentación sobre efluentes gaseosos.
Como si fueran pocas las falencias, los inspectores también advirtieron que deberían acondicionarse los depósitos de aceites implementando un sistema de control de pérdidas.
Paralelamente, la Secretaría de Política Ambiental del Municipio realizó un procedimiento en el que se intimó a la firma a regularizar su documentación.
"La situación está igual, nadie nos dio bolilla de verdad. Ahora vamos a ir directamente a la justicia", dice hoy Adela, una de las vecinas de FACA, que se encarga de recolectar los casos de enfermedad de los habitantes de la zona, con las que los damnificados radicaron una denuncia en una Fiscalía de La Matanza.


¿Condenados a muerte?

“Vivir aquí es estar condenados a muerte”. Estas palabras pertenecen a Celia Frutos, miembro de Vecinos Autoconvocados de González Catán contra el CEAMSE. En otro punto del partido y en circunstancias diferentes, la condena parece ser la misma.
La contaminación de la región habría desencadenado en que a decenas de personas se les diagnosticara cáncer y se registraron varios casos Leucemia, esclerosis múltiples, alergias, mucosidad y distintas afecciones a las vías respiratorias.
Una joven que vive enfrente a las instalaciones, fue transplantada de la médula. Para determinar la causa de la enfermedad, los padres de la víctima pidieron un estudio exhaustivo a Canadá. Dicho informe habría arrojado que un componente que es tratado en esa planta industrial fue el producto de la afección.

La Edición Digital del diario NCO, está dedicada a la memoria   de Antonio Mamerto Gil ("El Gauchito Gil") en reconocimiento a las gracias concedidas.

 La Dirección