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Otra
empresa, la misma historia
Industria contaminante en Villa Madero
Un
nuevo caso de “envenenamiento” ambiental se dio a conocer
por vecinos cansados del olor nauseabundo y los graves efectos que
el funcionamiento de FACA produce en la salud de los habitantes
de la zona * Luego de los reclamos, la Dirección de Industrias
de La Matanza realizó una inspección en la que las
irregularidades en el funcionamiento de la firma quedaron en evidencia
*
La
historia se repitió otra vez y un nuevo caso de contaminación
ambiental producido por una empresa, se dio a conocer en el partido
de La Matanza. Esta vez, fue en la localidad de Villa Madero.
FACA es una firma que produce aceite comestible y alimentos para
perros. Sus instalaciones se encuentran en Avenida San Martín
al 5800, entre las calles Agrelo -vía muerta- y Deán
Funes, a unas 4 cuadras de la Avenida Crovara.
El tratamiento de ciertos componentes generaría un olor nauseabundo
constante y este afectaría las vías respiratorias
de las personas, al tiempo que produce cambios fundamentales en
el medioambiente.
No son pocas las personas que ven sus vidas, y principalmente su
salud, condicionada por el funcionamiento de esta empresa. El predio
donde está ubicada la molienda, abarca unas seis manzanas
y la región impactada por la contaminación está
comprendida por las localidades de Lomas del Mirador, Tapiales y
Villa Madero.
Los vecinos de estos puntos del partido tienen sus razones para
pedir el cierre definitivo de la empresa. Es que no quieren ser
un trágico antecedente más, como el que ellos mismos
detectaron en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, en donde
la firma FACA tenía otra planta industrial que habría
provocado la muerte a unas 250 personas de la región. Por
estas razones y las denuncias en su contra, esa planta debió
cerrar definitivamente.
La planta funciona allí desde hace unos 40 años, aunque
no con esa denominación, sino que se llamaba Bonfanti S.A.
y producía sólo aceites. Luego, pasó a manos
de FACA que extendió sus negocios con la producción
de alimentos para perros y extendió también los impedimentos
para que los habitantes de la zona puedan ejercer derechos básicos,
como dormir o escuchar la radio.
Lo que sucede es que la contaminación acústica generada
por la falta de preparación de las instalaciones de la empresa
para el funcionamiento de grandes máquinas, hace imposible
que los vecinos tengan tranquilidad en el seno de sus hogares.
La escuela tampoco es el mejor lugar. Los habitantes de la zona
denunciaron que una cantidad importante de alumnos que asisten a
un establecimiento en los alrededores del predio, sufrieron descompensaciones
por el alto grado de contaminación generado por FACA. “Son
normales los malestares estomacales y las nauseas”, dijeron
con resignación aquellos que residen en los alrededores de
la planta fabril.
Lo que se suponía
En señal de protesta, los vecinos se autoconvocaron el 9
de Mayo con barbijos y pañuelos blancos para realizar un
abrazo simbólico en las puertas de FACA, en reclamo de la
clausura de la industria contaminante.
Tras el reclamo, la Dirección de Industrias de La Matanza
realizó una inspección en las instalaciones de la
empresa. En esa oportunidad, quedaron en evidencia una serie de
irregularidades en el funcionamiento de la firma.
Del informe emitido por los inspectores, se desprende que la planta
no cuenta con un sistema que garantice la contención de polvos
en suspensión en el proceso de descarga de granos. También
advierte que la elevadora de granos debería ser acondicionada
debido a la fuerte generación de ruidos hacia el exterior.
En la inspección, los responsables de la firma no exhibieron
documentación de efluentes líquidos ni mediciones
que indiquen la calidad de los mismos. Como así tampoco documentación
sobre efluentes gaseosos.
Como si fueran pocas las falencias, los inspectores también
advirtieron que deberían acondicionarse los depósitos
de aceites implementando un sistema de control de pérdidas.
Paralelamente, la Secretaría de Política Ambiental
del Municipio realizó un procedimiento en el que se intimó
a la firma a regularizar su documentación.
"La situación está igual, nadie nos dio bolilla
de verdad. Ahora vamos a ir directamente a la justicia", dice
hoy Adela, una de las vecinas de FACA, que se encarga de recolectar
los casos de enfermedad de los habitantes de la zona, con las que
los damnificados radicaron una denuncia en una Fiscalía de
La Matanza.
¿Condenados a muerte?
“Vivir
aquí es estar condenados a muerte”. Estas palabras
pertenecen a Celia Frutos, miembro de Vecinos Autoconvocados de
González Catán contra el CEAMSE. En otro punto del
partido y en circunstancias diferentes, la condena parece ser la
misma.
La contaminación de la región habría desencadenado
en que a decenas de personas se les diagnosticara cáncer
y se registraron varios casos Leucemia, esclerosis múltiples,
alergias, mucosidad y distintas afecciones a las vías respiratorias.
Una joven que vive enfrente a las instalaciones, fue transplantada
de la médula. Para determinar la causa de la enfermedad,
los padres de la víctima pidieron un estudio exhaustivo a
Canadá. Dicho informe habría arrojado que un componente
que es tratado en esa planta industrial fue el producto de la afección.

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