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“Cuando los sumisos y obsecuentes más se someten al poder para buscar supuestos beneficios, más el poder los humilla y los desprecia. El poder desprecia la obsecuencia siempre y obtiene placer en humillar a los sumisos”. (Shakespeare, 1611)



 

 

 






El polémico caso de los Belizán
Por una mancha de remolacha estuvieron casi cuatro años presos acusados de asesinato

Un hombre y su hijo fueron acusados en 2001 del homicidio de una mujer * Les encontraron una mancha que aparentaba ser sangre y los detuvieron * La supuesta principal prueba del delito resultó ser una mancha de remolacha * Este año, tras el juicio, los dejaron libres * Fue el cuarto caso registrado del 2005 en que la Justicia se equivocó *

El 21 de noviembre de 2001, Miguel Ángel y Carlos Eduardo Belizán viajaban por la ruta 21 a la altura de la localidad de Ciudad Evita y pararon porque vieron a una persona tirada a un costado. Lo que siguió fue un calvario de cuatro años de prisión que culminó recién cuando en el juicio quedó demostrado que, otra vez, se trató de un grave error de la Justicia.
Padre e hijo fueron absueltos a mediados de este año por el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de La Matanza, luego de escuchar el alegato del fiscal de juicio Guillermo Rafaniello, que aseguró que no se encontró evidencia contra los detenidos y criticó la actuación policial.
Los Belizán fueron detenidos el 7 de diciembre de 2001 bajo las sospechas de haber degollado y violado a Liliana Emilse Torres, de 28 años. El caso se inició el 22 de noviembre de ese año cuando hallaron el cadáver de esa joven a un costado de la ruta 21, a metros de la Rotonda Querandí, en Ciudad Evita, que después se constató era oriunda de Balcarce y se dedicaba a la prostitución.
Para imputarlos, la policía y la fiscal de Instrucción Belén Casal Gato, se basaron en los testimonios de tres testigos de identidad reservada. Además tuvieron en cuenta unas marcas que presentaba la víctima en una de las nalgas -una especie de cuadriculado similar a cajones que se utilizan en el Mercado Central, donde trabajaban Miguel Ángel y Carlos Belizán- y una mancha hallada en la camioneta de los acusados, que luego se estableció era de remolacha.
Procesados por ese crimen, pasaron tres años y medio en prisión hasta que en junio último se inició el juicio oral donde, finalmente, se determinó que quedó “totalmente” probado que padre e hijo fueron “acusados injustamente”.
Si bien Miguel Ángel y Carlos pudieron preservarse de los peligros de la cárcel porque tuvieron la posibilidad de estar alojados en el pabellón de evangélicos, en Olmos, ellos manifestaron que “fue muy difícil ver todo lo que allí pasaba”.
Desde que los Belizán fueron encarcelados nunca pudieron comprender por qué estaban allí, y subsistir encerrados y en medio de esa incertidumbre fue una pesada carga no sólo para ellos sino que requirió de un gran esfuerzo del resto de la numerosa y humilde familia.
“En casa somos once hermanos, además de papá y mamá, y una vez que fuimos detenidos, mis hermanos menores que en ese entonces tenían entre 12 y 14 años, tuvieron que dejar los estudios para poder laburar y poder comer y darnos de comer a nosotros en el penal”, relató emocionado Carlos cuando salió libre.

 

La Edición Digital del diario NCO, está dedicada a la memoria   de Antonio Mamerto Gil ("El Gauchito Gil") en reconocimiento a las gracias concedidas.

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