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El caso se dio en una escuela de Casanova
Una
denuncia de chicos armados reavivó la polémica de
la violencia en las escuelas
Denunciaron
que un grupo de chicos salieron del establecimiento con un revólver*
Una niña también vio a un compañero con un
arma, pero las autoridades no le dieron importancia * Los alumnos
estuvieron suspendidos y en manos de un Juzgado de Menores
El alarma en la Escuela N° 15 José Hernández de
la localidad de Isidro Casanova surgió el 22 de abril después
del mediodía, cuando un padre advirtió a los maestros
que había visto al menos a cinco chicos manipular un revólver,
aparentemente calibre 22, fuera de la escuela en momentos que se
retiraba todo el alumnado.
El hombre que observó el episodio es Luis Alberto Funes,
quien relató a NCO que el arma era sostenida por uno de los
pibes y cuando percibió que estaba siendo sorprendido se
la entregó a otro y salieron corriendo.
Estos chicos tendrían alrededor de 14 años y concurrirían
a 6°, 7° y 8° año, se trata de alumnos “repetidores”
que están integrados con los demás estudiantes, según
manifestaron madres a este diario.
Las autoridades de la escuela -ubicada sobre la calle Lascano 6213-
avisaron sobre lo sucedido a la comisaría 1ra. La Matanza
Oeste de Isidro Casanova, desde donde se envió un móvil
al lugar, cuando personal de ese destacamento llegó al colegio;
no encontró a los chicos acusados ni el arma, debido a que
los mismos habían escapado.
Luego, procedieron a rastrillar la zona para ubicar a los menores,
pero el intento no resultó positivo. Entonces, labraron un
sumario caratulado como “denuncia” y tomó intervención
el Juzgado de Menores N° 1 a cargo de Susana Elena Gordiola.
Volvió a estar en el ojo de la tormenta
Una
nena había dicho a un directivo que un compañero portaba
un arma dentro del aula. Pero su aviso no fue tenido en cuenta.
Así lo manifestó el lunes 2 de mayo a NCO el padre
de la alumna que cursa 7º B Juan Albornoz detalló que
ese viernes 22 de abril -cuando se desata la alerta entre los padres-
su hija “estaba en el aula realizando un trabajo en grupo
y vio cómo un niño le pasaba un arma a otros compañeros”.
Si bien la chica “salió a avisarle a la vicedirectora”,
dijo Albornoz, la docente “no le creyó y la mandó
a que regresara al salón”.
Lo terrible es que después, en el recreo, es intimidada supuestamente
por el mismo pibe al que había descubierto. Apuntándole
con el arma, le dijo que “si seguía hablando le iba
a tirar un par de tiros en la calle, incluso a los del grupo”,
aseguró el papá.
Cuando ya se había corrido la voz de la posibilidad de que
estudiantes habían llevado un arma al colegio, los padres,
afligidos, se amontonaron frente a la puerta de la EGB 15 para pedir
una explicación oficial de lo sucedido.
Es así que ese día se llevó a cabo una reunión
con el inspector de psicología Sergio Kipersen, quien les
informó que se había dado intervención al juez
de Menores, además, que los chicos fueron separados y estaban
recibiendo la tarea en la casa ya que habían sido suspendidos
hasta que el magistrado a cargo se expidiera.
La versión de las autoridades
Ante
la ansiedad de los padres y la demanda de los medios por indagar
sobre la noticia, que fue primicia de NCO, la inspectora del área
Juana Costa emitió su versión del problema: “El
viernes 22 un papá vino a la escuela diciendo que en la calle
había visto un arma pero acá en la escuela no se vio”.
“Los chicos dijeron que había un arma pero acá
no se encontró, no la vimos”, reiteró.
“A partir de esto empezamos a intervenir los inspectores y
a trabajar en recomponer esta cuestión que se da de desprestigio
de la escuela; porque se juntan dos cosas, por un lado, un hecho
que puede ser real y es serio y hay que resolverlo, y por otro lado
esta cuestión de desprestigio, de gritos, de tumulto, y para
esto estamos instalados acá”, siguió explicando
la docente.
En este sentido, Costa contó “Vengo en el horario que
vienen todos los maestros para colaborar y para que entre todos
podamos encauzar esta situación que pareciera es de disciplina;
estamos buscando las causas que origino esto”, mencionó.
En relación al hecho, la vicedirectora del colegio declaró
que estas cosas ocurren porque “los padres no controlan la
situación de los nenes”. “Es por la falta de
control de los papás, los chicos vienen a la escuela y nosotros
los recibimos”, se desligó.
Los tres chicos que supuestamente andaban con el arma, fueron puestos
bajo una tutoría, y al respecto trabajó el inspector
de psicología con un equipo de esa área.
Manoseos, golpes y robos
El
padre que inicialmente advirtió a los maestros sobre el arma
es Luis Alberto Funes, en conversación con este diario, precisó
que el arma era sostenida por uno de los menores y cuando percibió
que estaba siendo sorprendido se la dio a otro y salió corriendo;
lo mismo hizo el resto de los que estaban junto a él y solían
andar en grupo.
Con esta situación salieron a la luz otras tantas problemáticas
que inquieta a la comunidad educativa de esta escuela donde asisten
poco más de mil niños, como varios casos de chicos
amenazados a punta de pistola para robarles las zapatillas en el
baño, donde también habría uso de drogas y
se produjeron abusos, según habrían contado alumnos
a sus padres.
Margarita Álvarez, madre de un alumno, detalló que
los chicos llevan armas blancas y revólveres, y afirmó
la existencia de droga en el colegio y hasta casos de abuso a compañeritas.
“El año pasado denunciaron que le metieron una regla
entre las piernas a una nena y una vez le clavaron una tijera en
la mano a un chico”, afirmó la mujer. “Hicimos
la denuncia y el reclamo correspondiente, pero no pasó nada”,
subrayó y agregó que no hay respuestas de los directivos
y “no sabemos cómo contener a los chicos tampoco”.
A todo esto se sumó la inquietud de la gente por la ubicación
de una comisaría de mujeres en frente al edificio escolar,
ya que el horario de traslado de las detenidas coincide con el de
ingreso y salida de los chicos a la escuela, y siempre está
latente el peligro de tiroteos en posibles enfrentamientos por artimañas
que podrían suscitarse para posibilitar la fuga de las presas.
Los diversos trascendidos que difundieron unos a otros los padres,
les generaron gran preocupación, y se reunieron en asambleas
para analizar la situación de la que piden se tomen recaudos
para que no vuelva a ocurrir.

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