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Informe
Especial
“Tumbas
pagadas en cuotas”
Las mesetas de la desidia y la desesperación
en González Catán
El
relleno sanitario mantuvo sus puertas abiertas otros 365 días
* Durante este año, los Vecinos Autoconvocados denunciaron
nuevos casos de enfermedad y muerte en personas que viven en los
alrededores del predio * Se había anunciado su cierre para
el 31 de diciembre, pero ante la falta de la apertura de otro relleno,
la CEAMSE continuará recibiendo los residuos de varios puntos
de la provincia por tiempo indeterminado *
Desde
lejos podemos observarlo, 30 metros de mesetas se alzan desde el
suelo en el horizonte y, por un instante, nadie se detiene a pensar
que González Catán, partido de La Matanza (provincia
de Buenos Aires), no es el lugar indicado para ese tipo de accidente
geográfico. El misterio se resuelve llegando a la intersección
de las calles Domingo Scarlatti y Manuel Gallardo, a trece cuadras
de la estación ferroviaria de esa localidad. El olor nauseabundo,
las moscas y las aves que desparraman “la mugre”, dan
los primeros indicios del verdadero origen del inusual paisaje.
Hace 27 años funciona allí uno de los rellenos sanitarios
de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana
Sociedad del Estado (CEAMSE). El predio recibe los
desechos provenientes de la zona oeste del Conurbano Bonaerense,
con un promedio de 63.000 toneladas mensuales de residuos, que equivalen
a 2.400 toneladas diarias.
Equivale también, al envenenamiento del suelo, aire y agua.
Las personas que eligieron ese sitio para construir su hogar atribuyen
a este relleno sanitario, y a la contaminación que genera,
la muerte de habitantes de la zona por diferentes tipos de cáncer:
de piel, de intestinos, de estómago, de garganta y leucemia.
Además se presentan en los vecinos de la zona, problemas
gastrointestinales, respiratorios y dermatitis de toda forma y color.
“Vivir aquí es estar condenados a muerte” dice
Celia Frutos, miembro fundador de “Vecinos Autoconvocados
de González Catan contra el CEAMSE”. Para confirmar
sus sospechas sobre la culpabilidad del predio en la salud de la
población, los vecinos pidieron a los organismos competentes
que realicen las pruebas necesarias para determinar la incidencia
del relleno sanitario en los casos de enfermedad y muerte producidas
en los alrededores del lugar. “Sólo conseguimos que
hagan dos malditos análisis” dice Celia con dolorosa
indignación, que “nunca” se convertirá
en resignación.
El primer análisis fue realizado el 9 de marzo de 2004 por
la Secretaría de Política Ambiental. Las muestras
de agua se tomaron de la Escuela EGB Nº 127 y un domicilio
particular ubicado en la calle Scarlatti 4552, frente a la CEAMSE.
Ambos resultados revelan que el agua “no es apta para el consumo
humano desde el punto de vista bacteriológico”.
Sin embargo, en el informe entregado el 30 de abril de 2004 por
Jorge P. Chvida, director provincial de control ambiental y saneamiento
urbano indicó que “es muy difícil establecer
fehacientemente una relación causa-efecto entre la leucemia
y otras enfermedades con la degradación y deterioro ambiental
de la zona”.
Al tiempo, el funcionario deja asentado que “se observó
el gran tránsito de camiones que a toda hora transporta residuos
industriales y domiciliarios, algunos de ellos en condiciones deficientes,
ya que pierden líquidos o están sobrecargados, no
respetando el recorrido asignado y atravesando zonas densamente
pobladas y el frente de, por lo menos dos escuelas”.
Con estos resultados los vecinos presentaron un petitorio ante el
Honorable Concejo Deliberante del partido de La Matanza (HCD) en
el que exigen el cierre definitivo de la CEAMSE y el tratamiento
de los residuos una vez clausurado el predio. Durante la sesión
del 26 de noviembre de 2004, el HCD sancionó la ordenanza
de emergencia Nº 13711, que establece en el primer artículo:
“prohíbase el ingreso al Partido de La Matanza de residuos
de otros municipios”.
En el segundo artículo la misma legisla que: “…el
señor intendente arbitrará los medio necesarios para
el cumplimiento del primer articulo. El control policial destinado
a garantizar el cumplimiento de la ordenanza, duró apenas
quince días”.
A pesar de la ordenanza, ingresaban diariamente al relleno 400 camiones
provenientes de Lanús, Merlo, Morón, Quilmes, Esteban
Echeverría y Almirante Brown. Estos datos fueron recabados
por los miembros de “Vecinos Autoconvocados”, nuevamente
convertidos en investigadores. Se instalaron en las puertas de ingreso
del relleno y consignaron en una serie de planillas, las patentes,
empresas, internos y días que vehículos provenientes
de diversos puntos del conurbano bonaerense ingresaban al predio.
Este no es el único aspecto marcado por la ilegalidad en
el funcionamiento de la CEAMSE de González Catán.
Desde junio de 2004 el relleno sanitario no cuenta con el certificado
de afluentes gaseosos. La información fue suministrada el
primero de febrero de este año, en una reunión que
los vecinos mantuvieron con Jorge Etcherrarán, secretario
de política ambiental. Este certificado no fue otorgado a
la empresa porque la emanación de gases supera los niveles
permitidos establecidos.
“Difícil de comprobar”
Como
si no fuera suficiente, las irregularidades en las actividades del
predio, pueden encontrarse ya desde su nacimiento. El relleno sanitario
de González Catán se creó en 1978 y hasta 1991,
no se habían instalado los gigantescos “piletones”
sobre los que reposa la basura. Durante 13 años los residuos
que ingresaban al CEAMSE, tenían contacto directo con el
suelo.
El doctor Reynaldo Saccone ejerce su profesión en el Hospital
Diego Paroissien de Isidro Casanova, en donde es presidente de la
asociación de profesionales de ese nosocomio, y es coordinador
del Foro Social de Salud y Medio Ambiente de La Matanza. “El
CEAMSE es un relleno sanitario y el tratamiento de los desechos
consiste en colocar una capa de tierra y una de basura. Teóricamente,
las bacterias de la tierra trabajan los residuos de manera tal que
en un proceso y en un lapso de tiempo, esa basura se reduciría
a humos”, explicó el médico.
Pero como señaló Saccone, esta es la “teoría”
e inmediatamente se encarga de aclarar “de todas maneras,
las filtraciones llegan a la tierra, de ahí a las napas y
de allí al agua, es decir que por más perfecto que
el relleno sea, o este perfectamente en regla, cuando los residuos
entran en descomposición producen una combustión espontánea,
cuyos gases van directamente al aire y el resto se filtra en el
suelo”.
Según el profesional, estos contaminantes afecta la piel
y las personas pueden sufrir diversos tipos de dermatitis y “ronchas
inexplicables”. En el caso de los gases que llegan al organismo
a través de la vía respiratoria, una vez que penetran
en el cuerpo lesionan, en primera instancia el hígado y los
riñones.
La Medula Ósea es un disco que produce las células
de la sangre (glóbulos blancos), los cuales defienden al
cuerpo de las infecciones. “Si la médula es tocada
por sustancias contaminantes, esta comienza a producir menos glóbulos
y quedamos menos protegido de las infecciones y propensos a sufrir
graves enfermedades. Sin embargo, aún no es posible establecer
determinantemente, la culpabilidad del relleno en las patologías
sufridas por los vecinos”, se lamenta el médico.
La retracción más dolorosa
Luego
de que Felipe Sola, gobernador de la provincia de Buenos, anunciara
que el cierre definitivo del relleno sanitario de González
Catán se produciría el 31 de diciembre, los vecinos
residentes en los alrededores del predio, comenzaron a vislumbrar
una luz, luego de tanta lucha, en la que muchos de sus seres queridos
quedaron en el camino, victimas de alguna mortal enfermedad.
Pero una poco más de un mes antes de concretarse el cierre
de la planta de deposición final de residuos, los vecinos
se toparon (una vez más) con un rotundo NO. Sin la apertura
de un nuevo relleno, sería imposible cerrar las puertas del
predio.
Enfurecidos, tras conocer la noticia, una multitud de personas se
congregó en el centro de González Catán, para
marchar hacia las puertas de la CEAMSE y realizar un bloqueo.
Allí permanecieron apostados durante dos días, impidiendo
el acceso de los camiones de basura al relleno sanitario y exigiendo
el cierre definitivo del predio. Además efectuaron una denuncia
en la Justicia Federal para que se investiguen las consecuencias
de la contaminación en los habitantes de la zona.
Tras mantener una entrevista con el fiscal Daniel Sueiro, a cargo
de la UFI 2 Correccional de La Matanza, los manifestantes decidieron
finalizar la medida de fuerza, para dirigirse al Juzgado Federal
3 de Morón, para tramitar una denuncia penal en contra de
la Coordinación Ecológica Área Metropolitana
Sociedad del Estado, instando a que se “ordene una investigación
inmediata sobre los factores contaminantes del lugar, porque hay
muchas personas con diferentes afecciones pulmonares, dérmicas,
y casos de cáncer que han llevado a la muerte”, según
palabras de Celia Frutos.
En la actualidad la causa está radicada en la comisaría
local, a cargo del teniente Pablo Ibarrola y se están tomando
declaraciones a los vecinos que padecen lo que consideran el efecto
de la alta contaminación del área en su salud.
Estimado Presidente: ¿Debemos pagar nuestras tumbas en cuotas?
Esta es la pregunta que Celia Frutos realiza a Néstor Kirchner
en una carta que escribió en un instante en que necesitaba
un urgente desahogo, pero nunca envió al Presidente de la
Nación.
Es que el límite está cada vez está más
cerca e, incluso, algunos tienen miedo de los vecinos que quieren
tomar medidas “extremas y violentas”. Mientras tanto,
todo un sistema que permanece indiferente sigue tirando de la cuerda.
Cabe preguntarse si, ante esta actitud, los habitantes de González
Catán deben llegar al extremo de la irracionalidad y cometer
una locura o mirarse las caras y adivinar con resignación,
quién será el próximo.

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