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Por el impacto ambiental que causaría
Vecinos
de Ramos Mejía dicen no a la construcción de una estación
de servicio
Desde
que tomaron conocimiento de un pedido de factibilidad, los habitantes
se auto convocaron para impedir la apertura de un expendedora de
combustible y GNC en la intersección de Avenida de Mayo y
Garay * En la actualidad el conflicto no se detiene y esperan la
resolución *
La
historia comenzó cuando un lote ubicado en la esquina de
Avenida de Mayo y Garay en la localidad de Ramos Mejía fue
vendido y comenzó a circular el rumor de que en ese lugar
se construiría una estación de servicio.
Los vecinos corroboraron el rumor. En la Secretaría de Obras
Públicas de La Municipalidad de La Matanza existía
un pedido de factibilidad para la habilitación de la obra,
realizado por empresarios interesados llevar a cabo el emprendimiento.
Una vez que el rumor se convirtió en certeza, los habitantes
de la zona se inquietaron y conformaron una comisión vecinal
con el objetivo de frenar el proyecto.
Desde el inicio plantearon el rechazo a la iniciativa por considerar
que esta tendrá un impacto negativo en las inmediaciones
de la zona. Desde la comisión, los cientos de vecinos autoconvocados,
sostenían que el lote elegido no cumplía con una serie
de requisitos indispensables para el funcionamiento de la estación
que, de concretar su radicación, surtiría combustibles
líquidos y gas natural comprimido (GNC).
También advirtieron que las medidas de la calle Garay, cuyas
aceras de ambos lados no superan los 80 centímetros, son
por demás reducidas para contener el caudal de tránsito
que se generaría.
En tanto que no consideran indispensable la instalación de
un negocio de este tipo, ya que en una extensión de quince
cuadras ya existen tres expendedoras de combustible y como si fuera
poco aducen que la casa que demolieron para comenzar las obras es
“histórica”.
Como primer paso, los vecinos quisieron radicar una denuncia en
Inspección General. “Yo les expliqué que no
podía intervenir y los orienté para que se dirijan
a realizar el reclamo a la Dirección de Tránsito y
al Concejo Deliberante” expresó Daniel Feyti, titular
de esa cartera en una entrevista concedida a NCO.
Semanas después, los autoconvocados recibían buenas
noticias. La Dirección de Tránsito había determinado
que la calle Garay no es apta para tránsito pesado y tiene
sólo 80 centímetros de vereda, por lo que allí
no podría instalarse una estación de servicio.
Sin embargo, simultáneamente también recibían
una mala. Por “zonificación”, la zona es apta
para instalar una estación de servicio porque está
sobre una avenida.
Buscando el apoyo del HCD
Los
primeros días de agosto, el conflicto llego a las puertas
del Concejo Deliberante durante una sesión ordinaria. El
malestar de los habitantes de la zona se debía a que observaban
diariamente el avance de las obras, a pesar de haber manifestado
en varias oportunidades en contra de ese proyecto.
“Hasta ahora el Municipio no paró la obra y venimos
a buscar el apoyo del Concejo Deliberante” dijo Elisa Rodríguez,
una de los miembros de la comisión vecinal en esa oportunidad.
Al respecto, Gustavo Marticorena, concejal y por entonces presidente
de la Comisión de Interpretación y Reglamento, había
manifestado que “coincidimos en que todo emprendimiento nuevo
que se impulse debe ser contemplado por los vecinos” y aseguró:
"el bloque de concejales que integro va a realizar el seguimiento
para llevar una solución al conflicto".
Pero, según las palabras del vecino Armando Giarrizzo, el
Municipio ya había dado el “visto bueno” al emprendimiento.
“El tema ahora está en manos del Concejo Deliberante
y lo único que nos queda es esperar que los concejales puedan
accionar a nuestro favor”, dijo ofuscado.
Obras paralizadas
Cuando
los vecinos creían que la apertura de la estación
de servicio sería inevitable, las obras se paralizaron, por
una orden emanada del ejecutivo municipal, en octubre.
A la empresa se la notificó de un pedido de informe de impacto
ambiental, cuyos resultados serán definitivos para la autorización
o rechazo del proyecto.
Desde la Dirección de Industria y Medio Ambiente de la Municipalidad
de La Matanza, explicaron que la instalación de la expendedora
“no será posible, en tanto no presenten los resultados
del informe de impacto ambiental, y que las obras no se reanudaran,
porque las repercusiones en el medio ambiente, comienzan ya en la
etapa de construcción”.
Además, Alberto Jardy, funcionario de esa Dirección,
aclaró que “solamente existe un pedido formal de factibilidad,
no de habilitación, lo cual se hace en una etapa más
avanzada, luego de la presentación del informe de impacto
ambiental”.
Sin embargo, los vecinos no se quedan quietos y continuarán
atentos, hasta que la esquina de Avenida de Mayo y Garay, ya no
corra el riesgo de convertirse en un factor dañino, para
los vecinos que querían guardar ese espacio como patrimonio
histórico del barrio.
Hoy los residentes en la zona no podrán conservar la casa
que fue demolida casi en su totalidad cuando la obra avanzaba día
a día, pero lo que sí pueden conservar aún,
es su derecho por vivir en un ambiente sano.


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