|
La realidad más aberrante
Inocencia
interrumpida en el Mercado Central
Operativos
policiales, que apenas trascendieron hacia la opinión pública,
sacaron a la luz el secreto a voces que desde hace rato se venía
forjando en la corporación *
Tanto la prostitución infantil como el consumo y comercialización
de drogas ya se suponían moneda corriente en el Mercado Central
*
Prostitución
infantil, pujas internas, peleas encarnizadas, la sombra de la droga
tanto en el consumo como en la comercialización, un autismo
inconcebible de las autoridades para internalizar las más
serias problemáticas y la permanente compra del silencio
o las concesiones veladas para garantizar una precaria paz interna.
El lamentable escenario se plasma en el Mercado Central de Buenos
Aires, en la localidad de Villa Celina. En las últimas semanas
del mes de mayo, procedimientos policiales que, intencionalmente,
no alcanzaron notoriedad pública, dejaron en evidencia una
de las realidades más crueles e imperdonables.
Al alcance de todos los sentidos humanos la prostitución
infantil y la comercialización y consumo de drogas se producía,
deliberadamente, sin demasiados obstáculos ni impedimento
(por no decir ninguno) por parte de las autoridades responsables
de velar por el buen funcionamiento de la corporación en
un marco de mínima legalidad.
La degradación posibilitada por la inacción, desidia,
ineptitud, corrupción dejaron la puerta abierta para que
una cantidad importante de menores de ambos sexos pululen diariamente
dentro del establecimiento con libre albedrío, para ser prostituidos
por bolsas de mercaderías en algunos casos y dinero en otros.
Resulto ser que esos cuerpos casi sin desarrollarse tenían
entrada franca en el predio. Entonces, la pregunta era: ¿qué
hacen directores y funcionarios de la Corporación, por qué
nunca se habló de las y los menores que recorren las naves,
los baños, los vestuarios y los playones?.
Y la duda o posible respuesta si estos viven encapsulados en el
edificio central y no conocen nada más, o son cómplices
de un sistema que hacen que la prostitución y las drogas
parezcan inherentes al buen funcionamiento y la paz social interna.

|