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El
hecho ocurrió en 2002
Perpetua para un hombre que incendió
a su hijo porque creía que tenía
Sida
Lo
sentenciaron en agosto de este año * La tragedia ocurrió
hace tres años cuando después de discutir con su hijo,
lo roció con nafta y lo quemó * Días después,
el joven, de 23 años, murió por las graves quemaduras
*
Con
expresión sumisa, callado y de mirada cabizbaja, Juan José
Tabares (56) no aparentaba ser un hombre intolerante y mucho menos
que hubiera “quemado vivo” a su propio hijo; sin embargo,
en la Justicia se comprobó su culpabilidad y fue sentenciado
a prisión perpetua por ser autor penalmente responsable del
delito de homicidio calificado por el vínculo.
Era la madrugada del 19 de diciembre de 2002 cuando Juan José
Tabares, en su casa en Rafael Castillo, discutió con su hijo
Juan Domingo, de 23 años, porque creía que estaba
infectado con el virus del Sida.
La tragedia se desencadenó porque el hombre encontró
la receta para los remedios que necesitaba la hijita de Juan Domingo.
La pequeña sufría de ciertos padecimientos físicos
que fueron empeorando al punto que los médicos llegaron a
diagnosticar que padecía del virus del Sida y por eso le
habían prescrito una medicina que generalmente se utiliza
para este tipo de afecciones.
Con esto, Tabares dedujo que su hijo era portador del virus del
HIV, y en medio de insultos le ordenó furioso que se fuera
de la casa; pero como el joven no respondió a su pedido,
arrojó combustible, primero sobre el comedor, y aprovechando
que Juan Domingo permanecía sentado sobre la cama de la habitación,
también lo roció a él y luego lo prendió
fuego.
El muchacho, envuelto en llamas, pudo salir de la vivienda y se
tiró en una zanja para apagar el fuego, después de
lo cual, llegó gravemente lacerado hasta el domicilio de
unos vecinos que lo auxiliaron y llevaron al hospital Paroissien.
Sin embargo no logró sobrevivir; padecía quemaduras
de diferentes grados en un 65 por ciento de su cuerpo producidas
por la combustión de nafta, por lo que falleció después
de cuatro días de haber sido trasladado a la Clínica
del Buen Pastor.
El cruel hecho fue juzgado por el Tribunal Oral Criminal 4 de La
Matanza el 5 de agosto último, en que quedó probado
que Juan José Tabares originó en forma voluntaria
el fuego con el único propósito de quitar la vida
a su propio hijo.
Pero el imputado nunca reconoció durante el proceso ni en
los debates su responsabilidad en el homicidio y dijo desconocer
las causas del incendio, sin poder aportar ningún tipo de
explicación sobre lo sucedido.
Esta actitud constituyó un agravante de la pena, como así
también el aborrecimiento demostrado hacia aquellos que padecen
el virus del HIV y que ello lo llevara a expulsar de su casa a su
propio hijo llegando al extremo de matarlo y de la forma escogida
(prenderlo fuego) lo que supone mayor sufrimiento de la víctima.

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