Liz y Mariana: dos casos emblemáticos en La Matanza
Mariana
Elizabeth de Olivera era una adolescente de 17 años que vivía
en el barrio Villa Scasso, en la localidad de González Catan.
Ella se encontraba en el boliche de Once, aquel funesto 30 de diciembre.
“Liz”, como la llamaban desde muy pequeña sus
familiares, amigos y aquellos vecinos que la vieron transitar en
el barrio las pocas cuadras que separaban la casa de sus padres,
con la de sus abuelos maternos.
Cabellos cargados de ondas color oro y ojos que iluminaban como
el sol, caminaba y nadie podía evitar comentar “qué
hermosa nena” Liz creció y llegó a la adolescencia.
En el último tiempo había comenzado a trabajar como
recepcionista en una remisería para ayudar a su familia.
s que su papá estaba desocupado y su mamá enferma
de cáncer. Tenía una hermana menor de apenas 8 años.
“Culta, responsable y solidaria. Era terriblemente alegre,
solidaria, independiente”. Así la recordaba su madre.
Liz era fanática de Les Luthiers, y le gustaba mucho el buen
cine. Su familia cuenta que vio mil veces la copia de “Tiempos
Modernos”, un clásico de Charles Chaplin, que le habían
regalado.
Mariana Márquez, era su madre. Una mujer que inmediatamente
ocurrida la tragedia se puso al frente de la incansable lucha porque
se haga justicia. Junto a otros padres de víctimas de La
Matanza, fundó Co.Fa.Crom (Comisión Familiares Cromañón).
Su dolor, indignación, impotencia y bronca tuvieron un límite,
y mientras Aníbal Ibarra, hoy suspendido Jefe de Gobierno,
intentaba contar su versión de la historia en la legislatura,
la mujer irrumpió desde uno de los palcos ocupados por los
padres y familiares de las víctimas.
“Mi hija es un cadáver, pero vos sos un cadáver
político", lanzó Mariana Márquez, ante
un Ibarra atónito, que en ese momento conocía el rostro
de una mujer dispuesta a todo por aplacar, aunque sea un poco, el
dolor de todos los padres, con el hecho de que los culpables sean
castigados.
Pero además de luchar por su hija y todos los chicos fallecidos
en Cromañon, Mariana libraba otra batalla que pocos conocían.
Una batalla que perdió el 22 de Mayo, cuando murió
de Cáncer a los 34 años.
Los allegados a la Mariana informaron que ella tenía “controlada”
a la enfermedad, pero luego de la tragedia, esta se convirtió
en un monstruo gigante y su cuerpo no lo resistió.
María de Negri, quien perdió a su hijo en 2003, cuando
fue asesinado en la puerta de su casa y que se había aunado
su lucha con la de Mariana Márquez, tradujo en palabras la
indescriptible sensación de perder a un hijo.
"La sociedad entera, no sabe a que nos condenan cuando nos
matan un hijo", dijo la mujer tras conocer la noticia del fallecimiento
de quien se convertiría en la victima 194 de Republica Cromañon,
sin siquiera haber estado en el lugar aquel 30 de Diciembre.
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