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“Cuando los sumisos y obsecuentes más se someten al poder para buscar supuestos beneficios, más el poder los humilla y los desprecia. El poder desprecia la obsecuencia siempre y obtiene placer en humillar a los sumisos”. (Shakespeare, 1611)




Dr. Hugo López Carribero

El abogado de los casos policiales

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Liz y Mariana: dos casos emblemáticos en La Matanza

Mariana Elizabeth de Olivera era una adolescente de 17 años que vivía en el barrio Villa Scasso, en la localidad de González Catan. Ella se encontraba en el boliche de Once, aquel funesto 30 de diciembre.
“Liz”, como la llamaban desde muy pequeña sus familiares, amigos y aquellos vecinos que la vieron transitar en el barrio las pocas cuadras que separaban la casa de sus padres, con la de sus abuelos maternos.
Cabellos cargados de ondas color oro y ojos que iluminaban como el sol, caminaba y nadie podía evitar comentar “qué hermosa nena” Liz creció y llegó a la adolescencia. En el último tiempo había comenzado a trabajar como recepcionista en una remisería para ayudar a su familia. s que su papá estaba desocupado y su mamá enferma de cáncer. Tenía una hermana menor de apenas 8 años.
“Culta, responsable y solidaria. Era terriblemente alegre, solidaria, independiente”. Así la recordaba su madre. Liz era fanática de Les Luthiers, y le gustaba mucho el buen cine. Su familia cuenta que vio mil veces la copia de “Tiempos Modernos”, un clásico de Charles Chaplin, que le habían regalado.
Mariana Márquez, era su madre. Una mujer que inmediatamente ocurrida la tragedia se puso al frente de la incansable lucha porque se haga justicia. Junto a otros padres de víctimas de La Matanza, fundó Co.Fa.Crom (Comisión Familiares Cromañón).
Su dolor, indignación, impotencia y bronca tuvieron un límite, y mientras Aníbal Ibarra, hoy suspendido Jefe de Gobierno, intentaba contar su versión de la historia en la legislatura, la mujer irrumpió desde uno de los palcos ocupados por los padres y familiares de las víctimas.
“Mi hija es un cadáver, pero vos sos un cadáver político", lanzó Mariana Márquez, ante un Ibarra atónito, que en ese momento conocía el rostro de una mujer dispuesta a todo por aplacar, aunque sea un poco, el dolor de todos los padres, con el hecho de que los culpables sean castigados.
Pero además de luchar por su hija y todos los chicos fallecidos en Cromañon, Mariana libraba otra batalla que pocos conocían. Una batalla que perdió el 22 de Mayo, cuando murió de Cáncer a los 34 años.
Los allegados a la Mariana informaron que ella tenía “controlada” a la enfermedad, pero luego de la tragedia, esta se convirtió en un monstruo gigante y su cuerpo no lo resistió.
María de Negri, quien perdió a su hijo en 2003, cuando fue asesinado en la puerta de su casa y que se había aunado su lucha con la de Mariana Márquez, tradujo en palabras la indescriptible sensación de perder a un hijo.
"La sociedad entera, no sabe a que nos condenan cuando nos matan un hijo", dijo la mujer tras conocer la noticia del fallecimiento de quien se convertiría en la victima 194 de Republica Cromañon, sin siquiera haber estado en el lugar aquel 30 de Diciembre.

 

La Edición Digital del diario NCO, está dedicada a la memoria   de Antonio Mamerto Gil ("El Gauchito Gil") en reconocimiento a las gracias concedidas.

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