La
Matanza ayer
La
denominación de Matanza, Matanzas o La Matanza empieza a figurar
en documentos de los primeros años del siglo XVII. En aquel momento
se designó con este nombre a un paraje o pago que ya ocupaba un
territorio bastante extenso que comprendía el territorio lindante
a la ciudad sobre el Riachuelo hacia el río Las Conchas (hoy Reconquista)
y hasta el río Salado.
El
Pago de La Matanza es considerado uno de los territorios
virreinales de la provincia de Buenos Aires.
Por
orden del virrey don Pedro de Cevallos el Cabildo de Buenos Aires
nombró un Alcalde de Hermandad. Esto fue el 1 de enero de 1778 y
se trata de don Juan Manuel de Echabarri. El Archivo Histórico de
la Provincia de Buenos Aires, desde hace 70 años, considera a esa
fecha como la de la creación del partido porque se establece la
presencia del Estado –virreinal en esos tiempos- en el territorio.
De
todas maneras, se constituyó como día del municipio el 29 de julio
(Ordenanza 7132/77). Esta fecha corresponde a un documento del año
1603, el primero conocido hasta ahora en el que se nombra al pago
de La Matanza que se encuentra en el Archivo General de la Nación.
El
Cabildo renovaba los alcaldes cada año y en 1784 designó uno para
Matanzas, para las chacras de Altolaguirre y Arguibel, y
otro para Morón.
Los
datos históricos dicen que durante toda la época virreinal, lo que
hoy constituye el partido de La Matanza constituía la frontera que
separaba a indios y españoles. Por eso, desde la llegada de los
europeos, el estado de guerra fue crónico pero recrudeció hacia
1730. Una década después los malones invadieron Matanza y llegaron
hasta siete leguas de la ciudad de Buenos Aires.
Los
conflictos de aquella época y la actividad económica del distrito
se encuentran en diversos documentos del Archivo General de la Nación.
La
Matanza tenía allá por 1789 un total de ocho pulperías y la actividad
económica más importante de daba en las chacras de Altolaguirre
y Arguibel.
Después
de la Revolución de Mayo (en 1812) el pago quedó dividido en dos
jurisdicciones: esto fue Matanza y Morón, en un hecho que buscaba
una mejor administración.
Durante
el gobierno de Martín Rodríguez (1821) quedaron eliminados los Cabildos
y llegaron los Juzgados de Paz. Pero La Matanza no recibió Juez
de Paz y quedó bajo las jurisdicciones de los pagos vecinos. En
1825, durante el gobierno de Juan Gregorio de Las Heras, se restableció
“el partido conocido anteriormente por de la Matanza bajo los límites
que antes tenía”, decreto por el cual se nombró como primer Juez
de Paz de Matanza a Manuel Torres.
Ya
en el siglo XIX se conoció la Estancia El Pino, en el territorio
que hoy ocupa la localidad de Virrey del Pino. La adquirió Juan
Manuel de Rosas, junto a Terrero y Luis Dorrego, en 1820. Más tarde
Rosas cambió su nombre por el de San Martín.
Varios
historiadores coinciden que desde esa estancia, Juan Manuel de Rosas
escribió la carta de renuncia a la Junta de Hacendados, en noviembre
de 1826. También se entrevistó con Lavalle en 1829, antes de la
firma del tratado de Cañuelas. Y en 1836 firmó un tratado de paz
con Cafulcurá, hermano del cacique ranquel Namuncurá.
Otro
dato histórico que vincula a Rosas con el partido de La Matanza
se da en 1852 cuando se exilió a Inglaterra, luego de la batalla
de Caseros. En aquella época el gobierno porteño confiscó todos
los bienes de Rosas y cuando la medida fue levantada pudo vender
la Estancia San Martín que se encontraba en este distrito. La propiedad
fue adquirida por su cuñado José María Ezcurra Arguibel, y aseguran
que esta familia tuvo una “participación activa en la vida económica
y política del municipio”.
La
instalación del Municipio
La
Municipalidad de La Matanza se instaló el 27 de enero de 1856. Estaba
integrada por Lino Lagos, Pedro José Díaz, Pedro Ezcurra y Juan
Ramón Muñoz como titulares, y los suplentes eran Antonio Papdorf
y Santos Cabrera.
En
ese mismo año quedó oficialmente fundado el pueblo de San Justo,
y comenzó a construirse el centro cívico en terrenos donados que
pertenecieron a Justo Villegas. Alrededor de la plaza San Martín
se instalaron el edificio municipal, la Escuela 1, la Iglesia de
los Santos Justo y Pastor y la comisaría.
Dos
años después se inauguró el apeadero General San Martín del Ferrocarril
Oeste, que más tarde se convirtió en la estación Ramos Mejía.
Aunque
el territorio matancero fue una zona escasamente poblada, en la
década del ’30 se inició la denominada explosión demográfica vinculada
con las corrientes inmigratorias europeas, del interior del país
y del extranjero atraídos por la gran cantidad de fábricas que comenzaron
a radicarse en el partido, sobre todo en las décadas del ‘40 y del
’50 del siglo XX.
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