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La
historia de Ramos Mejía
El
pueblo de Ramos Mejía fue declarado ciudad mediante la ley provincial
6802, el 17 de septiembre de 1964 y promulgada 4 días después.
La
historia se remonta al siglo pasado. El historiador Alfonso Corso
explica que "...cuando apenas despuntaba el siglo XVII Hernandarias
de Saavedra, el primer gobernador criollo de lo que seria nuestra
patria, otorga como merced a don Pedro Gutiérrez" el sector que
luego seria parte de Ramos Mejía. Por sucesivas compras y ventas entran
en la propiedad don Manuel Veloso, José Arregui y Juan de Arozarena..
Sus herederos vendieron la propiedad al Factor de las cajas reales
don Martín de Altolaguirre.
El
historiador agrega: en el año 1808 pasa a ser propietario de la zona
don Francisco Ramos Mejía, casado con María Antonia Segurola, que
iniciaba así la dinastía de los Ramos Mejía, en la zona y señala que
Hermógenes Ramos Mejía -considerado el responsable del primer cisma
religioso del país- vivió en la chacra que fuera ejemplo de la zona,
después del enfrentamiento con el Padre Castañeda, es confinado el
casco de la chacra donde falleció, dejando a su esposa y a los cuatro
hijos del matrimonio como herederos.
En
1858 llegó el primer tren a esa zona en lo que se denomino apeadero
San Martín, arrastrado por "la Porteña", con dos vagones
de pasajeros más pequeños que un tranvía antiguo.
Los
Ramos Mejía advierten la importancia estratégica de la parada ferroviaria
y donan cuatro manzanas para que se levanten los edificios públicos.
El
crecimiento de la zona fue motorizado por las casas quintas que eran
usadas para veranear. Así, el tiempo libre y el prestigio social fueron
dos elementos que puso a la zona en un lugar de privilegio.
En
1925 la empresa Furst Zapiola y Cía. remató 25 manzanas en 502 lotes.
La explosión inmobiliaria no se detuvo como tampoco la modernización
Un
ejemplo es el ferrocarril, paralelamente la llegada de los servicios
públicos y la aparición de entidades que aglutinaban los esfuerzos
de la comunidad, fueron factores de suma importancia para fortalecer
el tejido social, político y económico.
El
adoquinamiento de la Avenida Rivadavia en 1904 y de varias calles
en 1926, el mejorado en la Avenida de Mayo en 1913 y el pavimento
en los años treinta tuvieron un efecto importante en la calidad de
vida de los habitantes
En
1921 llega el primer servicio público de transporte automotor de pasajeros,
el germen de la compañía que luego se transformo en la empresa Transporte
Ideal San Justo. En 1923 se produjo la electrificación del Ferrocarril
Oeste en el tramo Once - Moreno que permitía combinar con el subte
hacia la Plaza de Mayo. El slogan de esa época era: "del subte
al tren sin cambiar de andén".
Las
instituciones públicas y privadas tuvieron y aún lo conservan un importante
papel en el desarrollo social, económico y educativo de toda la comunidad.
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