La
fundación de la ciudad cabecera del distrito
El
11 de abril del año 1855, un decreto aprobó las primeras elecciones
populares efectuadas el año anterior en la comuna disponiendo posteriormente
-el 22 de noviembre de 1855- que la Municipalidad se instale el 27
de enero del año 1856, es así que en esa fecha se instala el primer
Gobierno Municipal.
El
día 5 de agosto de 1856, el Gobierno provincial acepta la donación
de tierras para la erección del pueblo cabecera que queda fundado
el 25 de diciembre del año 1856 en medio de los festejos de una íntima
Navidad pueblerina.
El
nombre de San Justo al pueblo respondió al deseo de sus fundadores
para perpetuar la memoria de quién hizo posible la fundación del mismo:
Justo Villegas que, ya fallecido en esa época, había sido el dueño
de amplios sectores de territorio matancero y sus herederos, haciéndose
eco del pensamiento que siempre había acompañado a Don Justo, en su
memoria donan las tierras necesarias para que San Justo existiera.
El
informe elevado con el acta titular de la cartera de Gobierno Dr.
Dalmacio Vélez Sarsfield por el vecino José Silveyra -quien asistió
a la inauguración- hacía saber que lo habían acompañado en dicho acto
los alcaldes y vecinos del distrito lo que dio lugar a que la Fundación
tuviera toda la solemnidad que el caso requería. La piedra fundamental
del pueblo quedó asentada en el solar donde hoy se encuentra el Hospital
Italiano.
El
8 de enero de 1857 se solicita la formación de la corporación Municipal.
El 22 de febrero de ese mismo año se procedió a elegir los representantes
municipales y en los comicios aprobados el 5 de marzo del año 1857
recae la responsabilidad de estar al frente de dicha corporación en
los vecinos: Madariaga, Silveyra, Schoo y Villegas como titulares;
y Tobares y Gorosito como suplentes.
Inmediatamente
la corporación decide solicitar a la Provincia la demarcación del
pueblo de San Justo. Esa tarea estuvo a cargo del agrimensor Melchor
Romero. El 13 de noviembre de 1857, el doctor Barros Pazos, en ese
entonces ministro de Gobierno, expresa por nota que el Departamento
Ejecutivo y el de Topografía de la Provincia “... aprueban la demarcación
final de dicho pueblo..."
El
día que quisieron eliminar San Justo
Si
bien dentro del partido de La Matanza más de una vez se suscitaron
enfrentamientos -a veces armados- se puede decir que la mayor parte
de ellos entraban en la órbita de las escaramuzas políticas y sólo
dejaban recuerdos que se transformarían en anécdotas.
El
historiador Alfonso Corso asegura que el motivo principal era casi
siempre el tratar de cambiar la sede del gobierno y con ello el polo
electoral. En este marco se dio el enfrentamiento entre sanjustenses
y ramenses a fines de la década del ‘30.
Los
de San Justo, liderados por el doctor Ignacio Arieta, defendían como
sede la del pueblo de San Justo Los de Ramos Mejía, por otra parte,
alegaban que la cabecera del distrito debía estar ubicada en ese territorio
y eran apoyados por el doctor Agustín Elía.
La
mayor parte de la prensa escrita estaba a favor de San Justo. “...la
municipalidad del Partido de La Matanza, pese a las protestas, será
trasladada. No importa la pobreza del Partido; hay que rodear al edificio
y a los despachos de los altos funcionarios del boato y la magnificencia
resplandeciente de las salas consulares...”, se decía.
Y
reflotando la vieja antinomia con Morón, al que secretamente pensaban
los de San Justo superar, los periódicos decían: “...Hay que impresionar,
no al público; este pago, humilde y resignadamente, sino a los intendentes
vecinos, con todo el esplendor que provocan las grandes y teatrales
innovaciones...”.
San
Justo seguía defendiendo su sede de la calle Almafuerte y los de Ramos
Mejía seguían gastando a cuenta lo que significaba sumas fabulosas
para el erario.
“...
en Monte Ezcurra se han adquirido tierras por 50.000 pesos se piensa
invertir 1.500.000 pesos en el edificio, lo que da una idea de la
magnitud de una obra realmente innecesaria”, se remarcaba.
Los
de San Justo defendían la sede alegando que la otra solamente mejoraría
la situación para los de la elite de Ramos Mejía, fuera del centro
de La Matanza, pero protestaban en San Justo también: “...en Villa
Madero, en González Catán, Lomas del Mirador, Tapiales y, en fin,
en todas las localidades donde el público sabe lo que cuesta trasladarse
hasta Ramos Mejía...”.
Los
de Ramos Mejía aseguraban que La Matanza merecía una sede capitalina
como la que ellos ofrecían en la Avenida de Mayo al 1.200 con grandes
parques, obras de embellecimiento, salones más acordes con la importancia
del Partido y una mayor cercanía, al menos en transporte, con la Capital
Federal.
El
punto culminante del enfrentamiento fue el 2 de julio de 1939. Ese
día, en el ámbito de la Plaza de San Justo, se realizó un “meeting”
con una nutrida lista de oradores. El cierre estuvo a cargo de Ignacio
Arieta.
Corso
recuerda que en octubre los ánimos se habían caldeado más aún debido
a las noticias que informaban que el costo del nuevo edificio pasaría
los 2.000.000 de pesos y, entonces, “dejaron de hablar los vecinos
y apareció el estampido de las armas de fuego. Dos días duró el enfrentamiento
y las cicatrices que dejaron no fueron solo de armas sino”.
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