| Ahora
es único puntero
La victoria del martes ante Defensores consolida
las aspiraciones aurinegras
El
equipo de Blas Armando Giunta sigue sorprendiendo a propios y extraños
* Mira a todos desde lo más alto y sueña con los máximos
objetivos * “Partido a partido” es la consigna del plantel,
que hace un culto de la ortodoxia futbolera * No gusta, pero gana
y a veces también golea * Su argumento más notorio
es la solidez defensiva * Y una efectividad poco común a
la hora de convertir *
Por
Carlos Correa.-
El triunfo por
3 a 0 del martes pasado ante Defensores de Belgrano en el propio
reducto del Dragón, potenció las aspiraciones de Almirante
Brown de quedarse con el Clausura de la Primera “B”
Metropolitana.
Era el rival
a vencer, porque llegaban a ese encuentro en similares circunstancias
y con el prioritario objetivo de quedarse con los tres puntos para
acceder en soledad a la punta de la tabla y el aurinegro volvió
a golpear duro, sin deslumbrar, con sus ya comentados y escasos
atributos futbolísticos, pero con una actitud contagiante
y una probada practicidad a la hora de lastimar el arco adversario
y de esa manera, cuando van siete jornadas, perfilarse como el gran
candidato a quedarse con el torneo.
Ahora suma
19 puntos, tres más que su rival del martes y seis de diferencia
con el lote de terceros y si bien el certamen todavía está
en pañales, hay sustentos sólidos para soñar
con algún logro importante.
Usando la inteligencia
A la hora de
analizar el éxito del martes, hay que subrayar que enfrente
había un equipo de similares características, porque
futbolísticamente hablando, Defensores de Belgrano es casi
un espejo de lo que es Almirante Brown y había alcanzado
el mismo protagonismo basado en una gran tarea defensiva y en la
efectividad de sus delanteros.
Todo estaba
dado para medir las posibilidades de cada uno y el enfrentamiento
iba a ser el parámetro exacto para saber cuál de los
dos tenía más jerarquía para ser el exclusivo
puntero y solidificar lo hecho hasta ese momento.
Y a la hora
de la verdad, Brown fue más inteligente. No salió
a buscar el partido, midió a su rival, lo estudió
y lo atacó en contadas ocasiones, con la potencia de Penco,
la habilidad de Romero (se desgarró y fue reemplazado por
Maraschi), las escaladas de Peña y el saber aprovechar muy
bien las jugadas de pelota parada, que se le siguen dando muy buen
rédito.
Antes del primer
gol, Almirante Brown ya había sido profundo y Penco, Maraschi
y Peña ya habían inquietado seriamente a Kadijevic
y sobre los 30m. Mantilla le hizo “cocochito” al “9”
mirasol, Barraza cobró penal y Peña convirtió
en segunda instancia tras la contención del arquero rojinegro.
Hasta ese momento
era justo, porque los de Giunta -sin desesperarse- lastimaban cada
vez que se lo proponían y el local sólo inquietaba
con centros cruzados que no llegaban a complicar a la sobria defensa
aurinegra, que tuvo en Gonzalo Peralta y Walter Mendoza a una dupla
eficaz y en el siempre seguro Campestrini, un sector inexpugnable
para los intentos de “Defe”.
Definiendo con
autoridad
El segundo
tiempo fue un calco del primero. El local intentando, Brown esperando
agazapado para golpear de contra y eso sumado al desgaste lógico
que producía el calor, hizo que comenzaran a aparecer algunos
espacios ideales para liquidar el pleito.
Pero antes
de la definición, hubo un par de intervenciones brillantes
del “1” aurinegro que volvió a sacar chapa de
“arquero gana partidos” y seguidamente, un agresivo
pressing en tres cuartos de cancha dio sus réditos, cuando
Meza Sánchez robó el balón, habilitó
con claridad a Sebastián Penco y el goleador definió
fuerte, al segundo palo del golero local.
Lo que siguió
fue sólo estadístico, y quedó nada más
para rescatar alguna pierna de más cuando el partido se picó
por la calentura de los jugadores de “Defe” (Meza Sánchez
llegó a la quinta amarilla) y el penal que Barraza -a instancias
de su asistente- cobró para Almirante (la infracción
a Zaroza fue afuera de área) que Penco se encargó
de transformar en el tercer gol y sellar un resultado que a lo mejor
fue exagerado, pero que indica claramente cuáles fueron los
argumentos de cada uno. Los de Giunta solidificados en defensa y
siendo contundentes en ataque y los de Aldaz sin ideas ofensivas
y mostrando una desconocida endeblez defensiva que fue muy bien
aprovechada por su rival, que no sólo se quedó con
la punta del torneo, sino que también plantó definitivamente
su bandera de candidato.

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