| Vive
en Virrey del Pino
Una mujer pide ayuda para sus dos hijos discapacitados
Mónica
Ageitos comenzó los trámites para la obtención
de una pensión hace 9 meses, pero aún no obtuvo una
respuesta * No es beneficiaria de ningún tipo de plan social,
trabaja en su casa y atiende a sus chicos las 24 horas del día
* “Es casi imposible sobrevivir”, dijo la mujer *
Rodrigo Ageitos
tiene 15 años y padece de una severa epilepsia desde los
4 años, lo que le ocasionó un leve retraso mental.
Su hermano, Martín Díaz, era un chico normal que trabajaba
y estaba a punto de casarse, pero una meningitis que lo mantuvo
internado por 7 meses, le dejó graves secuelas.
Hoy, con 24
años, es no vidente, le realizaron una traqueotomía
debido al prolongado tiempo que necesitó de asistencia mecánica
para respirar y sufre de un retraso mental que, según su
mamá, Mónica Ageitos, “no lo deja ubicarse en
lugar y tiempo”.
Con sus dos
hijos con serios problemas de salud, Mónica se lanzó
hacia la odisea de obtener algo de ayuda. “Desde hace años
que empiezo los trámites que nunca concluyen, hasta que me
cansé”, dijo la mujer.
Pero la falta
de ayuda económica es uno de los principales problemas de
Mónica, ya que lo poco que gana trabajando en su casa no
le alcanza y se le hace “casi imposible sobrevivir”.
Hace 9 meses
Ageitos inició nuevamente los trámites para la obtención
de dos pensiones, una por cada joven, en Acción Social, pero
aún no obtuvo respuesta. “Yo entiendo que hay mucha
gente necesitada y que el papelerío puede tardar, pero yo
no doy más. No cuento con la ayuda de nadie”, manifestó
Ageitos.
Además,
las condiciones de la vivienda de Mónica y sus hijos no es
la más indicada para el tipo de atención que necesitan
Martín y Rodrigo. “Tengo las ventanas rotas y estos
días de lluvia mi casa se llenó de agua”, contó
la mujer, quien además agregó: “en estas condiciones
es imposible que pueda terminar mi casa y brindarles una mejor calidad
de vida a mis hijos”.
Problemas
para estudiar
Con 15 años,
Rodrigo abandonó sus estudios en la Escuela Especial 503
de Isidro Casanova. Según su mamá, dentro de la institución
educativa “se abusan de que los chicos sean discapacitados”.
Su hijo asistió
a ese establecimiento “hasta que un día no quiso comer
polenta y la vice directora lo suspendió por una semana,
cuando él venía de estar un mes en cama por una neumonía”,
contó Ageitos.
Además,
la docente excluyó al chico de la camioneta que lo transportaba
desde su hogar a la escuela. “Lo saca de un vehículo
que puso el Estado para llevar y traer a los chicos, cuando sabía
que no tenía forma de llevarlo y traerlo de la escuela”,
aseguró la mamá de Rodrigo.
En la actualidad,
Rodrigo no asiste a ningún establecimiento educativo y Mónica
manifestó que “él no quiere saber nada. Tiene
miedo a las cargadas. Cerca de mi casa hay una escuela nueva especial,
pero no quiere ir ahí por los chicos del barrio, que lo tratan
de ‘tonto’ cada vez que lo ven”.
En tanto, Mónica
le enseña a su hijo a leer y a escribir y las operaciones
matemáticas básicas. “Él tiene derecho
a estudiar como cualquier otro chico, ya sea normal o con capacidades
diferentes”, finalizó Ageitos.

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