| Hoy
se realizarán los alegatos
Se complica la situación de policía
acusado de “gatillo fácil”
Un
testigo complicó la situación no sólo del policía
que está acusado de matar de un
balazo a Rodrigo Corzo en un presunto caso de “gatillo fácil”
sino también a su compañero y chofer del patrullero,
al asegurar que los vio abrir las puertas del auto de la víctima
cuando estaban solos.
La abogada María del Carmen Verdú, de la Coordinadora
contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) y
patrocinante de la familia Corzo aseguró con este testimonio
“quedó ratificada la manipulación del interior
del auto” de Corzo.
Es que la tesis de la querellante es que al darse cuenta de que
había matado a un inocente, el oficial inspector Cristian
Alfredo Solanas, imputado en el debate, y su compañero de
patrullero, el sargento Ariel Horacio Núñez, “plantaron”
dentro del auto una pistola para fabricar un enfrentamiento.
El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 de Morón, integrado
por los jueces Carlos Thompson, Susana de Carlo y Angélica
Parera, escuchó hoy a los últimos ocho testigos y
dio por concluido la etapa probatoria del juicio.
En tanto hoy a las 9.00 en los tribunales de San Martín 123
de Morón, se realizarán los alegatos de las partes,
que primero estarán a cargo de Verdú como querellante,
luego el fiscal de juicio Patricio Pagani y por último el
defensor, Roberto
Babington.
El crimen de Corzo ocurrió el 28 de junio de 2003 pasadas
las 2.30 en el acceso al puente Santa Rosa de Villa Tessei, partido
de Hurlingham, cuando el oficial inspector Solanas disparó
contra el automóvil donde se movilizaba el joven.
Solanas indicó que vio venir de frente un automóvil
que había realizado una maniobra sospechosa, por lo que ordenó
al sargento Núñez, que conducía el patrullero,
que lo siguiera.
Cuando los dos vehículos estaban por ingresar al puente Santa
Rosa, Solanas disparó dos veces contra el rodado conducido
por Corzo. Una de las balas ingresó por el baúl del
auto, atravesó los asientos y perforó el corazón
del joven, quien murió 28 segundos
más tarde.
Luego del disparo, el auto de la víctima siguió andando
en punto muerto hasta que se detuvo a tres cuadras. En el debate
no se cuestiona que Solanas mató a Corzo de un
balazo en la persecución, pero mientras el policía
señala que desde el auto de la víctima efectuaron
dos disparos, la familia sostiene que fue un caso de “gatillo
fácil” y que en realidad el oficial “plantó”
un arma para armar dicho enfrentamiento.
Respecto a este punto, un remisero complicó al inicio del
juicio la versión policial al asegurar que vio el momento
en que los dos policías del patrullero, entre ellos Solanas,
se acercaron al auto de Rodrigo, abrieron la puerta del acompañante
y luego escuchó un disparo.
Para Verdú, éste fue el momento en que los policías,
al darse cuenta de que habían matado a un inocente, le plantaron
una pistola calibre 22 y la dispararon para simular el enfrentamiento.
Solanas llegó a juicio preso acusado de homicidio simple
en circunstancias agravantes, delito por el que podría ser
condenado a entre 8 y 25 años de cárcel.
El chofer del patrullero, Núñez, nunca fue detenido
por el caso y ayer al declarar defendió a su compañero
Solanas al sostener la cuestionada versión de que escuchó
que les disparaban, aunque dijo que no pudo ver con claridad el
hecho porque sufre de
vértigo.

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