| Caso
Corzo
Testigos y un perito complicaron al policía
acusado de gatillo fácil
El
policía bonaerense que comenzó a ser juzgado el lunes
por asesinar a Rodrigo Corzo, de 27 años, en un presunto
caso de "gatillo fácil" ocurrido en 2003, fue comprometido
por testigos y un perito balístico que pusieron en duda la
excusa de que la víctima disparó contra la Policía.
El juicio al oficial inspector Cristian Alfredo Solanas, quien se
desempeñaba en el Comando de Patrullas de Hurlingham, se
inició ayer en la sede del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC)
Nº 5 de Morón, integrado por los jueces Carlos Thompson,
Susana de Carlo y Angélica Parera.
Tanto el fiscal Patricio Pagani como la abogada querellante María
del Carmen Verdú, de la Coordinadora contra la Represión
Policial e Institucional (Correpi), coincidieron en acusar a Salomón
por homicidio simple en circunstancias agravantes, con lo que podría
ser condenado a entre 8 y 25 años de prisión.
La defensa, a cargo del abogado Roberto Babington, en cambio planteó
que Solanas cometió un exceso en la legítima defensa
o en el legítimo cumplimiento del deber.
En el debate no se cuestiona que Solanas mató a Corzo de
un balazo durante una persecución, pero mientras el policía
señala que desde el auto de la víctima efectuaron
dos disparos, la familia sostiene que fue un caso de "gatillo
fácil" y que en realidad el oficial "plantó"
un arma para fabricar el tiroteo.
Respecto de ese supuesto enfrentamiento armado, dos testigos que
trabajan en una remisería complicaron la versión del
policía, que llegó a juicio detenido por el hecho.
Un empleado aseguró que vio el momento en que los dos policías
del patrullero, entre ellos Solanas, se acercaron al auto de Rodrigo,
abrieron la puerta del acompañante y luego escuchó
un disparo.
Para Verdú, éste fue el momento en que los policías,
al darse cuenta de que habían matado a un inocente, le plantaron
una pistola calibre 22 y la dispararon para simular el enfrentamiento.

|