Insólito
caso
Pudo
más la desidia que la generosidad
La
muerte de un caballo mostró que puede ser tanta la inacción
como la solidaridad *
Pese
a los numerosos esfuerzos de vecinos de La Matanza y colaboraciones
de todo tipo para salvarle la vida a un caballo gravemente enfermo
que había sido atropellado hace una semana y era utilizado
por una familia humilde para tirar el carro en el que cartoneaban,
los pedidos desesperados a distintas autoridades no prosperaron,
a lo que se sumó la negativa de sus propietarios de brindarle
asistencia y el animal terminó muriendo.
Desde hace más de 10 días, ante la colisión
entre un automóvil y un carro de cartoneros, fue difundido
en distintos medios el pedido de ayuda para salvar la vida de la
yegua de 2 años que tenían
trabajando en el tire de ese carro.
Producto del choque, el animal sufrió una fractura expuesta,
y como el dueño no podía ocuparse, un vecino voluntario
de Isidro Casanova que vio el accidente, Juan Angel Fuscaldo, concurrió
diariamente al domicilio del cartonero -en Lavardén 5271
del barrio Manzanares- a administrarle la medicación indicada
por el médico veterinario que él mimo llevó,
además, siendo enfermero del hospital Rivadavia, se encargó
de realizarle las curaciones y los cambios de vendas.
Según
comentó Elsa Perdomo, otra voluntaria que contribuyó
con dinero, a partir del favorable diagnóstico profesional
se logró que el dueño no sacrificara al caballo y
se ofreció a retirarlo del lugar, llevarlo a su casa y atenderlo
hasta su recuperación para luego buscar un campo donde pudiera
continuar viviendo, a lo que el dueño accedió pidiendo
que sea retirado a la brevedad.
Juan también recurrió a los medios de comunicación
para pedir una grua elevadora para ubicarlo en el camión
que lo transportaría. La sensibilidad y el tesón con
el que este hombre expuso el caso, hizo que una gran cantidad de
voluntades se comunicaran ofreciendo su ayuda, entre esas estuvo
la de Elsa.
Al observar el apoyo, incluso económico, que la yegua golpeada
había recibido para su recuperación, extrañamente
el dueño comenzó a negarse a que el equino siguiera
recibiendo la correspondiente atención, no permitiendo la
entrada del voluntario para inyectarle los antibióticos,
curarle las heridas, cambiarle las vendas y alimentarla. Incluso,
los vecinos intentaron comprarle la yegua enferma para poder salvarla
del cruel final que tuvo.
Fue así que la semana anterior Fuscaldo presentó una
denuncia por violación de la Ley 14346, de maltrato al animal,
en la comisaría de la zona, por lo que tomó intervención
la Unidad Funcional de Instrucción en lo Criminal (UFI) N°
3 de La Matanza, a cargo de la fiscal Susana Celia Cañas.
Con la medicación y la alimentación interrumpidas,
la salud de la yegua fue empeorando, y la intervención judicial
se hacía esperar. Según les habían informado
desde la Fiscalía, "tenían mucho trabajo con
personas detenidas como para ocuparse de un animal, y que no estaban
dispuestos a trabajar 12 horas por día por pavadas",
hasta que por insistencia del denunciante, la fiscal ordenó
en carácter de urgente al jefe de la sección de Caballería
de la Policía Departamental local, el traslado de yegua y
se le procurara asistencia. Pero ya a esa altura, los esfuerzos
fueron vanos, el .
De a cuerdo contó el voluntario, la respuesta desde esa repartición
policial fue que ese escuadrón "no se encuentra con
los medios y elementos adecuados para tal fin"; sin embargo,
afirmó Juan, luego se enteraron, en Caballería tendrían
lo necesario para realizar traslados y hasta un quirófano.
En cambio, la preocupación de la gente por lograr la supervivencia
del caballo fue tal, que frente a la inacción de autoridades
policiales y judiciales, llegaron a pedir a través de una
carta que tomara cartas en el asunto el intendente Fernando Espinoza
y el gobernador Felipe Solá.
"Jamás se me ocurrió que el cumplimiento o la
violación de una Ley Nacional fuera una "pavada",
excepto para un delincuente. Como ciudadana, como profesional, como
funcionaria del Gobierno de la
Ciudad de Buenos Aires y como residente y electora de La Matanza,
no me queda más que apelar a su hombría de bien, a
su capacidad ejecutiva, a su posición ante la Ley y a su
sensibilidad popular para
pedir su urgente intervención", le pidió al jefe
comunal Elsa Perdomo.
"Entiendo que en la provincia en general y en La Matanza en
particular existen casi tantos problemas particulares como habitantes.
Pero también entiendo que todos los habitantes no somos iguales
ante la Ley: hay unos que la respetan y educan con ese ejemplo y
los delincuentes la violan, y lamentablemente también educan
con ese ejemplo. Lo único que urgentemente se necesita es
que el poder se ejerza ", agregó la mujer cuando contaban
con el único apoyo de la población.

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