| Insólito
Trabajaban para Sabbatella sin saberlo
Son dos ciudadanos de la localidad de Morón que sorpresivamente
se enteraron que figuraban como trabajadores municipales sin serlo
* Habría otras personas que estarían en la misma situación
* Se trataría de un caso de corrupción en una administración
pública que promulga transparencia como principal característica
*
Por Roberto Cuzzani.-
Los
casos de Viviana Erica Gueler y Daniel Blinder, son una muestra
que la tan mentada transparencia que pregona el gobierno municipal
de Morón encubre actos que son vergonzantes.
Ambos trabajaron para el intendente Martín Sabbatella sin
saberlo. Gueler se enteró cuando en su casa recibió
una tarjeta del Banco Provincia con un código de seguridad.
Cuando averiguó en Recursos Humanos se enteró que
trabajaba como médica pediatra en el Hospital de Morón.
Blinder, periodista, director de El hombre gris, buscando artículos
suyos en Internet, se enteró que revistaba como entrevistador
a destajo en la plantilla municipal y hasta le habían renovado
el contrato sin entrevista mediante.
Gueler, a fines del 2001 se enteró que se iban a realizar
Concursos para Profesionales en el Hospital de Morón. Luego
de una entrevista con el director y el jefe de Emergencias, el doctor
Garrido. Se anotó, pero nunca la llamaron. Además
en el 2002 tuvo que suspender en forma transitoria su matrícula
por motivos de salud. En el expediente figura que en ese año
le realizaron en el Hospital de Morón un exámen psicofísico
que nunca se realizó.
El decreto de nombramiento de Gueler es el número 0809/02,
con fecha 22 de agosto de 2002, por supuesto firmado por Martín
Sabbatella. Es decir que trabajó casi 11 meses sin saberlo.
Blinder se anotó junto a varios compañeros de la Facultad
de Ciencias Sociales, mediante un convenio entre la UBA (Universidad
de Buenos Aires) y la Municipalidad de Morón. Nunca lo llamaron,
hasta que se enteró en forma casual que integraba el pelotón
de entrevistadores a destajo.
Intrigado y molesto se dirigió al Municipio de Morón,
donde solicitó hablar con Damián Aguilar, que no lo
atendió pero lo derivó a la Oficina Anticorrupción
a cargo de Darío Tugender. Ante la denuncia de Blinder se
abrió un expediente que aún no cerró.
Desde el momento de la presentación a Blinder lo bombardearon
con información de la más variada. El director de
Estadísticas Hilario Moreno del Campo intentó tranquilizarlo:
“ nadie cobró por vos”.
El caso Gueler lo solucionaron con otro decreto que la bajó
del listado del mes de agosto de 2002.
A Blinder lo citaron para que se presente en la mesa de entrada
del palacio municipal. Después de varios minutos de espera,
una empleada le acercó el expediente. Mientras Blinder lo
analizaba, la empleada no se despegaba de su lado. Cuando solicitó
autorización para fotocopiarlo, le dijeron que no podía
hacerlo porque no tenía domicilio en el distrito. Tuvo que
ofrecer el domicilio de un periodista amigo, para llevarse una copia
de la resolución municipal.
Los abogados consultados señalaron que es un caso de corrupción,
situación que se agrava aún más porque existen
varios compañeros de Blinder que están en el famoso
listado.
El 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, fue nuevamente
citado. Una cédula de notificación llegó a
la casa de su amigo local. Al expediente se le habían agregado
algunas hojas, pero en esta oportunidad no le permitieron fotocopiarlo.
Le dijeron que si no firmaba el trámite no continuaba.
Pretendían que él pidiera que lo sacaran del listado,
a lo que se negó. Firmó con las salvedades del caso,
reservándose la posibilidad de denuncias penales contra la
administración Sabbatella.
Los que conocen la trayectoria de Sabbatella, sabemos que su transparencia
es un invento de algunos medios que tienen pautas muy importantes.
Le pueden preguntar a Horacio Embóm que durante dos años
por moderar una vez por mes un encuentro entre invitados en el Teatro
de Morón se llevaba $ 2.500 (dos mil quinientos pesos) por
mes.

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