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El sacerdote dice que recordarlo “es muy triste”
Para Puigjané, el copamiento de La Tablada fue “un error trágico”

El sacerdote Antonio Puigjané aseguró que el copamiento a lo que fuera el Regimiento 3 de La Tablada en el año 1989, “fue una locura” y además comentó que se cometieron muchas “injusticias en los juzgamientos”. Además, manifestó que “recordar esta fecha, para mí, es muy triste” y calificó aquella acción como un “error trágico”.

Luego de cumplirse días atrás 17 años del intento de un grupo de militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP), de apoderarse de la Unidad Militar ubicada en el partido de La Matanza, Puigjané -quien goza del beneficio del Indulto otorgado por el ex presidente Eduardo Duhalde-, no dudó en explicar que “a medida que pasan los años me parece mucho más grave lo que ocurrió, y creo que no trajo ningún bien”. Sin embargo, el sacerdote, que hoy cumple funciones en una parroquia del barrio porteño de Coghlan, habló de la “generosidad de aquellos que entraron allí, llevados por la ilusión de crear un país más justo y fraterno” considerando también que “fue heróico, porque al compartir 10 años en la cárcel demostraron que era gente generosa y buena, que quería hacer todo bien, pero que cometieron un error grave que costó muchas vidas. Por eso, es un recuerdo muy triste y doloroso el de ese día”.
A la hora de justificar lo ocurrido, expresó que en el momento del copamiento se encontraba al frente de una parroquia en la ribera quilmeña, "se hablaba de un posible golpe de Estado y se quiso defender la democracia, pero lo que no me parece bien, es que se llevará a cabo de esa manera”.
Puigjané asegura que mientras el hecho se producía, él se encontraba en el convento y que se enteró por la radio, “incluso creí, como la mayoría, que se trataba de otro problema militar. Pero casi me muero cuando empezaron a aparecer los nombres y me di cuenta de que eran compañeros. Fue terrible para mí”. “Eso fue una carnicería, una infamia. Una embestida del Ejército, con la complicidad del que dio la orden de llevar adelante esa barbaridad” explicó Puigjané cuando se lo consultó sobre el grado de violencia con el que las distintas fuerzas que actuaron recuperaron el predio de esa localidad bonaerense, en donde actualmente funciona un supermercado.
El sacerdote habló de “fusilamientos, luego de producirse las rendiciones”, incluso se refirió a 9 casos concretos, y que dichas acciones ilegales fueron reconocidas por la OEA y la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos “habían utilizado todo tipo de armas pesadas. Fue verdaderamente una masacre”, agregando también que “torturaron a los muchachos y todo fue, realmente, muy cruel”. Puigjané, contó que durante este tiempo pudo hablar con familiares de víctimas que pertenecían a las Fuerzas de seguridad que trataron de repeler el copamiento “en general, con los que me tocó hablar, ninguno tenía resentimiento con los pibes, porque sabían y conocían que lo habían realizado con la ilusión de hacer un bien”.
En varios párrafos de la nota, el sacerdote recalcó que a su entender fue un “error”, e incluso lo calificó como un “derramamiento de sangre innecesario”.
Por estos días el sacerdote contó que está cumpliendo funciones en una parroquia del barrio de Coghlan en Capital Federal, y que si bien, en un principio hubo algún tipo de reproche “ahora, que ya hace ocho años que estoy aquí, nos hicimos muy amigos de los que concurren aquí”.

"El juicio fue una farsa”

El sacerdote tuvo conceptos muy duros sobre lo que fue el juzgamiento a los involucrados en el ataque: “el juicio fue la farsa más grande”, según su definición.
Más adelante explicó: “lo que nos tocó a nosotros, fue escandaloso” justificando ese concepto en que “todo ya estaba decidido de antemano. Desde el primer día tenían las penas que nos iban a dar a cada uno”.
En la crítica que efectuó hacia aquellos que dictaron la sentencia, adujo que “los jueces sabían que yo no sabía nada, pero tenían que condenarme. Incluso, dijeron que si bien no tenían ninguna prueba convincente, me dijeron que por ‘íntima convicción’ yo era el autor ideológico del copamiento del cuartel, por lo que me señalaron con 20 años de condena”. La presentación ante la Justicia del pastor había sido en forma voluntaria y al respecto explicó: “porque eran tantas las cosas que se dijeron contra los muchachos, que me pareció triste e injusto que nadie saliera a favor de su persona y no de lo que habían hecho, y que nadie lo reivindicó”.
“Yo me presenté el día 30, y el fiscal en ese momento, que era Aníbal Ibarra, me comunicó que quedaba detenido y después, el 5 de octubre, nos condenaron a prisión” recordó. El sacerdote, dijo que primero obtuvo la libertad condicional, y que había pasado por la cárcel de Caseros, desde los 60 años hasta cumplir los 70, "salí por viejo y no porque se revisara absolutamente nada".
También recordó que Amnistía Internacional, le reconoció el año 95 como "preso de conciencia" y por eso "tanto el Gobierno como yo, recibimos miles de cartas en donde explicaban la inocencia y finalmente, fue Duhalde quien firmó el indulto". Durante aquellos años, otros de los personajes polémicos fue Enrique Gorriarán Merlo, a quien se lo indicaba como el principal instigador del copamiento del Regimiento de La Tablada "cuando estaba preso, yo lo iba a visitar. Pero después ya no he querido hablar más con él, porque no actuó bien", explicó Puigjané.

El día del copamiento

El 23 de enero de 1989 militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP), liderados por Enrique Gorriarán Merlo, copaban el Regimiento 3 de Infantería de La Tablada para frenar un supuesto golpe de Estado por parte de un grupo de militares carapintadas.


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