| Es
una enfermedad genética
Quieren
conformar una asociación de padres
de chicos con “Prader Willis” en La Matanza
El
proyecto es impulsado por Viviana Carabajal en la localidad de Isidro
Casanova * Su sobrino, de 14 años, padece la enfermedad que
afecta el apetito, el crecimiento, el metabolismo y las funciones
cognoscitivas * En La Matanza se conocen alrededor de ocho casos
*
Viviana Carabajal
vive en Isidro Casanova y su sobrino “Gaby”, de 14 años,
padece el Síndrome de Prader Willis (SPW), una enfermedad
genética que afecta el apetito, el crecimiento, el metabolismo
y las funciones cognoscitivas. Además provoca un retraso
madurativo, alteraciones en el comportamiento y dificultad en el
habla.
En mayo último, la mujer asistió a un congreso sobre
la enfermedad al Hospital Garrahan, en el que se encontró
con alrededor de 8 familias, en las que alguno de sus miembros sufrían
el síndrome.A partir de se momento, Viviana se propuso un
objetivo: crear la primera asociación de padres de chicos
con Prader Willis de La Matanza, el cual planea cumplir en marzo
próximo.
"Quiero formar una especie de grupo de autoayuda para padres
y familiares de los chiquitos que padecen la enfermedad, porque
no es sencillo manejar esta situación".
El síndrome
fue descubierto oficialmente por los doctores Prader, Willis y Labhart
en el año 1956, aunque hay noticias del Síndrome en
toda la historia. El SPW se asocia a una anomalía en el cromosoma
15 (el cual provoca la saciedad en la alimentación) y no
está considerada como una condición hereditaria, sino
un defecto genético espontáneo que se da durante o
en un momento cercano a la concepción. Ni bien se produce
el nacimiento del bebé, este es muy débil. Normalmente
no pueden succionar y deben ser alimentados con tetinas especiales
o con sondas. El problema en esta primer etapa de la enfermedad
es cómo ganar peso. La característica principal del
mal, es la necesidad involuntaria de come constantemente, la cual,
unida a una necesidad de calorías reducida, lleva a la obesidad.
Generalmente, la enfermedad comienza a manifestarse, ya en la segunda
etapa, entre los 2 y los 4 años.
Mamá
de corazón
Viviana Carabajal
tiene la guarda legal de "Gaby" desde que el hoy adolescente,
tenía 1 año y medio de edad. "Te cambia la vida,
yo me convirtió en una investigadora porque no sabía
nada de la enfermedad. Hay que estar pendientes todo el tiempo porque
son ágiles para robar comida o dinero para comprarla",
explicó la mujer.
El tratamiento del complejo síndrome es interdisciplinario
e incluye la intervención de genetistas, endocrinólogos,
psiquiatras, psicólogos, nutricionistas, entre otros. "Gaby"
concurre a una escuela especial, en la que su tía se hizo
miembro de la cooperadora para poder asistir al establecimiento
todos los mediodías, y así controlar la ingesta de
alimentos de su sobrino."Yo he tenido que hablar con maestros,
vecinos, amigos, compañeros de curso, para explicarles la
enfermedad y que no tienen que darle comida a Gaby, por más
que él se las pida", contó Carabajal.
Buscando
una sede
Para que el
proyecto de Viviana Carabajal se cumpla, necesitan un espacio físico
en el cual organizar las reuniones para los familiares de chicos
que padezcan la enfermedad. "Mi idea es que los padres asistan
con los chicos; por lo que ya hablé con algunas maestras
que se ofrecieron para cuidarlos", adelantó la mujer."Ya
estoy comenzando a organizarme, pero aún no tenemos un lugar.
Además necesitamos una computadora y una impresora para poder
hacer volantes y pegarlos en escuelas, hospitales, salas de salud,
negocios y otros lugares. Queremos que todos conozcan de que se
trata esto", manifestó Carabajal. Otro de los objetivos,
es llegar a realizar una disertación médica para los
pediatras que trabajan en nosocomios de La Matanza, como lo hizo
Rosa Arias, mamá de una niña que padece el Síndrome
de Marfán, otra extraña enfermedad poco conocida por
los profesionales de la salud del partido.
Todos
los interesados en adquirir cualquier tipo de información
sobre el trabajo que desarrolla este grupo, puede comunicarse al
4694-0831 o al (15) 4947-5797
Qué
hacer y qué no hacer con un chico que padece el Síndrome
de Prader Willis
* Mantener los
alimento en lugares inaccesibles en todo momento. Ellos no pueden
controlar su compulsión por tomarla. Guarde los alimentos
y cierre con llave o instale una alarma en la cocina y/o la heladera.
* Estructure su vida. Necesitan un rutina ordenada. Planee los cambios
con antelación y explíquelos, tratando que se involucren
en ellos.
* Alabe y reconozca siempre sus buenas acciones. Se consigue avanzar
mucho con unas pocas palabras, sonrisas y abrazos.
* Utilice platos y vasos más pequeños, disperse las
comidas y agregue "extras" que no engorden, tales como
zanahorias, pepinitos o gelatina dietética para que la cantidad
en el plato parezca mayor.
* Informe a los vecinos, familiares, profesores, compañeros
de clase y a cualquiera que tenga contacto con él.
* Pesarlos semanalmente llevando un registro de la evolución
puede dar una pista de si existe una fuente de comida desconocida.
Los
"NO"
* No
use la comida como premio o castigo.
* No asuma, si ha perdido peso, que el problema se ha resuelto.
No considere que se "ha curado".
* No ignore el mal comportamiento. Procure intervenir para prevenirlo.
* No pases por alto la mala educación en la mesa. Es capaz
de utilizar los cubiertos; puede ir más despacio y puede,
sin tener que darle comida extra, mantenerse sentado hasta que los
demás acaben.
* No dude en solicitar ayuda profesional, cuanto antes mejor.
* No olvides que el Síndrome de Prader Willis es una situación
de por vida.
* No permitirles el acceso a dinero o pequeños artículos
que puedan ser utilizados para comprar o cambiar por comida.

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