El viernes fue el primer aniversario
“A
un año de la tragedia sentimos la misma desesperación
y tristeza”
Lo
dijeron amigos de Gastón García, un joven de 25 años
de Villa Celina que perdió la vida en República Cromañón
el 30 de diciembre de 2004 * Ellos también estuvieron en
el incendio y lograron salir con vida del lugar * “Él
se quedó cuando fue a rescatar a más gente, porque
era solidario y tenía corazón”, recordaron*

Por Soledad Martínez-
“Él
tenía 25 años, era seguidor de Callejeros, hincha
de Boca. Era solidario y tenía muy buen corazón, para
mi era un excelente hijo”, dice con un profundo dolor Pedro
García, papá de Gastón, quien el 30 de diciembre
de 2004, perdió la vida en República Cromañón,
junto a otras 192 personas.
Al cumplirse el primer aniversario del hecho, el hombre que a pesar
de sonreír realiza un descomunal esfuerzo por contener las
lágrimas, resume en una frase, la brutal forma en que cambió
sus vidas aquella noche.
“Los padres también somos sobrevivientes, porque aunque
no estuvimos ahí, tenemos que llevar en nuestros hombros,
la muerte de nuestros hijos”, dijo.
Gustavo de Jesús, Celeste Oyola, Roberto Gómez y Noelia
Baños, eran amigos de Gastón y juntos, no sólo
seguían a la banda de Villa Celina, sino que viven cerca
y conocían a los miembros de Callejeros. “A un año,
el sentimiento es el mismo, desesperación, angustia y tristeza”,
dijeron.
Para cada recital del grupo, Gastón se juntaba con sus amigos
en la esquina de la sala en la que la banda ensayaba, y desde allí
salían en un micro. “Era una fiesta, saltábamos,
bailábamos, nos reíamos, íbamos y volvíamos
todos juntos”, recordó Gustavo.
“La justicia argentina siempre da la nota. Hoy nosotros creemos
en la justicia, nuestra lucha es por la verdad y la memoria, tratamos
de decirle a la gente que Cromañón está a la
vuela de la esquina”, manifestó Pedro García.
Con respecto a la imputación de estrago doloso que recayó
sobre los integrantes de la banda, el papá de Gastón
dijo que “si culpan a Callejeros, no va a cambiar nada. En
cambio, si procesan a los funcionarios corruptos que sólo
quieren engordar sus bolsillos y permiten que un lugar este habilitado
en esas condiciones, puede ser que aprendamos algo de toda esta
desgracia”.
Para García también es importante que la sociedad
“no mire para otro lado”, porque aseguran que lo que
les sucedió a ellos, puede pasarle a cualquiera.
Nunca será igual
“Tal
vez, algún día Callejeros vuelva a tocar, pero nunca
será igual, habrá demasiadas ausencias, siempre nos
faltaran cosas y vamos a tener el recuerdo de esa noche”,
dijo Gustavo De Jesús.
El joven contó que “Gastón era un ser humano
excelente, nunca le conocimos un enemigo. Siempre se fijaba como
podía ayudar a todos. Particularmente, yo viajo al interior
bastante seguido, y cuando me iba, él se ocupaba de visitar
a mi mamá que se quedaba sola, la acompañaba y tomar
unos mates con ella. Eso no lo hace cualquiera”.
Roberto Gómez, fue quien, junto a su hermano y un grupo de
amigos, llevaron a Gastón hasta una ambulancia porque “ya
no podía más”. Sus amigos cuentan que el joven
regresó varias veces al interior del boliche a rescatar a
chicos que no podían salir del lugar.
Con respecto al accionar del SAME, la policía y los bomberos,
los sobrevivientes de la tragedia, manifestaron que “a nosotros
no nos pueden mentir, diciendo que actuaron bien, porque nosotros
fuimos testigos de cómo la gente que supuestamente está
preparada se quedaba en la puerta mirando, mientras chicos como
Gastón entraban una y otra vez a salvar a otros”.
Celeste contó que “de no haber sido por gente como
él (por Gastón), yo no estaría acá,
porque sola no hubiera salido”.
Por su parte, Roberto asegura: “muchos pibes murieron porque
no fueron atendidos, los dejaron tirados en la calle, y muchos más
murieron salvando a otros, porque nadie hacia nada”. El adolescente
agregó: “nosotros no teníamos mascaras, ni linternas,
ni equipos de nada, y entrábamos igual. Si no hubiera sido
por eso, muchos más se morían”.
“Yo puedo describir a Gastón en una sola palabra: Luz.
Fue una luz mientras estuvo acá, siempre que estuvo conmigo
me saco una sonrisa, y hoy, es esa luz que me ilumina que me levanto
todos los días”, finalizo Celeste Oyola.
El
viernes último, a las 18.00, familiares de víctimas
de Cromañón marcharon en La Matanza desde la rotonda
de San Justo hasta la plaza de Isidro Casanova donde quedó
inaugurado el denominado “Arbol de la Vida”.

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